Por Oráculo de Delfos
Año 1812
. La sociedad estaba pasando por muchos momentos
turbulentos, aunque la vida seguía igual. Vendedores ambulantes anunciaban a
gritos sus productos, los esclavos inundaban las calles haciendo mandados para
sus amos y las carrozas levantaban lúgubres polvaredas.
La noticia que preocupaba a la gente, se trataba de la
aparición de cadáveres en puntos poco transitados. Lo que tenían en común estas
victimas eran cortes profundos que solo una bestia enorme podría provocar.
Nadie entendía cómo era posible ya que solo perros y gatos caminaban sueltos.
El Primer Triunvirato, que apenas llevaba unos meses
de ser creado, no proporcionaba la seguridad que los habitantes esperaban. Mas
aun, su modo de gobernar mostraba contradicciones a las bases sobre la que se
fundó. La Intendencia General de Policía, creada por el Primer Triunvirato, debió
incrementar la cantidad de vigilantes para mantener la seguridad. A pesar de
esta medida, el numero de cuerpos encontrados no menguó, mas bien aumentó.
El miedo social impulsó a los propios militares a montar guardia tanto
de día como de noche. Los primeros dias, parecía que la paz se había
restaurado, entonces aparecieron los cadáveres de algunos soldados. Aunque
estaban aterrados, debían mantener sus puestos para que la fe de las personas
no desate el caos en la vida diaria.
Pudieron respirar temporalmente cuando San Martín arribó a Buenos Aires
junto con 17 militares de Estados Unidos. Apenas terminaron de instalarse,
fueron informados del terror que acechaba en las calles. Analizando la
situación, idearon un plan apara intentar capturar a la bestia. Esa misma noche
un hombre con pasos torpes y olor a alcohol barato caminaba a su casa. La zona
estaba muy tranquilla. Faltaba poco para llegar a su hogar. Se oyó un ruido,
pero no vio nada al voltear. Creyó que era su imaginación. Siguió su camino.
Esta vez escuchó pasos demasiados pesados como para tratarse de una persona. Al
voltear se volvió a encontrar con un panorama solitario. Esta vez, cuando fijó
su mirada al frente, chocó con un muro esponjado y cayó al suelo Los muros no
son así. Quiso ver lo que era ese objeto y quedó helado de la impresión. No se
trataba de una persona ni de un perro. Era enorme, casi dos metros o más. Se lo
escuchaba gruñir y abrir alas garras que tenia por dedos. Esta criatura levantó
un brazo al cielo con intención de matarlo, pero cayó de inmediato a su
lateral. Un disparo le dio en la muñeca. La vigilancia nocturna brindaba frutos
por fin. Varios militares que rondaban la zona se dirigieron a toda velocidad
para reducir a la bestia. Una vez atado, lo llevaron a una casa cercana donde
estuvieron haciendo los análisis más modernos que podían. Llegaron a la
conclusuion de que se trataba de un lobo. Un hombre lobo. Incluso podía hablar.
Apenas podían entender porque hablaba en inglés. Recurrieron a un traductor
para facilitarles la comunicación.
_Malditos argentinos. Se supone que no tendría que pasar esto. Me
esforcé mucho para no ser descubierto. ¿Cómo fue que me atraparon? _ repitió en
español el colaborador.
_Muy fácil. Aquel hombre que pensabas atacar, em realidad no estaba
ebrio. Simplemente se empapó la camisa con cerveza y fingió caminar mal. Llegué
a la conclusión que, en su mayoría, las victimas estaban solas o regresaban muy
tarde a casa despumes de beber. Entonces el olor atraería al depredador. Así
que ya sabemos cómo acabar con esta maldita peste.
El hombre lobo dio lo más parecido a un discurso, seguido del traductor.
