Por Segadora Nocturna
En esta oficina nadie gritaba ¡Paren
las prensas! Hacia años que no había prensas para parar.
El periódico, que no era un periódico en el sentido estricto de la palabra, era un informativo digital, aquí no había que esperar llegar a tiempo
para que la nota saliera al día siguiente. Esta era la Era de la Información,
desde el teléfono celular se podía subir la noticia al sitio, sin
necesidad de esperar.
Lola estaba frente a su computadora en
la oficina de redacción porque intentar hacerlo desde el campo habría sido muy
doloroso y no quería entregar un trabajo chapucero, antes que nada era
periodista y el público merecía conocer los hechos de forma
verídica y puntual.
Volvió a leer su nota.
Caída de la cúpula de la mafia Looney
Ciudad ACME
Un
operativo de las fuerzas especiales dirigido por el detective Elmer J. Fudd
culminó con el
abatimiento de Emma “la abuelita” Webster
líder de la mafia Looney desde los años noventas.
En
el momento del operativo se llevaba a cabo una reunión importante para la organización en
el restaurante Merry Tunes, propiedad de la señora Webster y su principal
centro de operaciones, según las fuentes oficiales.
Bajo
las balas policiales sucumbieron también Hector “el bulldog”, guardaespaldas personal de “la
abuelita” y Bugs “el conejo” Bunny quien era el encargado de los túneles por dónde
la organización traficaba personas, drogas y armas.
Se
teme que la violencia inunde las calles al quedar las esferas más altas de la organización sin
dirección.
Según documentos encontrados durante la
redada las dos facciones de la mafia que entrarían en conflicto se cree que son
las dirigidas por Daffy “el pato” Dumas quien es el responsable de los narcóticos
y la de Speedy González quien trafica personas con la ayuda de su primo Lento
Rodríguez.
Las
fuerzas de la ley ya despliegan a sus informantes para intentar localizarlos
antes de que la violencia escale.
Seguiremos
informando conforme la noticia se desarrolle.
Dio intro en el teclado y sus palabras se
subieron al ciberespacio, de alguna manera eso lo hizo real.
Bugs estaba muerto.
Bugs trabajaba para personas malas.
Bugs había ayudado a hacer cosas espantosas.
Bugs era el amor de su vida.
Las lágrimas corrían por sus mejillas sin que pudiera y sin que quisiera
detenerlas.
Se permitió llorar por cinco minutos, después se secó las lagrimas
mientras veía a su jefe salir de su oficina y acercarse a ella.
—¿Ahora qué sigue? ¿Tu informante está dispuesto a hablar contigo?
—No lo sé. Creo que ya no es mi informante, ahora es el de la policía.
—¿Aún tienes la entrevista inicial?
Quizá podamos adelantarnos a la policía y publicar lo que sabemos sobre todos
esos delincuentes.
Lola solo lo miró, sabía que tenía razón
pero también podían meterse en problemas, su
informante había cantado como pajarito y ahora ella tenía en su computadora la
jerarquía exacta de la mafia Loony y sabía quién era el heredero lógico, pero a estás alturas seguramente
la policía también lo sabría y estaban haciendo sus movimientos para atraparlos a
todos.
*
Conoció a Bugs en el Merry Tunes, mientras
comía lasaña e intentaba escribir una nota sobre la moda femenina en ciudad
ACME, lo suyo era el periodismo de investigación pero su jefe, Claudio “el
gallo” Leghorn no le había dado la oportunidad todavía.
Lola
no solo era una cara bonita, era observadora y lista. Se daba cuenta de que en
ese restaurante ocurrían
más cosas de lo que se veía a simple vista.
Por
la puerta que decía “Privado” no
solo entraba personal del lugar, sino personajes bastante peculiares.
Una
tarde, mientras compartía
una ensalada con Bugs entraron dos hombres, uno bajito que caminaba muy rápido
y otro mas alto que lo seguía a paso lento, cuando pasaron cerca de su mesa,
saludaron a Bugs con una inclinación de los sombreros de ala ancha que usaban.
—Y esos ¿quiénes son? —preguntó con
curiosidad.
—Son Speedy y su primo, consiguen
ingredientes especiales para el restaurante. —Sonrió ampliamente y la miro a
los ojos— ¿Pedimos pastel de zanahoria?
