lunes, 27 de febrero de 2012

El castillo de Otranto – Horace Walpole



En ese instante, el retrato de su abuelo, que colgaba sobre el banco donde habían estado sentados, exhaló un hondo suspiro e hinchó su pecho. Isabella, de espaldas a la pintura, no advirtió el movimiento ni supo de dónde provenía el sonido, pero se detuvo y dijo, a la vez que se dirigía a la puerta:
—¡Escuchad, mi señor! ¿Qué ruido es ese?
Manfredo, indeciso entre la huida de Isabella, que ahora había alcanzado la escalera, y su incapacidad para apartar los ojos de la pintura, que empezaba a moverse, había avanzado algunos pasos tras la joven, pero sin dejar de mirar atrás, al retrato. Vio entonces a éste abandonar el cuadro y descender al pavimento con gesto grave y melancólico.
—¿Estoy soñando? —exclamó Manfredo retrocediendo—. ¿O es que los demonios se han aliado contra mí? ¡Habla, infernal espectro! Y si eres mi abuelo, ¿por qué conspiras tú también contra tu atribulado descendiente, que tan alto precio está pagando por...?
Antes de que pudiera terminar la frase, la visión suspiró de nuevo e hizo una señal a Manfredo para que la siguiera.


La novela de terror como la conocemos ahora ha tenido que atravesar por toda una metamorfosis a través del tiempo, valiéndose de los elementos correspondientes a cada periodo histórico. Como preocupación principal, esta literatura ha tratado de escudriñar en los sentimientos del ser humano, en la creencia en lo fantástico como una condición natural del hombre y en la exposición de las emociones a través de lo macabro. Y no son la excepción aquellas primeras obras que se escribieron con este fin y que, casi sin saberlo, estarían inaugurando un nuevo género: la literatura de terror gótico.
Muchas obras fueron escritas, unas más reconocidas que otras, pero aportaron de igual manera al desarrollo de esta literatura. A finales del siglo XVIII tenemos a Mattew. G. Lewis con El monje o Sospecha, e incluso al propio esposo de la creadora de Frankenstein, Percy B. Shelley, allá a principios del XIX. Pero hay una obra en especial que se considera fundadora de toda esta literatura, un libro corto que abarca muchos de los componentes que perdurarían y evolucionarían a lo largo del tiempo.
El castillo de Otranto es una novela acongojante que combina el espíritu del hombre con los elementos sobrenaturales, todo en la historia trágica de la familia que habita en el verdadero protagonista de la historia: el castillo de Otranto. La presunta usurpación del trono ha desarrollado una ambición malsana del actual príncipe, Manfred, un ser despiadado que llevará hasta los límites el deseo de mantener viva su casta —decisión que toma luego de un lamentable episodio—, pero que está obligado a convivir con una esposa fiel y leal a sus caprichos y con dos hijas inocentes y virginales. Eso producirá contantemente enfrentamientos entre los familiares, poniendo en tela de juicio sus valores y su moral. Pero quien desatará la tragedia, núcleo principal de ésta historia, será el propio castillo, que dentro de sus muros conserva una maldición. Un yelmo enorme que aparece de manera misteriosa en el patio, visiones de enormes manos y pies revestidos de armadura que se ocultan en las habitaciones del castillo, retratos que cobran vida y estatuas que supuran sangre se convertirán en los agentes encargados de hacer del destino de la familia algo irrevocablemente fatal.
Horace Walpole escribió El castillo de Otranto en un impulso de inspiración, luego de un perturbador sueño en el que vio varios de los elementos macabros que utiliza en la novela. Emprendió la historia sin saber en qué acabaría y terminó encariñándose con ella cuando, a los dos meses, la culminó. Quizá es por eso que el libro es tan visionario en lo que a fantasía se refiere. Y aunque en la primera publicación se presentó como una traducción que habían encontrado —pues es comprensible el temor a ser rechazado por la crítica y el pueblo—, la obra significó un comienzo en el intento de mostrar el lado oscuro de la vida, la exaltación del misterio y lo terrorífico de la realidad. Finalmente, el autor decidió presentar, tiempo después, su obra como suya.
El castillo de Otranto es una pieza de puro deleite, disfrutable no necesariamente como lectura académica. La brevedad de la trama lleva hasta el final de un solo tirón, a una velocidad increíble, que encantará tanto al lector culto como al aficionado a la literatura gótica y de terror, y es clave si se quiere entender el origen de toda una tradición literaria que ha atravesado por tantos altibajos en su historia, desde un acogimiento colectivo por parte de los críticos, como el infaltable rechazo, pero que, afortunadamente, siempre ha visto la salvación en los lectores.
En lo que a historia se refiere, encontraremos odio, traición, ingenuidad, amor, perdón, tiranía, muerte, valentía y, lo más importante, pesadilla, todo amalgamado en una sola historia. El castillo maldito será el dios implacable, único testigo y vengador de las atrocidades que sus habitantes han cometido en medio de su ingenuidad terrenal y que finalmente llevarán a cuestas el peso de sus actos y aceptarán, con resignación, lo que el destino les tiene preparado. Un destino despiadado que ha sido regido por la misma representación del mal en los objetos más inesperados.

sábado, 25 de febrero de 2012

Primavera escarlata


Por Juan Esteban Bassagaisteguy.


Un abrazo fraternal salido desde lo más profundo de su ser, lo funde con Gustavo, su amigo del alma. Están así casi cinco minutos en la entrada al cementerio y luego, cuando se miran a la cara, las lágrimas se deslizan por las mejillas de Adrián formando pequeños surcos. La angustia se libera de su cárcel de cristal.
Suben al auto de Gustavo y se alejan de aquel tétrico lugar donde Lourdes, luego del incidente de hace solo cuarenta y ocho horas, ha comenzado a dormir el sueño de la eternidad. En la FM local suena una vieja canción de U2, With or without you, y el silencio se cuela como una daga temblorosa entre ambos jóvenes en el corto viaje al centro de Rauch.
Llegan a la casa de Adrián y después de intercambiar unas palabras, su amigo parte raudo en viaje a Capital Federal. Las obligaciones laborales no dejan espacio para que los sentimientos se explayen mucho más en el tiempo de lo que demandan abrazos y lágrimas compartidos por el tremendo dolor.
Cabizbajo, con su campera colgando del brazo izquierdo, se queda de espaldas a la calle mirando absorto la puerta de su hogar. Está así un buen rato. Todavía no lo puede creer. La fría soledad, que creía para siempre desterrada de su vida gris, otra vez se ha transformado en su compañera fiel. Lourdes no está. No estará más.
El portazo sacude el barrio, que duerme su habitual siesta de pequeña ciudad del interior.


Rauch es una localidad de solo doce o trece cuadras a la redonda, simétrica en su diagramación urbanística, que se encuentra en el centro sudeste de la provincia de Buenos Aires. La calidez de sus vecinos, el trato cordial, el saludo con un “¡Chau!”, un “¡Adiós!” en la calle es parte de su cotidianeidad; 15.000 habitantes caminan la ciudad todos los días y gran parte de ellos son parientes o amigos entre sí. Una gran familia. Una linda sociedad, donde el sol tibio de la primavera que se asoma reverdece sus plazas mientras coloridas flores, con sordos ruiditos, abren sus pétalos buscando el amor del astro rey.
Pero algo está cambiando. Las bicicletas, medio de transporte por excelencia, ahora se atan con candado en los bicicleteros de las escuelas; los autos se dejan con pestillos bajos siempre, a cualquier hora, inclusive dentro del garaje de cada casa; estas últimas, por supuesto, cerradas con llave las veinticuatro horas, vislumbrándose sobre las puertas de entrada a la gran mayoría de ellas, carteles colorinches señalando “Alarma” ubicados en lugares visibles. Los niños no andan solos en la ciudad: siempre acompañados de sus padres hasta cumplir una edad que, hace veinte o veinticinco años, parecía una aberración, un “estar encima” fuera de lo normal.
Aquellas noticias feas, tristes, que hasta hace muy poco tiempo se veían lejanas en el noticiero televisivo al momento del almuerzo ya no son solo propiedad de las grandes urbes. La inseguridad gana pequeñas batallas cada día y se expande como una gran mancha negra y pútrida por toda Argentina.


