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sábado, 9 de noviembre de 2013

4º Especial de Sábados de Brutos Escritores


La configuración del lamento
Por Raúl Omar García.

Kirsty aferró la caja de Lemarchand con sus manos temblorosas y se recostó en la cama. Cerró los ojos y al instante se halló frente a una casa, donde unas niñas saltaban la soga en el jardín delantero al son de una canción macabra.
—Hola, perra. —La bienvenida le llegó por sorpresa, y se giró con celeridad—. ¿Me extrañaste?
La joven dibujó unas caricias con los pulgares sobre la pulida superficie de «la configuración del lamento*» y, cuando esta empezó a desmontarse, la arrojó a las manos del hombre del guante con navajas, quien se encontró, de pronto, rodeado de ganchos y cadenas; desde lejos oyó las risas de aquella puta atrevida.
Un ser con la cabeza llena de alfileres sentenció:
—Solo quieres ser maligno, letal e inmortal. Suéñalo, jamás ganarás.
—¿Tú quién eres? —preguntó Freddy Krugger.
—Yo… soy… dolor —declamó, Pinhead.
Sonriente, Freddy desafió:
—Ven por la aspirina.

*La Configuración del Lamento es un tipo de caja oriental ficticia creada por el novelista británico Clive Barker, propia de la serie de películas de la saga Hellraiser y la novela de terror del mismo nombre, escrita por Barker.
     Esta caja tiene forma cúbica, y en la misma hay que resolver un rompecabezas muy complejo. Cuando este se resuelve se produce una entrada espacio-tiempo por la que ingresan a nuestro mundo unos seres llamados cenobitas.

Leyenda
Por Juan Esteban Bassagaisteguy.

¡Pum!
El golpe sonó en medio de la noche lluviosa de Braşov, la capital del distrito homónimo de Rumania, y los ojos de Vasile se abrieron, enormes y temerosos, como dos lunas negras.
¡Blam!
Los postigos que cubrían la ventana de su habitación, en lo alto del primer piso de la casa, se abrieron de par en par con el ventarrón y él tembló más que nunca ―y no debido al frío―.
La figura del anciano apareció suspendida en el aire. Tenía el cabello recogido en un rodete canoso y vestía un traje rojo propio de otra época.
Los colmillos asomaron blancos como el marfil en la sonrisa demencial del viejo, y Vasile supo que todo lo que contaban sus amiguitos sobre Vlad Tepes y el castillo de Bran era verdad.
La oscuridad inundó sus venas cuando estallaron los vidrios del ventanal.

EFECTO 3D
Por Gean Rossi.

—Silencio que ya va a empezar —dijo Andrés.
—¡Espera! —exclamó Samantha y su hermano detuvo la película— Mami, pásame unos lentes que yo no tengo. Listo, ponle play. —concluyó la pequeña con los enormes lentes oscuros sobre su nariz.
La película empezó repentinamente, sin cortos ni créditos, ni nada por el estilo. Las cincuenta pulgadas de la tv Led 3D se vieron ocupadas por un triste campo forrado al fondo por un frondoso bosque. Lo único que resaltaba era un pozo en medio de aquel solitario y oscuro campo.
—Hijo, ¿De qué va esta película?, se ve muy extraña —comentó María.
—No lo sé, creo que es de terror, el joven de la tienda me la recomen… —Se detuvo, del pozo de la pantalla empezaba a salir una silueta negra que se iba acercando  a tropezones cada vez más.  Entre un parpadeo y otro aparecía más cerca que antes.
Lentamente la cabeza de la silueta empezaba a asomar fuera de la pantalla, seguido de sus brazos sucios y oscuros hasta salir por completo.
—¡Tremendo el efecto del 3D eh!—Exclamó el padre de la familia —Hasta pareciera que de verdad estuviera aqu…
Un parpadeo y la silueta de la chica del pozo se encontraba frente a ellos. Rápida y silenciosa como sólo la muerte puede ser. No les dio tiempo de gritar, de pensar, ni de darse cuenta de lo que estaba pasando. Simplemente se limitaron a disfrutar el efecto del 3D mientras la oscuridad inundaba sus vidas.

La última habitación
Por Esteban Di Lorenzo.

El pasillo es lo único que me separa de mi destino, mejor dicho el cuarto de maquinas. 
Revisé toda la nave, solo me queda marchar hacia la puerta. Camino aferrando mi fusil. Necesito dejar de ser la presa de este monstruo.
Al acercarme, la puerta se abre deslizándose hacia un costado. La oscuridad deja de estar inmóvil y de ella sale un cráneo enorme, el mas grande que vi desde el abordaje de estos “pasajeros”. La cabeza parece estar formada por huesos haciendo una corona ¡SU REINA!. Disparo hacia la extraterrestre pero es inútil, las balas solo hacen rasguños en su coraza.
La velocidad de su garra me sorprende y me arranca el ultimo suspiro de aire, me sostiene del cuello en alto, casi toco el techo, no puedo gritar... solo me queda pensar:
«No pude matar a su reina, el derroque va por mi cuenta»

SMS desde el infierno
Por Sergio Bona.