Lola
era lista, pero se estaba enamorando y dejo de ver las cosas raras que pasaban
alrededor de Bugs, lo que sabía
de él es que era un ingeniero constructor especialista en túneles. Sabía que
había trabajado para la ciudad haciendo algunos pasos a desnivel en las
avenidas más transitadas, y, también sabía que trabajaba para “la abuelita” aunque
aún no le decía en qué.
Después de dos meses de relación, Bugs le
anunció que haría un viaje de seis semanas al norte del país, en dónde iba a
trabajar en un proyecto grande, le prometió llevarla de vacaciones al regresar.
Lola le creyó, que arrepentida estaba.
Siguió trabajando en el Merry Tunes y siguió
observando.
“La abuelita” iba siempre acompañada
por un tipo grande y mal encarado, era Hector “el bulldog”, su guardaespaldas,
también la seguían de cerca sus hijos: Sylvester “el gato” James, apodado así por
su manera felina de moverse y el menor Piolín Tweety Pie a quién “la abuelita” llamaba
de cariño “mi canarito”
A
leguas se notaba quien era el consentido. Por eso fue una sorpresa para Lola
cuando Piolín comenzó a rondar su mesa, sobretodo
cuando Bugs no estaba cerca.
Bugs
no tenía ni dos días de haber partido cuando
Piolín la siguió fuera del restaurante.
—Espera Lola —caminó rápido para alcanzarla—.
Trabajas en ACME al día ¿cierto?
—Así es, ¿puedo ayudarte en algo?
—Si hablara contigo sobre el negocio
familiar ¿lo publicarías?
—¿Quieres publicidad para el
restaurante? Puedo darte el número…
—No, no es eso —la interrumpió— me
refiero al Negocio —Pronunció la palabra dándole un énfasis especial.
—Okey, podemos ir a mi oficina a hablar
o a algún café.
—En tu oficina esta bien, no quiero que
sepan lo que estoy haciendo.
Ese
fue el inicio de todo, aún
se estremecía al recordar todas las barbaridades que ese hombre le confesó como
si no fueran nada en especial, por fuera parecía consternado, pero había algo
en sus ojos que hacia que Lola dudara de sus verdaderas intenciones.
Lola
lo convenció de hablar con la policía, ella tendría
la exclusiva de la noticia pero primero los agentes de la ley tenían que hacer
su trabajo. A Piolín le ofrecieron protección a testigos y Lola dejo de tener
contacto con él. La vida siguió su curso, hubo pequeñas redadas aquí y allá pero
en el gran esquema de las cosas parecía que solo le hacían cosquillas a la
columna vertebral de la organización delictiva.
Bugs
regresó y quedaron de verse para cenar en el
Merry Tunes, ella iba dispuesta a poner un ultimátum, si quería continuar con
la relación tenia que alejarse de “la abuelita”.
*
El
operativo policiaco llegó por
la puerta trasera.
Cuando
las balas comenzaron a volar, Bugs la tomó de la mano y la escondió bajo la mesa mientras la cubría
con su cuerpo.
—No te muevas Lola, todo va a estar
bien.
Pero
ella sabía que no era así, sobre todo cuando
el se derrumbó sobre ella por los impactos de bala en su espalda.
Una
vez que todo se calmó
“la abuelita”, “el bulldog” y “el gato” estaban muertos. La policía le prohibió
incluirlo en su reseña de los sucesos. Bugs agonizaba.
Lola
nunca estará segura si él podía verla o
simplemente estaba deseando haber hecho las cosas diferentes, con voz apenas
audible pronunció sus últimas palabras.
—Debí girar a la izquierda en
Albuquerque, pero seguí derecho y terminé aquí.
Cerró los ojo y murió.
*
A
unas calles de distancia Piolín
leía la nota de Lola en el ACME al día, hizo un gesto de fastidio al descubrir
que el nombre de su hermano no estaba ahí, pero no importaba había esperado
tanto, podía esperar un poco más. Repitió su mantra dentro de su cabeza.
—Yo, todo lo veo pero no todo lo cuento. Puedo contar algunas cosas a las personas correctas y así hacer caer a las fichas adecuadas para yo poder llegar al lugar que me pertenece y que he esperado con tanta paciencia.
Consigna: Escribí un relato de mafia, adulto y realista, con los personajes de los Looney Tunes como protagonistas.
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