Metódico, cierra la puerta con llave, arroja el llavero sobre la mesita ratona, y cuelga la campera en un rústico perchero que adorna el living de su hogar.
Se deja caer cansado en uno de los sillones del lugar, y sostiene con sus manos la cabeza, que le late febril; los segundos pasan pero no la incipiente cefalea. Decide ir a la cocina a prepararse un reparador café caliente y, cuando se levanta del sillón, la ve.
Su fotografía está junto al teléfono. Lourdes en todo su esplendor. La seriedad de siempre en su semblante que esconde (escondía) luces divertidas en el interior de su corazón; los ojos fijos en el fotógrafo inexperto (él mismo, claro, quién si no), y de fondo el patio trasero de la vivienda. Un hombro descubierto donde reposan sus cabellos color de la noche y una remera sin mangas que esconde, a duras penas, la belleza de su tersa piel; no lleva sostén, y sus pechos se adivinan firmes, cálidos, a trasluz del foco de la cámara fotográfica. Una minifalda al tono le da el marco ideal a su belleza. Fresquita estaba esa tarde, recuerda Adrián, y ese clima gélido tiene su correlato en la imagen de Lourdes, no solo en el saquito desprendido que envuelve los brazos de su esposa, sino también en sendos puntos oscuros que coronan la hermosura de sus senos.
Cierra los ojos y rememora aquella tarde soleada del último invierno. Bajo las frazadas no hacía frío y cuatro manos inquietas de dedos vivarachos jugaron a encontrarse entre sí, y más allá; caídas las almohadas de la cama en feroz refriega, las sábanas desparramadas no pudieron esconder la fusión húmeda de sus cuerpos frenéticos; su perfume favorito, aquel que Lourdes usaba solo en ocasiones muy especiales, llenó el aire de la habitación y le hizo perder el control.
Vuelve a la realidad. Ya no habrá más fotos: las últimas fueron las de la policía científica. Los ojos de su esposa ya no son dos, sino tres: por el medio de su frente entró el balazo calibre .38 del arma del ratero. Y su piel ya no le pertenece: ahora es propiedad de microorganismos, gusanos salvajes y babosos que corroen su pulcritud.
Deja la fotografía en su sitio y suspirando sin lágrimas, olvida el café y se dirige a la habitación matrimonial.


Sentado tras su escritorio, con los micrófonos, grabadores y celulares de los periodistas rodeándolo, se apichona aún más. Con esos anteojitos que resbalan de su prominente nariz, más que el comisario del pueblo parece un empleado bancario, un oficinista hastiado, un contador aburrido.
La ola delictiva ha crecido sobremanera en Rauch en los últimos tres meses, y los reporteros lo matan a preguntas. Responde como puede, con evasivas, asumiendo poco y nada la responsabilidad que le cabe en su rol de defensor de la seguridad; acusa a las autoridades políticas de la ciudad de inoperantes por no crear normas ni ejecutar acciones que lo ayuden en su labor (escasa, por cierto).
Y los representantes de la prensa, al notar su débil resistencia, se abalanzan sobre él famélicos, como moscas a la miel.
El modus operandi de los nueve casos registrados en la sede policial durante agosto, septiembre y octubre es el mismo. Casos calcados, uno tras otro como puñalada de zurdo, todos sin resolver.
En el mes de agosto, tres hogares víctimas del accionar de los delincuentes; en todos los casos, los cacos violentaron ventanas o puertas traseras en cada casa, revolviéndolo todo en su interior y llevándose dinero en efectivo, alhajas y cámaras digitales. Gracias a Dios las viviendas no tenían moradores: algunos de los dueños se encontraban en sus lugares de trabajo desarrollando su diaria labor, y otros habían viajado fuera de la localidad. Aunque para evitar  la molesta sorpresa de encontrarse descubiertos con las manos en la masa, los malhechores trabaron las puertas de entrada con cuchillos Tramontina colocados en las cerraduras y en el diminuto espacio que separa aquellas del piso, doblando sus hojas filosas en forma de “V” con el mango apuntando al techo, funcionando así como una especie de alarma para ellos: si el dueño de casa quisiera entrar a su hogar en ese momento, los Tramontina inmovilizarían la puerta, y el esfuerzo de aquel por abrirla provocaría ruidos que alertarían a los cacos, dándoles preciosos segundos para huir.
En el mes de septiembre, cinco hogares asaltados de la misma manera, todos en un raid delictivo ágil, veloz, que tuvo lugar en las últimas tres horas del primer sábado del mes. La ausencia temporal de moradores en el momento del atraco, aberturas traseras violentadas, robo de dinero, cámaras digitales, joyas, y alguna que otra notebook; ah, y los Tramontina, claro.
Lo peor sucedió en octubre. Aunque solo se trató de un único hecho delictuoso. Igual, pero distinto.
El robo de la cámara digital y la notebook, los clásicos Tramontina como alarma ciega, la puerta que da al patio trasero violentada, las similitudes. La presencia en el hogar de la dueña de casa en oportunidad del acto vandálico, la diferencia.
Lourdes Beláustegui, joven profesional de la localidad, esposa de Adrián Carreras (dos familias muy queridas, con raigambre centenaria en la pequeña ciudad), la víctima. Falleció al instante, sin dolor, dijeron los peritos; el disparo desde tan corta distancia y con un arma de fuego de semejante calibre, dejó un profundo hoyo en medio de la frente. Murió sin saber qué le pasaba.
El comisario suda. Tartamudea ante la infinita requisitoria periodística. La primera muerte violenta en el centro urbano de Rauch durante un robo quedará en su legajo personal como una mácula imborrable. Se le viene una…


El deslizar de sus pasos cansinos es lo único que se oye en la soledad de su hogar. Camino al dormitorio hace una pausa y entra al baño. El espejo le devuelve un rostro con profundas ojeras que le recuerdan su época de estudiante universitario nervioso antes de un examen final crucial. Se enjuaga la cara con agua bien fría y luego de secarse con una toalla de mano, abre el botiquín tras el espejo. Todo ordenado y brillante, la espuma y las hojitas de afeitar a la derecha, las cremas y perfumes de Lourdes a la izquierda; no quiere verlos; no quiere olerlos.
La caja ahí no está, no cabe. La encuentra en el cajón inferior del vanitory, cerrada herméticamente y sepultada bajo un par de toallones. La toma con mucho cuidado, cierra la puerta del baño y entra en la pieza. ¿Cómo no se le ocurrió antes?
Como un autómata, sin pensarlo, enciende la radio despertador de la mesita de luz. Otra vez U2: All i want is you. Qué ironía hija de puta.
El sol de la tarde primaveral que se cuela por la ventana inunda la habitación dibujando microscópicas partículas y lastimando la humedad de sus ojos rojos bien abiertos. Cierra las cortinas echando de su vida al intruso de fuego, y se recuesta del lado de la cama donde dormía (sonreía, amaba) su esposa.
Apoya el dorso de su cuerpo en el respaldo de madera del lecho matrimonial, abre la caja regalo de su padre, y saca el revólver. Si habrá discutido innumerable cantidad de veces con Lourdes sobre la conveniencia o no de tener en el hogar un arma de fuego. Sonríe en el recuerdo.
El caño negro del misil del Diablo reluce, funesto y hambriento, en la oscuridad. Mira su único ojo, cada vez más cerca, y se tienta a la seducción del infinito.


El ritual de la siesta después del almuerzo sigue siendo una constante en Rauch, una costumbre arraigada que no ha cambiado en los primeros años del siglo XXI. Solo se escucha el piar de las aves, el ruido sordo de algún motor lejano, y el sonido muy suave de cómplices risas adolescentes.
      Aunque, de vez en cuando, un estruendo ensordecedor, seco y violento, rompa la paz del barrio.


Septiembre de 2011.


miércoles, 22 de febrero de 2012

El diligente y el prisionero (el signo de la fatalidad)


Por Cherman Sanz "aka" Velvet Revolver.