Mi buen Doctor Lecter:

Sigue costándome aparecer delante de un espejo siempre que un idiota pronuncia mi nombre cinco veces. Si, si, lo se Doctor, es mi carga, forma parte de mi maldición. Sé que me dijo que tenía que aceptar mi rol en el papel del universo. No luchar, dejarme llevar por mi naturaleza. Pero cuando veo sus imbéciles caras con la única motivación del morbo, o peor aún, azuzados por el alcohol...pierdo el control. Y entonces mis manos-ganchos comienzan a hablar por mí. Y me detesto. Mis manos son pinceles de mi alma, podría dar tanto amor con ellas. Odio matarlos de esa manera. ¿ Me puede sugerir mi buen amigo, algún sustituto para proporcionarles una muerte agónica, desmembramiento, ojos fueras de sus órbitas,etc... pero sin utilizar mis manos-ganchos?
Gracias mi buen Doctor.
Atentamente su amigo Candy.


sábado, 28 de septiembre de 2013

Teología de mi universo


Por Esteban Di Lorenzo.



           Al dejar el libro en la biblioteca me vinieron a la mente varias preguntas, no entendí de donde llegaban, pero, ninguna tenía una respuesta viable. Fui hasta el escritorio y retiré la silla, la lleve arrastrando hasta dejarla en frente de mi modesta colección de libros, me senté en ella, me recliné y mire fijamente hacia esa dirección ¿De dónde salen las historias? ¿Quién manda en ese universo? ¿Quién aguanta tantas palabras dentro de uno?... no lo sabía.

            Me quede zigzagueando mis ojos por todos los títulos, pero, esta vez le presté atención a algo más simbólico, los estantes, estas tablas que están dobladas en el medio llevando el peso de las palabras durante mucho tiempo… y pensar que en mi interior se debe estar curvando mi conocimiento, «La cultura transforma todo aquello que sea llano »… ahora tengo el título para mi ensayo de filosofía que nunca programé. —pensé entre medio de una sonrisa que se asomaba.
Llevé la silla en su lugar y me coloqué en el escritorio, me acomodé en la computadora y mientras el procesador de texto se abría tuve tiempo de observar el cielo de la tarde desde mi ventana « ¿Quién escribe mi historia?»— pensé. Luego de bajar la vista ya que las respuestas no llegaban, me puse a redactar el cuento que tengo pendiente para un concurso de literatura.

            « ¿Por qué no podría ser el dios de mí historia ?»—me cuestioné en silencio. Voy a ser el alfa y él, mi personaje, será el omega. Jugaré con su vida para probarme como tal, este súbdito será mi títere y mis manos su camino.

            « ¿Dónde estará la parca en estas hazañas?» tranquilamente voy a manejar sus tiempos y sus pecados serán mi historia, el karma literario en mi mundo no existe, por el simple hecho que no lo creé, nada más que por eso. Luego de esta pregunta vino la creatividad, mi personaje ahora tenía una enfermedad, fulminante por cierto, total… ¿Quién va a extrañarlo?, en mi libro celestial su vida será de solo dos páginas.

            Mis dedos marcaban cada letra con la velocidad del segundero, cuando me quise dar cuenta ya no estaba el sol observándome en mi ventana y su calidez no se encontraba en mi habitación. Me tome un respiro y cerré la persiana, en el transcurso que fui a prender la estufa encendí el velador de pie que está junto a mi biblioteca.

«¿Habrá sentido el peso de la enfermedad?»—analicé en mi interior.

            Al darme vuelta, mis ojos quedaron apuntando justo sobre el escritorio, mejor dicho en el suelo. La piel de todo mi cuerpo se erizó en el acto al observar un charco color negro azabache al lado de mi silla… me acerqué en silencio, atemorizado sin saber que era eso, ¿de dónde salió?. Acerque mi rostro a la mancha y un hedor intenso me llego hasta el fondo de mi cerebro, era olor a tinta…alejé de inmediato mi rostro, «¡¿Quién hizo esto?!»—chillé , mientras retrocedía. El grito fue en vano, nadie podría escucharme.

            Luego de ir a buscar un trapo me arrodillé y limpié lo mejor que pude esa porquería oscura, dejé el trapo por ahí y me senté a tratar de terminar mi cuento.

            No lo puedo terminar, no me siento bien… me estiré desde la silla, abrí un poco la ventana y respiré profundo por un rato, estaba mareado «otra vez ese olor»—pensé.

            Al cabo de un rato comencé a sentir humedad en el labio superior, supuse que me sangraba la nariz, pero no, al llevarme los dedos a la boca observe que era del mismo color que el charco de tinta, ese tufo volvió a inundar mi mente. En ese momento se nublo todo y caí de espaldas al suelo, mi cara abrazo el piso de parqué de un golpe…

            Me desperté aturdido, las imágenes iban en cámara lenta y mí vista ahora está más nublada que antes, el lateral de mi cara está sumergida en una pequeña ciénaga de tinta proveniente del interior de mi cuerpo. «Entonces… el karma existe ¿Quién me está haciendo esto?»— Me regañe, totalmente perdido.

            Al intentar levantarme siento que me desvanezco, pero, antes de caer escucho a lo lejos un grito temeroso y celestial…

            «¡¿Quién hizo esto?!» … y mi dios murió.