No creo que sea posible. Somos miles y ya estamos infiltrados en toda la
provincia. Nuestro objetivo principal es disminuir la población matando a los
hombres para que nos sea más fácil invadir el territorio. En Inglaterra se
descubrió un conjuro de invocación al animal oscuro que llevamos dentro. Hobbes
ya lo dijo. “el hombre es el lobo para el hombre”. Todos los que invocaron a su
lobo interior debieron entregar a cambio el alma. Pero eso valió totalmente la
pena. Cada noche solo tenemos tres horas para convertirnos en hombre lobo a
voluntad. Intentamos invadirlos 2 veces. Y ambas fallamos. Pero esta ocasión
hay el doble de hombres de los que hubo en la segunda invasión. Aproximadamente
veinticinco mil hombres dispuestos a matar a mansalva para expandir el imperio
inglés. Aunque me maten, no harán ningún daño porque mientras están perdiendo
el tiempo teniéndome retenido, todos mis aliados están acabando con la vida de
los estúpidos argentinos. La señal para dar inicio al plan era el simple
secuestro de uno de nosotros. Ya me tienen así que fueron notificados y optaron
por la medida drástica. _ el traductor terminó de repetir todo pálido y
empapado de sudor frío. Empezaron a oírse gritos en todas direcciones de la
calle. Gente corriendo, carrozas chocando y rugidos. Quienes estaban en la casa
empezaron a preparar sus armas: bayonetas, escopetas y espadas, aunque solo los
más osados la usarían. _
Inesperadamente se desató una batalla campal entre los lobos ingleses y
el pueblo argentino. Las personas se defendían como podían. Los que las tenían
fácil eran los policías y los militares. Los civiles se defendían como podía,
con herramientas de trabajo o armas que se encontraban en la calle o robadas de
los cadáveres de sus dueños. Usaron
métodos de defensa desesperados ya que no habría tiempo esta vez para hervir
agua. Las piedras no serían de mucha ayuda. Solo personas de alta sociedad se
protegían echándole perfume a la cara de las bestias. Como los lobos son
parientes de los perros, podrían perder el sentido de la orientación.
Aprovechaban la confusión para golpearlos con atizadores o incendiar su pelaje.
San Martin hacía cuanto podía para acabar con esas criaturas empuñando
su espada, mientras su retaguardia estaba siendo protegida por 5 soldados que
se ofrecieron para brindar apoyo hasta acabar con el mal o hasta la muerte. Lo que pase primero.
La escena era la misma en cualquier lugar que pasaban. Cuerpos
desparramados tanto de humanos como de hombres lobo. La sangre bañaba las
calles. Los gritos se seguían escuchando a la distancia. Iban reabasteciéndose
con armas que encontraban y si tenían suerte, podían tomar agua en alguna casa,
total no habría nadie vivo. Ya no sabían que hacer. Realmente no estaban
preparados para una situación así.
Continuaron adelante, matando cuanto hombre lobo podían. El problema es
que no contaban conque la munición se reducía con cada encuentro. Los seis
hombres terminaron con una espada en cada mano, aunque llevaban el arma en caso
de que la suerte les sonría con balas.
Sin darse cuenta, terminaron rodeados por el enemigo. Un soldado vomitó.
Otro se orinó. Uno no soportó el miedo y se clavó la espada en el estómago. Solo
quedaron cinco hombres, que lucharon hasta el final. A duras penas lograron
herir un par de brazos y piernas. Esta voz los asesinados fueron ellos. Excepto
San Martin, que lo ataron y lo llevaron con un inglés en forma de humano que
también era bilingüe.
_A estas alturas, todo Buenos Aires habrá caído. Mañana vamos a
continuar con Córdoba. Y así sucesivamente una provincia por noche hasta que
todo este país esté bajo el dominio inglés. Una vez cumplido nuestro objetivo,
podremos invadir Francia, y luego continuar con los países vecinos de
Argentina. _ dijo el lobo mientras se rascaba una oreja.
_ ¡No veo necesidad de mantenerme con vida! ¿Por qué motivo no me
mataron todavía? _ Gritó el general intentando forcejear sus ataduras.
_No te gastes en escapar. Están bien sujetas. Si no te matamos todavía
es por la influencia que representas en muchos países. Te reconocen como uno de
los mejores soldados de la época. así que vas a trabajar para nosotros forjando
alianzas para y fortalecer la ayuda en Latinoamérica. Te vamos a tratar incluso
mejor de lo que te trataban acá. Es una oferta que no se puede rechazar. Y
además, si te interesa, también podrías invocar tu lobo interior para
divertirte a tu manera. _ apunta su corazón con una garra en forma de amenaza.
_ O podrías negarte y te matamos ahora mismo.
_Prefiero morir antes que ser un sirviente mas para los ingleses.
_ Excelente elección. _ Con las garras desfigura de un zarpazo el rostro
de San Martín.
Tiempo después, no quedó ningún argentino. Se fue poblando de ingleses
que venían en barcos. Argentina se convirtió en una colonia más. Y no hay quien
sepa el secreto sobrenatural que usaron para consumar la tercera invasión
inglesa.
De lo que les tocaría preocuparse ahora es sobre cómo podrían atacar Francia. Napoleon es un líder militar invencible, aunque como cada humano seguro tiene una debilidad. No importa. Usarán el mismo método de convertirse en hombres lobo y obtener poco a poco el territorio del gran rival.
Escribí un relato basado en la portada del libro de Federico Monzon.
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