Llegó una tarde de enero y desde entonces su hogar no fue más que una grotesca celda que los reclusos denominaban “la celda de los condenados.”
Tenía la apariencia de un ser completamente perturbado, sus grandes y ominosos ojos parecían sumergirse plácidamente en la repugnancia de la oscura celda barroca como dormidos, quizás soñando despiertos o simplemente reviviendo los acontecimientos que lo empujaron a estar en aquella jaula asquerosa que olía a mierda y muerte.
Todo comenzó una cruda noche de invierno a un poco más de un año de la llegada de Joe al penal Auburn, se encontraba sentado de cuclillas en una de las esquinas de la celda, aferrando sus rodillas con las manos y presionándolas contra su pecho en el mismo momento que me acerque con el banquete, lo que en la jerga carcelaria llamamos “la ultima cena.” Como Joe no había pedido nada, tome el atrevimiento de llevarle una porción de pollo con papas y un vino de clase como un agradable gesto en lo que sería la última noche de su vida.
Me acerque y se lo deje para que lo tome por una pequeña rejilla que había para el paso de los alimentos, sus grandes ojos inyectados en sangre me miraron entonces bajo la tenue luz de la lámpara de queroseno que proyectaba las sombras inmortalmente estáticas de las rejas a medianoche, pero sus labios no profirieron palabra alguna. Lo contemple un instante, pero rápidamente su mirada se volvió a mecer hacia algún lejano horizonte, muy lejos de estas recónditas criptas tejidas de tristezas. Estaba a punto de marcharme cuando sus labios se articularon de una forma torpe y lenta, como si en todo ese tiempo no hubiesen propiciado palabra alguna, olvidando quizás el valor de estas en la soledad de lo que llego a ser su hogar.
Lamber ¿puede acompañarme esta noche? No quisiera… no quisiera quedarme solo…no esta vez.
Que podía hacer, tenía apenas veintitrés años y la suficiente bondad en mi corazón para que sus palabras lograran conmoverme, no sería moral ni de buen cristiano dejar tirado a un hombre a su suerte la última noche de su vida, aun para alguien como Joe ese castigo era demasiado. No estaba en mis capacidades juzgar, ya había tolerado suficiente e iba a pagar con su vida por sus errores. Sus palabras sin embargo me tomaron completamente por sorpresa, en los largos días y largas noches que llevaba en la prisión jamás me había dirigido la palabra y apenas si había probado bocado alguna vez, sin embargo se encontraba en una inmejorable forma física, algo que era el meollo de los comentarios de los guardiacárceles de Auburn.
Claro —respondí mientras sentía como emergía una gota fría en mi frente y trataba de deslizárseme por la sien, me la seque rápidamente mientras simulaba acomodarme la gorra de plato azul. Aguarde que acerque una silla.
Estuve un largo rato sencillamente mirándolo, como sus ojos danzaban hacia el rincón opuesto de la celda donde el halo de luz se desvanecía sin tocar la piedra desgranada de la pared y volvían a ponerse en mi dirección, estuvo así una buen tiempo hasta que por fin profirió una especie de mueca, la clase de siniestro gesto que antecede un largo y perturbador relato. Parecía como si estuviese viendo un fantasma, esa fue mi sensación entonces, un fantasma. Sí.
Voy a prescindir del pollo Lamber –dijo finalmente. ¿Pero me permite? —señalo la botella.
Claro.
La tomo y se la zambulló de lleno a la boca, el gorgoteo que se produjo cuando el pico se incrusto bruscamente en la comisura de los labios de Joe, fue semejante al de una pequeña cascada chocando contra las magulladas rocas del fondo de un río, una melodía extendida, uniforme y encantadoramente triste. Un fiel reflejo acorde al contexto de aquel viejo momento.
¿Me haría el honor?
Por supuesto —tomé la botella de sus manos por entre las rejas y la sostuve un momento, tras una leve admiración le di un picotazo seco. ¡Nada mal he!
Dígame Lamber ¿cree que la perversidad del ser humano, es sobre todas las cosas…el principal aliciente que nos compone?... Somos al fin y al cabo BESTIAS ¿no es verdad?
Supongo —Sus palabras sonaron muy medidas. Me tomo unos segundos poder reincorporarme. Usted es el condenado, usted más que nadie debería saberlo bien –dije finalmente.
Muy bien, supongo que así son las cosas. ¿Quieres saber, no es así?
Joe se paro nuevamente para tomar la botella de mis manos y acabarla de un trago, una vez humedecido sus labios y rejuvenecido sus fibras con el embriagante elixir tomo asiento en la retorcida cama armada con caños, la cual expulsaba un grotesco olor a oxido que, fusionado con la asfixiante esencia del queroseno formaban una bruma esbelta que se respiraba en todo aquel ambiente de pesadilla.
La celda de los condenados a muerte se encontraba en el bajo fondo de la prisión, se llegaba bajando unas largas y arqueadas escaleras de adoquín. Tras recorrer un largo pasillo de unos treinta metros alumbrado solo por unas cuantas antorchas que en raras ocasiones se encendían, se llegaba al final del trayecto a la celda de Joe, el único prisionero destinado a ese agujero de aquellos últimos dos años.
Allí en la completa soledad de aquel basurero, en las mazmorras de la prisión Auburn un hombre solo podía matar su tiempo con una furtiva imaginación e ilusiones de algo que podría haber sido, de haber sido otra cosa. Pero para un monstro como Joe Sullivan solo había un camino; consumir e inyectarse esporádicamente narcóticos, especialmente ampollas de morfina para mantenerse en un estado comatoso hasta el día del juicio final. Esto lo conseguía gracias a que aseguraba firmar el día de su muerte un testamento a nombre de varios guardias con la intención de heredarle sus tierras.
Muy bien, veo que de verdad quiere saber concluyó después de unos minutos y dio comienzo a su relato.  Aún hoy, después de tantas décadas recuerdo con espantosa claridad aquellas funestas palabras.

