martes, 11 de abril de 2017

Cuarta parte por Pierre Nodoyuna


Mece la cuna despacio: no lo quiere despertar.
Es mediodía y el pequeño duerme boca arriba, el pañal lleno hasta el tope, chupeteando en sueños la teta de su madre. O quizás saborea otra cosa. Una yugular, por ejemplo.
Sonríe en sueños y los colmillitos —sus únicos dientes— asoman de sus labios fríos. Un par de alas membranosas se mueven bajo su cuerpo. Y entonces abre los ojos. Rojos. Furiosos. Que se clavan en los de Van Helsing justo cuando este […]
Sentado en el suelo de lo que en otro tiempo había sido la cocina de la mansión, Raúl levantó la mirada buscando la inspiración para terminar el párrafo. Uno de los dos tenía que morir. ¿El bebé? ¿Van Helsing?
Se decidió. Lápiz en mano, bajó la vista y se dispuso a continuar la trama.
Fue allí cuando un violento crac rompió el silencio de la estancia; y el cuello del escritor, impulsado por una fuerza sobrehumana, giró hasta quedar en una posición imposible.
El cadáver del joven se desplomó y el lápiz rodó silencioso sobre el suelo sucio.
—Tampoco fuiste tú el del pacto —dijo la niña—. Los vampiros no van conmigo.
Flotando, abandonó el lugar.

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