martes, 11 de abril de 2017

Cuarta parte por Leeloo



—Raúl... Raúl pactó con tu puta madre —escupió Roberto, palpándose la cabeza. Sangraba profusamente. Recordó cómo, al entrar en aquella habitación, había encontrado a Sergio atado y amordazado. Al arrodillarse para liberarlo, aquella niña maldita le había golpeado, dejándolo inconsciente. Intentó incorporarse, pero descubrió que también estaba atado.
La niña tiró del lápiz que atravesaba el ojo de Sergio y, con un «plop», el globo ocular emergió de la cuenca, quedando ensartado en el lapicero. Como si de un macabro chupa-chups se tratara, se lo acercó a los labios y lo lamió. Sonrió.
—Si eso es cierto, te recompensaré: morirás el último.
Y, con un movimiento veloz, hundió el lápiz en la cuenca vacía, perforando el cerebro de Sergio.

*** (...) ***

—¡Carmen! ¡Mira lo que encontré! —exclamó Ángela. Su amiga, que estaba registrando la habitación de al lado, acudió con premura.
—¡Por Quetzalcóatl! ¡La casa de muñecas!
Ángela abrió unas ventanitas y descubrió un libro.
Una corriente de aire frío invadió la estancia.
Ángela sintió una suerte de descarga que, desde las yemas de los dedos, le recorrió todo el cuerpo. Cayó en un pozo negro y quiso gritar, pero ya no era dueña de su cuerpo.
—Mi viejo Diario...


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