“Mi padecimiento comenzó en 1865 un año antes de comenzar con mis delirios, de la noche a la mañana se me hizo imposible conciliar el sueño. Terribles pensamientos me habitaban y daba interminables vueltas en mi alcoba antes de poder encontrar el ansiado descanso, cuando por fin lo habitaba me sumergía profundamente en ensoñaciones tan vívidas y macabras que me costaba discernir la realidad de ellos. Paulatinamente esto se fue convirtiendo en una constante y de pronto me vi envuelto entre las sombras de mi aposento, trabajando, cortando y pegando artículos periodísticos, rellenando hojas en un idioma místico que se me fue invocado a escribir entre otras cosas y convirtiéndome al fin y al cabo en un solitario.
Poco a poco lo fui aceptando, su causa comenzó a ser mi causa y sus muertos comenzaron a ser los míos, cuando caía en ese profundo coma de los sueños y cruzaba el umbral que une la realidad y la mera ficción de las construcciones emotivas de oscuros mundos, me encontraba con él, su poderosa figura me captaba por completo, me envolvía en sabiduría y abría mi mente de par en par lista para llenarse de ese nuevo conocimiento del cual se me proveía, los secretos de la existencia amigo mío, la vida y la muerte, el bien y el mal, no son más que pequeñas distracciones que obnubilan nuestros caminos y nos alejan de nuestros destinos. Cuando eso sucede, cuando alguien se aleja demasiado de su deber místico en este soplo de tiempo y vida que nos congrega y nos aúna, entonces Lamber, entonces él se los lleva. Esto lo sé, porque todo lo que un hombre puede aprender en cien vidas se me fue dado en un suspiro, en un momento elegido y cupo en un renglón del alma.
El diligente, comenzó a frecuentarme una noche cuando estaba sumergido en la más profunda y estelar de las visiones, entonces pude sentir y ser consciente en ese estado somnoliento de que una puerta se estaba abriendo, traté de resistirme e intenté en vano despertar, mi cuerpo no respondía a los mandatos de mi mente, fue cuando decidí dar el primer paso hacia el umbral, lo cruce completamente. Una nebulosa me envolvió entonces y mi espíritu se estremeció de sensaciones nunca antes experimentadas, sentía terror, pánico, pero también emoción.
Comencé a vagar por interminables extensiones de tierras, me sentía neurótico como si hubiese ingerido una gran cantidad de narcóticos, mi visión era borrosa y desaparecía en ratos y se aclaraba en otros, era una alucinación tan vívida que escapaba a mi comprensión de aquellos días. Hasta que lo vi, la fina silueta que se dibujaba en la bruma pasada de la medianoche e iba torneando una negra y nefasta forma en parte humana, en parte aura… como un espectro. El diligente me seguía a una distancia prudencial como levitando, se movía de una forma recta y su largo tapado negro era casi una mancha en el horizonte arrastrado por la brisa de aquellos días otoñales.
Llegado un momento, cercano a las tres de la madrugada según mi reloj de bolsillo en que él se adelantaba largos trechos para posarse a lo lejos como la imagen grotesca de una estampilla del infierno, entonces sus víctimas caían… tres minutos pasadas las tres, sencillamente así sucedía, podía ser un descampado, una casa, un burdel, siempre terminaba de la misma manera, la víctima y el diligente. En ocasiones llegue a presenciar terribles accidentes, como la mujer que terminaba la visita con su amante y salía despavorida hacia su hogar para cumplir a la mañana siguiente con su función de madre  en plena tormenta torrencial, corría y corría cuando de la nada un árbol se desprendió cayendo sobre su lomo para luego retorcerla en la acera, o el caso del niño ciego que se perdió y termino ahogado en el río, también y solo en algunas ocasiones he presenciado atroces crímenes, por los cuales paradójicamente se me incrimina. Solo los presencie tras su perturbadora esencia, vi lo que sus ojos miraban y sentí lo que su ente sentía, paz.
A él no le importa como llegue el suceso, de que terrible forma su víctima pague su error, su misión es marcar y ejecutar, ¿la mía? Te estarás preguntando leal compañero, la mía es llamada en la santa lengua EL DESTIERRO. Consiste en ultrajar el cajón de la victima una vez sea sepultada, y desproveerla de cualquier artilugio religioso que posea para a continuación invocar las santas palabras que le darán el descanso merecido al ente que ocupe dicho cuerpo, esto puede consistir en una elevación del espíritu o en un forzado descenso según los meritos del individuo en el por qué de esa desvinculación de su destino, hay recompensa si el alejamiento de ese camino fue por inmaculada fe y un propósito noble que lo llevo al fin y al cabo al sacrificio, así como hay pena si se debió a las arraigadas formas que el pecado puede tener en un soplo de vida. Por mi experiencia puedo decirte Lamber y aunque suene atroz escucha… la forma de despedirse de este mundo dice mucho de quien fuiste en vida y quienes luego se alzan como los más puros de los arcángeles amigo mío, siempre perecen en este plano de la forma más aberrante y nefasta que te puedas imaginar, llevan marcado el sello de la violencia en sus carnes. Su virtud como seres humanos, es su castigo divino, su prueba de fe.
El diligente como podrás ver, no es más que un mercenario, un títere que está más allá y que escapa a nuestra comprensión. Alguien tan nefasto como necesario, necesario para mantener el equilibrio, pero esa ya otra historia. No tengo todas las respuestas pero si te diré algo, todos nacemos marcados e individualizados, tenemos un propósito por el cual se nos ha otorgado este soplo de vida y tiempo, podemos elegir aprovecharlo o podemos elegir desviarnos del camino. El destino es tan impalpable como espontáneo, pero puedes apostar que existe y que tiene un plan para ti, al final todos somos juzgados por los místicos campos superiores que gobiernan el universo, todos formamos parte de él, somos eslabones que componen un todo y que se necesitan para funcionar y si una pieza cae, es necesario sacarla y reemplazarla rápidamente para no dañar…”
El equilibrio —dije instantáneamente  completando así la frase final.
Así es Lamber, así es…
Sus palabras me sonaron entonces tan perturbadoras como increíbles, Joe era sin duda un lunático muy peligroso y había estado el suficiente tiempo encerrado en aquella jaula como para profundizar y agudizar sus delirios, sin embargo algo de todo aquello seguía teniendo un dejo de verdad. En la vida, somos sencillamente eslabones, somos una sociedad con nuestros mas y nuestros menos, pero al fin y al cabo, como seres humanos nos necesitamos los unos a los otros para sobrevivir, nuestra vida es corta pero en muchos casos productiva y con suerte dejaremos impreso nuestro pequeño eco en el mundo que nos vio nacer y que nos vio morir ¿acaso será eso lo que quiso decirme con eso de los eslabones, que así como caen se remplazan? ¿Vida y muerte? ¿Si te sales de los limites de tu destino eres marcado y ejecutado? Reemplazado por una nueva vida que emerge al mundo. Es ridículo, así lo creía en verdad.
Joe jamás intento defenderse de las acusaciones, ni hablo de lo sucedido. Testigos lo incriminaron en los episodios y las pruebas refutaron su participación en los hechos, su morada era una especie de santuario místico, un completo basurero repleto de adornos religiosos, velas multicolores de varias formas (santos y gárgolas) y recortes de diarios de espantosos crimines con pequeñas notas puestas en un idioma irreproducible.
Los objetos que las victimas cargaban en sus féretros y se encontraron en su hogar terminaron por arrastrarlo hasta la prisión Auburn, donde cumpliría su condena al día siguiente. Su castigo por esos atroces crimines fue la silla eléctrica, un objeto tan aberrante y funesto como los propios crímenes de Joe, a veces la corriente se atascaba y no daba los voltajes suficientes para una muerte rápida. Esto provocaba  sentencias interminables, minutos que en ocasiones llegaban a la hora, con cuerpos reventados y quemados que sufrían una agonía indescriptible.
Joe, el profanador como se lo conocía en el penal jamás llego a padecer tan atroz amargura, murió esa misma mañana de los hechos que he narrado con anterioridad. Lo encontramos colgado de su cinturón al hierro horizontal de las rejas con una pequeña nota escrita en sangre sobre su pecho; equilibrio.
Joe Sullivan se quito la vida esa misma noche de invierno de 1894 que le siguió a nuestro encuentro, su cuerpo fue enterrado en una fosa común sin lapida ni nada que lo identifique en el patio de recreación Auburn y jamás fue reclamado por ningún allegado o familiar. En cuanto a mí, jamás me permití volver a pensar en aquella noche. El recuerdo me provocaba demasiada angustia y dolor.
Hace un tiempo los médicos me diagnosticaron seis meses de vida, es lo que se estimó que viviría una persona con un cáncer tan avanzado como el mío. Ya llevo un año y medio desde entonces y por primera vez en mis cincuenta y dos años siento una corriente de energía fría que me hiela la sangre y me hace percibir esa sensación esquizofrénica que altera el comportamiento, revelando esa cara oculta que se muestra al momento de sentir el miedo calando hondo en los huesos, miedo porque por primera vez creo entender las palabras de Joe es el equilibrio y él se los lleva Lamber. Fueron sus últimas palabras antes de despedirse, Lo deje morir señalado como un asesino, ahogando su historia en la escabrosa cripta de mis recuerdos para siempre, hasta hoy… el diligente, esa bruma oscura y desalineada que se dibuja frente a la cama en la que estoy recostado me observa y espera paciente, a través de su capucha creí verlo con sus grandes y ominosos ojos neuróticos inyectados en sangre, proclamando esa mueca de victoria apretada entre los dientes. Están a punto de ser tres minutos pasadas las tres, ya no siento miedo, no quiero tenerlo, el santo esta aquí, ha venido por mí, EL PRSIONERO.


FIN
  

lunes, 20 de febrero de 2012

El Talismán — Stephen King/Peter Straub



Bueno, antes de comenzar en este nuevo espacio de “El Edén de los Novelistas Brutos”, me permito hacer una pequeña aclaración de lo que para mí es una crítica.
En particular, considero la crítica de un libro, película, disco, o lo que sea, como un espacio para reseñar e indicar a quien se hace con la misma sobre las vicisitudes de la obra en cuestión. ¿Qué quiero decir? Que, en mi opinión, la crítica debe ser un modo constructivo de dar a conocer lo que se describe. Lo más interesante que se puede hacer es guiar, encauzar y orientar de la mejor manera posible.
Así, no buscamos indicarle al lector que es lo bueno o lo malo. Tratamos de hacerle saber lo que va a encontrarse si decide inmiscuirse con lo analizado por nosotros. Maquetamos las pautas y elementos que conforman la cosa criticada.
Sin embargo, a no dejarse engañar: es imposible realizar cualquier acto de crítica (o de la vida misma), sin ponerle una enorme carga de subjetividad. No podemos engañarnos afirmando que somos el súmmum de la objetividad. Pero, se puede poner nuestro mejor esfuerzo y ofrecer una guía sobre que elegir para, en este caso, leer.
Sin más, vamos al grano.





Título Original: The Talismán
Autores: Stephen King/Peter Straub
Género: Terror/Fantasía
Tipo: Novela
Año de lanzamiento: 1984

Sinopsis: Un ventoso día otoñal, un chico de doce años está en una playa del gris océano Atlántico, al lado del silenciado parque de atracciones y el apagado pueblo de Alhambra. Jack ha llegado aquí empujado por las circunstancias: su padre ha fallecido, su madre está agonizando y nada tiene ya sentido. Pero para Jack, todo está a punto de cambiar: ha sido elegido para emprender un viaje a través de los misteriosos Territorios. En su desesperado intento de salvarle la vida a su madre, ha de buscar el Talismán en aquel paisaje épico, hogar de monstruos e inocentes. El talismán es imprescindible, pero el viaje de Jack significa mucho más que esto.

