miércoles, 12 de abril de 2017

Cuarta parte por Moore

—¡Tenemos que irnos! —Raúl tomó a Carmen del brazo y la guió en la oscuridad

—¿Dónde están los demás? —preguntó ella tratando de volver.

—¡Ella los tiene! ¡Es ella!

—¡Pues no nos vamos sin ellos! —exclamó Carmen zafándose de la mano huesuda de Raúl— No hasta que me digas que chingados está pasando…

Raúl se haló los cabellos, desesperado. Tenía que salir de esa maldita casa y Carmen lo retenía. Por una fracción de segundo pensó en dejarla ahí y largarse, pero eran muchos años trabajando juntos…

—Están muertos —dijo por fin sin creer todo lo que había visto, Roberto y Sergio muertos en el ático y… Ángela…

Carmen confió en él, como siempre y se dirigió a la salida. Antes de alcanzar la puerta se detuvo mirando a la escalera. Un grito mudo le desfiguró el rostro y Raúl corrió a sostenerla. Él siguió la mirada aterrorizada de su amiga y casi la deja caer por la impresión.

Flotando por las escaleras, con la cabeza en un ángulo antinatural, bajaba Ángela vestida de niña, con las manos y ropas llenas de sangre… sonriendo en la penumbra.

—Al fin te encontré —dijo abalanzándose sobre los dos últimos escritores del grupo.



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