He decidido reseñar esta novela porque es la última leída  y, por lo tanto, es la que más fresca tengo en la cabeza.
Ya en las primeras páginas, nos encontramos con un ambiente cargado de inquietud. Sabemos que algo pasa y nuestro protagonista, Jack Sawyer, confiere a esa inquietud todo un estado de atmósfera que enseguida nos introduce en su mundo. Sin embargo, el principio del libro también presenta (para mi gusto), cierta debilidad. Y creo que se pueden hacer dos apreciaciones. Por un lado, ser la primera colaboración entre dos grandes escritores como son King y Straub. Por otro, el hecho de que el inicio de la historia parece desordenado, algo chocante e impreciso.
Con esto quiero decir que el libro comienza con un enorme aluvión de sentimientos, sensaciones y percepciones devenidos desde el punto de vista de Jack, de forma tal que no sabremos bien donde estamos metiéndonos.
A medida que avanzamos en la lectura, iremos dando cuenta de una buena parte de situaciones que harán a Jack tomar la decisión de salir de viaje, con la firme intención de salvar la vida de su madre. Encontramos aquí a un King cómodo en el armado de uno de sus prototipos de personaje favorito: un niño. Así, las situaciones oníricas, los desmadres fantásticos y las visiones del protagonista, cuentan con una fuerte carga de descripciones y emociones apabullantes.
Una vez que nuestro querido Jack Sawyer (si, ya desde un primer momento simpatizamos sobremanera con él) comience su viaje, vivirá infinidad de situaciones, conocerá muchos personajes y se reencontrará con otros. La tensión aparece a cada instante, preguntándonos como hará este chico para salir de determinados estados que lo ponen contra las cuerdas a cada momento. Sin embargo, llegará un punto del libro en el que la angustia inferirá en la lectura, queriendo que de una vez por todas, llegue hacia el Talismán, encuentre la forma de salvar a su madre, y logre su ansiado objetivo de una vez por todas. La historia no se vuelve pesada, pero si algo sobrecargada.
Como agregado, me gustaría terminar haciendo hincapié en las fabulosas descripciones con las que cuenta el libro. La forma en que King y Straub nos muestran el mundo de los Territorios nos transporta a cada momento. Y no solo este fantástico lugar, sino también el universo de las rutas estadounidenses, cada ciudad o pueblo por el que Jack pasa es un mundo distinto, cargado de un propio ambiente, de personajes influyentes (algunos buenos, otros no tanto) y de momentos que harán al protagonista llegar al límite de su comprensión y fuerza vital. Además, cabe destacar las inmejorables conexiones entre los Territorios y nuestro mundo, los personajes que se superponen entre ambos lugares, y la forma en que se nos relata todo esto, un vínculo único entre dos universos que a primera vista parecen no tener nada en común, pero que estriban uno del otro a cada paso que Jack da.
Como conclusión, podríamos decir que el libro cuenta con un final inmejorable, cargado de tensión, ante el cual pasamos las páginas con frenesí. Al terminarlo, no nos queda más remedio que amar a Jack Sawyer y todos los que lo acompañaron en su travesía por ambos mundos.
Me gustó mucho el libro, y recomiendo su lectura. Sin embargo, no está entre mis prioridades decir que es una lectura imprescindible, al menos para quienes no sean fanáticos de King. Porque eso es otra historia.
Salud Brutos. Aquí y ahora.

sábado, 18 de febrero de 2012

La cosa del cementerio


Por William Zelada.


La ligera y refrescante lluvia Agostina mojaba la calle, esa calle que tarde o temprano nos verá pasar en un ataúd, inmóviles, sin vida.

Luego de salir “alegre” de una cantina, Manuel emprendió el viaje de regreso a su casa. Con un viejo paraguas y un suéter con más remiendos que la camisa de un pordiosero. El alcohol empezaba a invadir sus sentidos. Sus pasos se tornaban cada vez más torpes y lentos. Apoyaba su hombro para dejar descansar momentáneamente su cuerpo en la pared de adobe del antiguo cementerio.

Sin percatarse de la hora, encendió un Marlboro, dio 3 profundas caladas y tiro el cigarrillo, el cual se apagó inmediatamente a causa del agua. Su mente daba mil vueltas Se fue recostando torpemente en la pared, bajando poco a poco. Ya en cuclillas, se fue quedando poco a poco dormido. Pasaron alrededor de dos horas para que despertara de un sueño profundo y tranquilo.

Con un poco de esfuerzo logró ponerse en pie, emprendiendo nuevamente su viaje. Su mente ya no estaba tan alcoholizada, pero unas fuertes pulsaciones en las sienes lo estaban “matando”.
La lluvia ya había calmado.

César, que era el guardián del cementerio, reconoció a su amigo de infancia, el cual en su andar lento, aún se frotaba las sienes.

-Manueeeel- le dijo César, mientras se despojaba de la escopeta y la recostaba en la pared.

Mientras tanto Manuel, caminando al encuentro de su amigo lo saludó con un gesto de amabilidad.

-Hola Cheve- (como cariñosamente le decían a César) –Que día el que he tenido-

Se encaminaron a la pequeña habitación en donde César pasaba de 3 a 4 noches por semana.  

Una cama, una pequeña estufa sostenida por una pequeña mesa, un poster de una chica en bragas. Lo esencial para que el guardia de turno, pudiera pasar la noche.

-Mírate, Manuel. Estás muy mal. Descansa un poco en la cama, te daré un poco de café bien cargado.- Le regañaba César.

Manuel se sentó en la cama, las sienes estaban a punto de explotar. El alcohol tomaba venganza después de todo. Tenía mucha sed, la boca seca y los labios empezaban a rajarse.
Recordó la vez que su papá le decía que entre mas alcohol tomara, más sed tendría al otro día.

¿Cómo era capaz el alcohol de prácticamente secarte? ¿Acaso el alcohol no es un líquido?

–Era una pregunta, la cual no tendría nunca una respuesta para Manuel-

Luego de beber el café cargado, se sentía un poco mejor. Las palpitaciones en las sienes estaban disminuyendo, el cansancio había pasado.
Al consultar el reloj, faltaban diez minutos para las once de la noche.

Manuel decidió pasar la noche en el cementerio, acompañando a su amigo.

Abordaron mil temas, desde juegos de infancia, hasta las conquistas que habían tenido últimamente. Pasaron las horas, cuando se percataron, eran casi las dos de la madrugada.

César decidió salir, para dar la ronda por el cementerio, y verificar que todo estuviera bien.  Una débil llovizna empezaba a caer.

Manuel, sintiéndose en deuda con su amigo, le propuso acompañarlo en su ronda.

Caminaron por los mauseolos. Por esos pasillos infestados con aroma a flores secas, y en donde más de mil lágrimas se han derramado.

Manuel empezó a sentir escalofríos. Miraba las sombras de los árboles que dibujaban figuras terroríficas en el suelo y las paredes. -¿Acaso hay que temerle más a los vivos que a los muertos?- Se preguntaba Manuel. Pero en esas circunstancias vivos y muertos le aterrorizaban por igual.

César tarareando una canción antigua y con su linterna iluminando los lugares oscuros, iba de una manera muy tranquila y relajante.

No se percataron que en la oscuridad unos ojos los vigilaban. Unos ojos llenos de rabia y de odio.

-César, presiento que alguien nos ve- Le decía Manuel con voz temblorosa y asustada.

Escucharon el crujir de unas ramas. Cuando César iluminó con su linterna por en medio de dos mauseolos, una cosa peluda se arrastraba hacia ellos. 

La Cosa media aproximadamente un metro de altura. Un pelaje espeso y rustico cubría su cuerpo. La cabeza, con bastante proporción se ladeaba de un lado a otro. Sus grandes ojos, inyectados con un rojo vivo miraban fijamente a César y Manuel.

Abrió su hocico, enseñando unos dientes muy afilados, y en cada extremo del hocico, unos colmillos amarillentos de tamaño espectacular. Chorreaba abundante baba y espuma. Un apestoso olor salía de este.

¡Las garras! Unas enormes garras sobresalían de sus ¿manos? Las garras negras, tan negras como la oscuridad total, se arrastraban por el suelo, empujando ramas y hojas secas.

Ambos amigos se quedaron paralizados. Sus piernas en ese momento pesaban demasiado como para moverse, o salir corriendo.

La Cosa chilló. Se abalanzo contra César, hundiendo sus enormes garras en los costados de la cintura, levantándolo algunos centímetros y arrojándolo al suelo simultáneamente. Tenía una fuerza sobrenatural.

Manuel contemplaba como La Cosa rasgaba la carne, la piel y las entrañas de su viejo amigo.

Gritando de dolor, César golpeaba de manera absurda y sin tanto éxito a La Cosa. El hedor que esta propagaba, era nauseabundo. Un olor a pelo húmedo y carne descompuesta.

El ¿animal? Hundió sus colmillos en la pierna de su victima, y esta pudo sentir el frío colmillo en el hueso. Borbotones de sangre manaban de varios lugares del cuerpo casi sin vida de César.

La Cosa lo soltó, dirigió una mirada penetrante a Manuel, quien tenía los pantalones húmedos y las lágrimas empezaban a salir de sus aterrorizados ojos. Presenciando semejante escena ¿Quién no estuviera así?

-¡MIERDA, YA ME LLEVÓ!- No termino la frase. Intentó correr, pero La Cosa lo tomó por una de sus piernas, lo jalo hacia ella con mucha fuerza, rompiéndole el fémur. Cayó al suelo fuertemente y la barbilla chocó contra el suelo húmedo, y un río de sangre empezó a nacer.

La Cosa agarró la cabeza de su segunda victima, la estrelló repetidamente contra el suelo, partiéndole el cráneo en más de mil pedazos. Empezó a comer su contenido de una forma asquerosa, ensuciando todo a su alrededor, profanando ruidos extraños, ruidos de ¿victoria?

Devoró la mitad del cuerpo de Manuel, el resto lo arrastro a su guarida. Seguido del cuerpo ya sin vida de César.

La Cosa, esperando que su “alimento” llegara al punto de putrefacción, se quedó esperando al siguiente guardián, al siguiente borracho, vagabundo o a algún animal que por su territorio se atraviese. El cementerio.


Fin.

viernes, 17 de febrero de 2012

LAS 36 SITUACIONES DRAMÁTICAS DE POLTI

Esta singular entrada fue creada originalmente por Edward Infinitus Gómez, quien es tan amable de dejarnos compartirla con ustedes.

Según Georges Polti (aunque no es él el autor de esta teoría sino Gozzi), no existen más que 36 situaciones dramáticas en total.


Gozzi sostuvo que no hay más que 36 situaciones trágicas o dramáticas. Schiller, según se dice, se dedicó a encontrar un número mayor, tuvo que aceptar que no son más que 36, se asegura que fracasó, y que no pudo encontrar mas que las mismas 36. Asi que este conjunto se ha vuelto clásico en el desarrollo de guiones para telenovelas, porque podemos encajar un argumento, libreto o una novela, dentro de esas 36 situaciones que nos comenta Polti, claro que podremos insertar ahí esa situación dentro del argumento o novela. Hasta quizá pudiéramos dar otra denominación a uno de los rubros de Gozzi-Polti-Schiller. Expresada con cualquier otra calificación o palabra. Sea como fuere, a continuación les expongo las 36 situaciones dramáticas tales como las clasificó Gozzi, tal como trató de ampliarlas Schiller y tal como nos las presenta en la actualidad Polti.

Aquí tiene usted amigo escritor las 36 situaciones dramáticas de Gozzi-schiller-polti, de las que se derivan absolutamente todos los argumentos que puedan imaginarse.

01 SUPLICA
02 RESCATE
03 EL CRIMEN PERSEGUIDO POR VENGANZA
04 VENGANZA DE PARIENTES SOBRE PARIENTES
05 PERSECUCIÓN
06 DESASTRE
07 VICTIMAS DE LA CRUELDAD O LA DESGRACIA
08 REBELIÓN
09 EMPRESAS ATREVIDAS
10 SECUESTRO
11 ENIGMA
12 LOGRO O CONSECUCIÓN
13 ENEMISTAD DE PARIENTES
14 RIVALIDAD ENTRE PARIENTES
15 ADULTERIO HOMICIDA
16 LOCURA
17 IMPRUDENCIA FATAL
18 CRÍMENES INVOLUNTARIOS DE AMOR
19 ASESINATO DE UN PARIENTE NO CONOCIDO
20 AUTO-SACRIFICIO POR UN IDEAL
21 AUTO-SACRIFICIO POR LOS PARIENTES
22 TODOS SACRIFICADOS POR UNA PASIÓN
23 NECESIDAD DE SACRIFICAR PERSONAS AMADAS
24 RIVALIDAD ENTRE SUPERIOR E INFERIOR
25 ADULTERIO
26 CRÍMENES DE AMOR
27 DESCUBRIMIENTO DE LA DESHONRA DE LA PERSONA AMADA
28 OBSTÁCULOS DE AMOR
29 UN ENEMIGO AMADO
30 AMBICIÓN
31 CONFLICTO CON DIOS
32 CELOS EQUÍVOCOS O ERRÓNEOS
33 JUICIOS ERRÓNEOS
34 REMORDIMIENTO
35 RECUPERACIÓN DE UNA PERSONA PERDIDA
36 PERDIDA DE PERSONAS AMADAS

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Enseguida nos ocuparemos de las aplicaciones practicas de estas 36 situaciones dramáticas, a fin de hacerlas más útiles, y en forma más sencilla y practica, para los escritores.

01 SUPLICA (Elementos: uno que persigue; uno que suplica; una autoridad de dudosas decisiones). 

02 RESCATE. (Elementos: uno que amenaza; un desdichado; uno que rescata.

03 EL CRIMEN PERSEGUIDO POR VENGANZA (No por la autoridad) (Elementos: un criminal y uno que toma venganza de él).

04 VENGANZA DE PARIENTES SOBRE PARIENTES (Elementos: pariente culpable; pariente vengador; recuerdo de la víctima, pariente de ambos.

05 PERSECUCIÓN (Elementos: el que huye y quien lo persigue para castigarlo).

06 DESASTRE
((Elementos: un poderoso que conquista y uno victorioso) 
(Casos como el "Enrique VI" y "Ricardo II", de Shakespeare. Y, fuera de autoridades y reyes, casos de grandes hombres caídos en desgracia, traicionados, sumidos en el desastre, tales como Colón, de Lesseps -Vizconde Fernando María de Lesseps, constructor del Canal Suez e iniciador de la construcción del Canal Panamá; condenado junto con su hijo a multa y prisión y caído en desgracia después de sus dos grandes obras, una terminada y otra iniciada y respaldada por él-; dentro de este rubro o clasificación: "Desastre", caben los accidentes marinos, aéreos o terrestres; un ciclón, un terremoto, Etc.; y así, Polti cita en este rubro la obra "Tierra de Espanto", de Lorde y Morel, 1907, en la que se describe una catástrofe de la Naturaleza. Como se ve, este rubro y muchos otros, abarcan demasiados sucesos, y así es fácil reducir todo a 36 y dramáticas. Porque podría diferenciarse el desastre de un reino o de un hombre del desastre de un fenómeno de la Naturaleza, y llamar al primero desastre y al segundo catástrofe, y entonces ya serían 37 situaciones y no 36. Como dijimos antes, la calificación es un tanto convencional y elástica).

07 VICTIMAS DE LA CRUELDAD O LA DESGRACIA. (Elementos: un desdichado, un amo una desgracia) (Casos: el inocente víctima de la intriga o la ambición, o de la intriga ambiciosa; el inocente despojado precisamente por quienes tenían el deber de protegerlo y cuidarlo; el poderoso que es desposeído y arruinado; el favorito que de pronto se ve desterrado y olvidado; el dedicado a quien se quita su última esperanza, Etc.)

08 REBELIÓN (Elementos: el tirano y el conspirador). (Casos: La conspiración de un solo individuo; la conspiración de varios; la rebelión de uno que arrastra a otros; la rebelión de muchos, simultáneamente).

09 EMPRESAS ATREVIDAS (Elementos: un líder audaz y valiente; un objetivo; un adversario). (Casos: la preparación para la guerra, una guerra difícil; la guerra misma; uno de los combates de la guerra; expediciones peligrosas; empresa difícil y atrevida para apoderarse de la mujer amada, Etc.)

10 SECUESTRO. (Elementos: el raptor; el raptado o raptada; la autoridad o policía). (Casos: el rapto de una mujer a la fuerza, de una mujer que no ama a su raptor, el rapto de una mujer que si ama a su raptor y consiente en ser reptada; la liberación de una mujer raptada sin dar muerte a su raptor; el caso anterior pero con la muerte del raptor; rescate de un amigo cautivo o secuestrado; rescate de un niño secuestrado; el rescate de un alma que se encuentra en el error religioso).

11 ENIGMA (Elementos: el problema a resolver, el investigador o interrogador y el policía o autoridad. (Casos: búsqueda de una persona que tiene que ser encontrada bajo pena de muerte si no se la halla; un problema difícil que tiene que ser resuelto bajo pena de muerte si no lo resuelve el enviado a resolverlo; el mismo caso en el que el problema es propuesto por una mujer ambiciosa; todas las novelas policíacas en general, ya que todas llevan como elemento primordial un enigma).

12 LOGRO O CONSECUCIÓN (Elementos: uno que pide y su adversario que niega, para que surja el conflicto; o bien, un árbitro más o menos arbitrario dado su poder y las partes oponentes a ese arbitro). (Caos: esfuerzos por lograr un objetivo por medio de la fuerza; el caso anterior, pero por medios persuasivos; la elocuencia frente a la severidad de un árbitro, de una persona que tiene que resolver el caso, derrotado por esa elocuencia de su oponente).

13 ENEMISTAD DE PARIENTES (Elementos: un pariente malévolo, villano; un pariente odiado por ese pariente y al que éste odia también). (Casos: odio entre hermanos; un solo hermano odiado por todos los hermanos suyos; odio entre parientes por intereses; odio entre padre e hijo; odio de la hija por su padre; odio del abuelo; por el nieto; odio del padrastro por el hijastro; odio de la madrastra por la hijastra; odio que llega al infanticidio). 

14 RIVALIDAD ENTRE PARIENTES (Elementos: El rubro anterior se refiere principalmente al ODIO entre parientes. Este rubro se relaciona esencialmente con la RIVALIDAD entre parientes). (Elementos: el pariente preferido, consentido, querido; el pariente rechazado, eliminado, el objetivo a conseguir). (Casos: rivalidad maliciosa o malévola de un hermano por un pariente; rivalidad malévola o maliciosa de dos hermanos por otro pariente; rivalidad entre dos hermanos con adulterio por parte de uno de ellos; rivalidades entre hermanas; rivalidad entre padre e hijo por una mujer soltera; el caso anterior pero por una mujer casada; rivalidad entre padre e hijo por la esposa del padre, de la que está enamorado el hijo; rivalidad entre madre e hija; rivalidad entre primos; rivalidad entre amigos muy íntimos, no parientes). (Ignoramos por qué incluye Polti esta última rivalidad, que no se refiere a parientes. Volvemos a la "elasticidad" de esta clasificación, pero creemos que es necesario y hasta útil que el escritor la conozca).

15 ADULTERIO HOMICIDA. (Elementos: los dos adúlteros; el esposo o la esposa traicionados). (Casos: asesinato del esposo por el amante de su mujer; asesinato de un amante que se confía -caso Sansón y Dalila; asesinato de la esposa por su propio amante).

16 LOCURA (Elementos: el loco o la loca y su víctima o víctimas. (Casos: un pariente asesinado por el loco durante uno de sus ataques de locura; un amante asesinado durante el ataque de locura del desequilibrado mental; asesinato o graves lesiones de una persona a la que el loco no odia; la desdicha que cae sobre el infeliz loco...; ... una persona solo por el miedo de heredar la locura de su padre o madre -como en L'Etau, "El Torno" de André Sardou, 1909).

17 IMPRUDENCIA FATAL. (Elementos: el imprudente; la víctima de la imprudencia o el objeto u objetivo perdido por imprudencia). (Casos: la imprudencia es la causa de la desdicha del imprudente mismo; la imprudencia es causa del deshonor, de la deshonra del imprudente; la curiosidad es la causa de la desdicha del imprudente; pérdida de la persona amada por imprudencia; la imprudencia como causa de la muerte o deshonra de otros; la imprudencia como causa de muerte de un pariente; la curiosidad imprudente como causa de la muerte de varios parientes;).

18 CRÍMENES INVOLUNTARIOS DE AMOR (Elementos: el amante o enamorada y el que hace una sorpresiva e inesperada revelación, intensamente trágica o dramática). (Casos: descubrimiento súbito e inesperado, intensamente trágico y patético, que se le hace a una persona al revelarle que, sin saberlo, se ha casado con su propia madre; descubrimiento de que una persona se ha casado con su propia hermana; descubrimiento de que un hombre tiene como amante a su hermana; el mismo caso anterior, en el que el crimen que se comete ha sido villanamente planeado por una tercera persona; el sujeto que está a punto de tomar como amante a su propia hermana; el sujeto que se encuentra a punto de violar a una muchacha sin saber que es su hija; el sujeto que se encuentra a punto de cometer adulterio, sin saberlo).

19 ASESINATO DE UN PARIENTE NO RECONOCIDO (Elementos: (El asesino y la victima no reconocida). (Casos: el sujeto esta a punto de asesinar a su propia hija sin saber que lo es, por el supuesto mandato de una falsa divinidad u oráculo, o instigado por un perverso; asesinatos políticos por necesidad; asesinatos por rivalidades en amores; asesinato por odio que profesa el enamorado o amante por la hija a la que no ha reconocido; el sujeto está a punto de asesinar a su hijo sin saber que lo es; a punto de asesinar a su propio hijo al que no ha reconocido, pero impulsado por instigaciones maquiavélicas; asesinato de parientes no reconocidos; a punto de asesinar a un hermano no reconocido por el asesino; asesinato de una madre no reconocida; un padre es asesinado por su hijo que no lo reconoce o que no lo conoce, pero debido instigaciones o intrigas maquiavélicas; un abuelo asesinado por su nieto que no lo reconoce, por venganza y siendo instigado por un villano o perverso que desea la muerte de ese abuelo y no quiere matarlo él mismo para no comprometerse; asesinato involuntario; un padrastro asesinado involuntariamente; asesinato involuntario de la mujer amada; a punto de asesinar al enamorado no reconocido. "El Monstruo Azul", de Gozzi) fracaso para rescatar a un hijo no reconocido).

20 AUTO-SACRIFICIO POR UN IDEAL (Elementos: el héroe; el ideal). (Casos: sacrificio de la vida por el cumplimiento de la propia palabra; sacrificio de la vida por bienestar de un pueblo, de una nación; sacrificio de la vida por piedad filial; sacrificio de la vida por sostener la creencia religiosa; amor y vida sacrificados por la fe religiosa; amor y vida sacrificados por un ideal, por una causa noble; el amor sacrificado en aras de los intereses del Estado; sacrificio de la situación económica brillante en aras del deber; el ideal del honor sacrificado al ideal de la fe).

21 AUTO-SACRIFICIO POR LOS PARIENTES (Elementos: el héroe; el o los parientes por los que el héroe se sacrifica. (Casos: la vida sacrificada para salvar la de un pariente o persona amada; la vida sacrificada por la felicidad de un pariente o persona amada; la ambicíon sacrificada por la felicidad de los padres, o del padre solamente; amor sacrificado para evitar pena a los padres; sacrificio de la vida, el bienestar o el amor por la felicidad de la persona amada; sacrificio ocasionado por la vigencia de leyes injustas; la vida y sacrificados por la vida de un padre, una madre o una persona amada; la decencia y el pudor sacrificados por la vida de un pariente o la persona amada).

22 TODOS SACRIFICADOS POR UNA PASIÓN (Elementos: el enamorado; el objeto de la pasión fatal; la persona sacrificada). (Casos: los votos religiosos de castidad, rotos por una pasión fatal; un voto de pureza que se rompe; el futuro arruinado definitivamente por una pasión; el poder arruinado por una pasión ("Marco Antonio y Cleopatra", de Shakespeare; "Cleopatra", de Sardou); la ruina de la mente, de la salud y de la vida ("El Poseso", de Lemmonier); la pasión conseguida al precio de la vida ("Una Noche de Cleopatra", de Gautier y Masse); la ruina de la fortuna , de vidas y honores por una pasión ("Naná", de Zola; "El Camino Esmeralda" de Ripechin); tentaciones que destruyen el sentido del deber, de la piedad y de la fe ("Salomé, de Oscar Wilde; "las Tentaciones (rechazadas) de San antonio"); destrucción del honor, de la fortuna y de la vida por el vicio erótico ("Mama Colibrí, de Bataille); el mismo resultado anterior producido por cualquier otro vicio).

23 NECESIDAD DE SACRIFICAR PERSONAS AMADAS (Elementos: el héroe; la víctima amada; la necesidad de sacrificio). deber de sacrificar a una hija por una promesa o un voto hecho a la divinidad; deber de sacrificar a los benefactores o personas amadas en aras de la fe ("Torquemada" y "Noventa y Tres" de Paul Adam 1906); deber de sacrificar a un hijo, sin que los demás lo sepan, obedeciendo a la terrible presión de hacerlo ("Lucrecia Borgia"; bajo las mismas circunstancias, deber de sacrificar al esposo; deber de sacrificar a un yerno por interés público ("Un Patriota", de Dartois); deber de sacrificar a un yerno en bien de la reputación ("Guibor", un milagro de Notre Dame en el siglo XIV); deber de combatir a un cuñado en aras del interés público "Horacio de Corneille); el deber de combatir a un amigo).

24 RIVALIDAD ENTRE SUPERIOR E INFERIOR. (Elementos: el rival que es superior; el rival inferior; el objetivo). (Casos: rivalidades masculinas en general -por una mujer amada, por interese, por cuestiones políticas, Etc.-; rivalidad entre un mortal y un "inmortal" ("Cielo y tierra", de Byron); rivalidad entre dos divinidades de poder desigual -una divinidad tiene mayor poder que la otra- ("Pandora", de Voltaire); rivalidad entre un mago un hombre común y corriente ("Tanis y Zélida", de Voltaire); rivalidad entre el conquistador y sus conquistados o dominados ("El Tributo de Zamora", Gounod); rivalidad entre un rey y uno de sus nobles, inferior a él; rivalidad entre un poderoso y un advenedizo o pobre diablo; rivalidad entre el rico y el pobre; (Cuestión de dinero", de Dumas; "La Noche de San Juan" de Erckmann Chatrian y Lacome; "El Atentado",, de Capus y Descaves; "La Barricada", de Bourguet; "La Pequeña Millonaria", de Dumay y Forest; "El Amigo Teddy", de Rivoire y Besnard); rivalidad entre un hombre honorable -o que se le considera como tal-l y otro, de quien se sospecha con respecto a su conducta y comportamiento ("El Obstáculo", de Daudet; "Ante el Enemigo, de Charton; rivalidad entre dos que son casi iguales; rivalidad de dos que son iguales, pero uno de los cuales cometió un adulterio en el pasado; rivalidad entre un hombre que es amado y otro que no tiene el derecho de amar; rivalidad entre dos sucesivos esposos de una divorciada; rivalidades femeninas: entre una bruja y una mujer común y corriente; rivalidades femeninas: entre una bruja y una mujer común y corriente; rivalidad entre un conquistador y su prisionero (El Conde de Essex, de Tomás Corneille; "María Estuardo", de Schiller); rivalidad entre una reina y uno de sus súbditos ("María Tudor", de Víctor Hugo); rivalidad entre una reina y uno de sus esclavos ("Una Noche de Cleopatra", de Gautier -tomado de Gautier por V. Masse); rivalidad entre una gran dama y su sirviente ("El Perro Jardinero", de Lope de Vega); rivalidad entre una gran dama y dos mujeres de posición humilde; rivalidad entre una gran dama y dos mujeres de posición humilde; una doble rivalidad (A ama a B, el que ama a C, quien a su vez ama a D); rivalidades orientales; rivalidad entre dos esposas).

25 ADULTERIO (Elementos: un esposo o esposa traicionados; los dos adúlteros). (Casos: una amante traicionada, traicionada por una mujer más joven que ella; la esposa traicionada; el esposo traicionado; una esposa traicionada por una mujer casada; esposa traicionada por una mujer más joven que ella, la que, además, no ama al traidor; una esposa envidiada por una joven que está enamorada de su esposo; rivalidad entre una esposa que es dominante y tiránica y una amante que es complaciente y dulce; rivalidad entre una esposa toda generosidad y una muchacha vehemente y apasionada; la esposa que sacrifica a su esposo tiránico y dominante por un amante complaciente; el esposo, dado por muerto, es olvidado por el amante de su esposa; un marido corriente sacrificado por un amante simpático; un marido noble y bueno traicionado por un rival de calidad inferior a la del esposo; marido traicionado por un rival grotesco; marido traicionado por una esposa perversa, que prefiere a un amante despreciable; esposo traicionado por su mujer, que da la preferencia a un rival inferior en todo a su marido; venganza de un marido traicionado; el marido es perseguido por un rival rechazado por la esposa).

26 CRÍMENES DE AMOR (Elementos: el amante; la persona amada por él). (Casos: una madre enamorada de su propio hijo -un caso repugnante y que no debe utilizarse en una transmisión radiofónica decente-; una mujer enamorada de su hijastro; el hijastro y la mujer enamorados uno del otro; mujer que es amante al mismo tiempo del padre y el hijo, y ambos -padre e hijo aceptan la situación (otro caso abiertamente repugnante); un hombre se convierte en amante de su cuñada; hermano y hermana enamorados).

27 DESCUBRIMIENTO DE LA DESHONRA DE LA PERSONA AMADA.(Elementos: el que descubre la deshonra; la persona culpable de esa deshonra). (Casos: descubrimiento de la deshonra de una madre; descubrimiento de la deshonra del padre; descubrimiento de la deshonra de una hija; descubrimiento de la deshonra de toda la familia por el prometido de una de las hijas; descubrimiento del marido recién casado de que su esposa fue violada antes de su matrimonio; descubrimiento, por el marido, de que su esposa cometió ana falta antes del matrimonio con él; descubrimiento por el amante de que la mujer, que fue antes una prostituta, ha vuelto a su vida de mujer de la calle; descubrimiento por el padre de que su hijo es un asesino; deber de castigar a un hijo que es un traidor a la patria; deber de condenar a un hijo de acuerdo con una ley creada, formulada y hecha aprobar por su propio padre; deber de castigar a un hermano que es un asesino; deber de castigar a la propia madre para vengar al padre).

28 OBSTÁCULOS DE AMOR (Elementos: dos que se aman; el obstáculo). (Casos: matrimonio impedido por desigualdad de rango;; la desigualdad de fortuna como impedimento para el matrimonio'; el matrimonio impedido por enemigos o rivales de la novia o del novio'; matrimonio impedido porque ella es una divorciada; el mismo caso, pero complicado con un matrimonio imaginario; una "unión libre" impedida por la oposición de los padres; matrimonio impedido por desigualdad de caracteres; matrimonio impedido por los padres de la novia porque el novio lleva mala vida).

29 UN ENEMIGO AMADO (Elementos: el enemigo amado; la persona que lo ama; el que odia a ese enemigo amado). (Casos: el novio es odiado por ;los parientes de la novia; el novio es perseguido por los hermanos de la novia; el novio es odiado por la familia de la novia; el novio es hijo del hombre odiado por el padre de la novia; el novio asesinó al padre de su novia; el novio asesinó a un hermano de la novia; el amante es el asesino del esposo de la mujer que lo ama; el novio es hijo del hombre que asesinó al padre de la novia).

30 AMBICIÓN (Elementos: una persona ambiciosa; el objeto codiciado; un adversario). (Casos: la ambición de un hombre contenida por un pariente; por un hermano; rebelión ambiciosa contra el poder establecido y legal; ambición que produce crimen sobre el crimen; ambición parricida; ambición que lleva a la ruina de la familia; ambición que hace que el padre sacrifique a los hijos, a la madre, a las hijas, a los parientes, a los amigos).

31 CONFLICTO CON DIOS (Elementos: un mortal; Dios, el inmortal). Casos: lucha contra dios; lucha contra los que creen en Dios; controversia con Dios; castigo que cae sobre un mortal por despreciar a Dios; castigo por mostrarse soberbio ante Dios; rivalidad con Dios).

32 CELOS EQUIVOCADOS O ERRÓNEOS (Elementos: el celoso; la persona por la que está celoso; el supuesto rival; la causa o autor del error). (Casos: los celos erróneos se originan en la mente misma del celoso; los celos equivocados son originados por un cambio fatal -cambio en el modo de ser de la persona de la que se tienen celos; cambio de situación de esa misma persona sobre la que caen los celos equivocados (ella mejora súbitamente de posición económica y social sin ayuda del que siente celos por ella, aunque equívocos, etc); celos equívocos en un amor que es exclusivamente platónico; celos equívocos y bajos, rastreros, originados por rumores malévolos; celos sugeridos por un traidor, impulsado por el odio; el traidor es impulsado por propio interés en provocar los celos equívocos; el mismo caso anterior en que el villano es impulsado por sus propios celos y su propio interés; celos equívocos recíprocos entre marido y mujer provocados por un rival; celos sugeridos al marido por una ;mujer enamorada de él; celos sugeridos al esposo por un pretendiente rechazado; celos sugeridos a la esposa por un rival despechado; celos sugeridos a un amante feliz por el marido traicionado).

33 JUICIOS ERRÓNEAS (Elementos: el equivocado; la víctima del error, la causa o autor del error; la persona verdaderamente culpable) (Casos: falsa sospecha cuando la fe se hace indispensable; falsas sospechas de una amante; falsas sospechas originadas por una actitud mal entendida de la persona amada; falsas sospechas arrojadas sobre un inocente para salvar a un amigo; el inocente tenía, en realidad, una intención aviesa, pero solo la intención, sin llegar al acto; caso en que un inocente, por las sospechas que caen sobre él, llega a creerse realmente culpable sin serlo; un testigo de un crimen, por interés en la persona amada, deja que las sospechas caigan sobre un inocente; la falsa acusación se deja caer intencionalmente sobre un enemigo inocente; el juicio erróneo es provocado por un enemigo; el error es dirigido sobre el inocente por su propio hermano; la falsa sospecha es arrojada por el verdadero culpable sobre un enemigo; falsas sospechas arrojadas sobre un rival inocente; falsas sospechas arrojadas sobre un inocente porque se rehusó a ser cómplice de un crimen o una intriga; falsas sospechas provocadas por una amante abandonada y dejadas caer sobre el amante que se negó a seguir siéndolo al saber que era casada, no queriendo engañar al marido; lucha del inocente para rehabilitarse ante la sociedad de un error judicial provocado intencionalmente).

34 REMORDIMIENTO Elementos: el culpable; la víctima) (Casos: remordimiento por un crimen no conocido, que se mantiene en secreto; remordimiento por un parricidio; remordimiento por un homicidio; remordimiento por el asesinato de marido y mujer; remordimiento por un pecado de amor ("Magdalena", de Zola; remordimiento por un adulterio).

35 RECUPERACIÓN DE UNA PERSONA PERDIDA (Elementos: el perdido; el que lo encuentra). (Casos: hijo perdido encontrado casualmente; padre perdido encontrado por la madre; hija extraviada encontrada por su hermano; madre perdida que es encontrada por uno de sus hijos o hijas).

36 PERDIDA DE PERSONAS AMADAS (Elementos: la parienta o pariente que es asesinada; otro pariente como simple espectador; un verdugo). (Casos: se presencia el asesinato de un pariente o persona amada sin poder evitarlo; la desdicha que cae sobre una familia al través de secreto profesional; presentimiento de la muerte de una persona amada; conocimiento de la muerte de una persona amada; reacción salvaje, por desesperación, al tener conocimiento de una persona amada ("La Hija Salvaje", de Curel 1902).