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sábado, 18 de junio de 2016

Entrevista a Gean Rossi, autor de «El espejo»


Tocó la puerta del cuartel del Edén justo a la hora indicada. Esperó unos segundos antes de que la puerta se abriera con un clic y le diera paso a un amplio salón lleno de cajas y libros sobre los sillones y mesas. Una amplia ventana cubierta con una cortina de velo dejaba correr una leve corriente de aire, pero ahí no había nadie. Lleno de curiosidad, exploró un poco de camino al comedor donde encontró una enorme mesa de madera con cuatro sillas alrededor, un cuaderno, una taza de café junto a un cenicero y un pizarrón lleno de papelitos amarillos con recordatorios. Sonrió al ver uno que decía: Entrevista con Gean Rossi, Cuartel del Edén, cita agendada, Atte: Carmen. Solo que Carmen no aparecía por ningún lado.

Consideró seguir recorriendo las habitaciones pero pensó que su madre no lo aprobaría. Así que tomó asiento y esperó. Después de cinco minutos, Carmen apareció en la puerta cargando cuadernos y un estuche de pinturas; venía despeinada y agitada, y se veía a leguas que había corrido un buen trecho.
Sonrió al verlo y dijo:
Hola, Gean. Perdona la tardanza pero últimamente andamos todos ocupados y me salió un trabajo urgente —suspiró—. Pero ya estoy aquí.
Gean encogió los hombros.
No pasa nada dijo sonriendo—, en realidad acabo de llegar.
Carmen dejó sus cosas en una pequeña mesa donde encontró un hueco.
Robe aún no encuentra donde acomodarse —dijo, señalando todos los libros en el salón—, por eso este desastre. Yo propuse que usara esa oficina que está sola, y que nadie usa hace mucho tiempo; pero como no tiene ventana prefiere, de momento, quedarse aquí. Ven, preparemos algo de beber y vamos a mi oficina.
La oficina de Carmen es amplia, con una mesa llena de manchitas de pintura y un estuche de pinceles en un lado. Gean tomó asiento frente a ella y, nervioso, esperó a que comenzara. Carmen sacó un ejemplar de «El espejo» de una estantería etiquetada como «e-pub»; él se sorprendió al ver en físico su libro, pero notó que las orillas del mismo temblaban, como un holograma.
Estamos en internet, querido dijo Carmen guiñando un ojo, aquí todo es posible. Ahora comencemos; «El espejo» acaba de ser lanzado a la venta en línea…


¿Qué sientes al ver tu libro disponible para todo el mundo?

Demasiada felicidad. Es increíble el nivel de satisfacción al ver la portada (que es lo que primeramente representa a la novela, por supuesto) rondando por allí. Me siento muy orgulloso de mí mismo, de haberlo logrado, pues era algo que hasta hace no mucho me parecía distante e inalcanzable. Me emociona ver mi nombre designado como “autor” y pensar «¡Eh!, ¡de verdad soy yo!».

¿Qué fue lo que te orilló a optar por la publicación en línea?

Muchos factores. Para nadie es un secreto que en cualquier rama cultural en la que uno decida desenvolverse, lo más difícil es entrar y, de alguna manera, pertenecer. La publicación en papel me ha parecido una posibilidad un tanto imposible. Especialmente en Venezuela donde, por poner un ejemplo, los periódicos tienen que recortar el número de páginas de sus ejemplares porque no tienen papel. Entonces, ¿cómo esperar que las editoriales estén funcionando (si es que lo siguen haciendo) cuando hacerse con papel y tinta, materiales imprescindibles, es imposible? Los pocos libros que llegan a las estanterías lo hacen con precios disparatados pues de alguna manera tienen que buscar cubrir los costes y, por supuesto, en su mayoría son de celebridades venezolanas que tienen mucha mayor ventaja que el escritor desconocido. Mi intención no es lucrarme de esto sino hacer conocidas mis letras e iniciarme de alguna manera en este mundo tan hermoso. Amazon ofrece esta posibilidad de publicar en formato digital que muchos escritores han venido aprovechando en los últimos tiempos. Soy fiel creyente de que el Internet es inmenso y extremadamente fructífero si se sabe manejar. Y estoy en eso, pues, descubriendo qué tanto puedo cosechar por estos medios.

¿Has recibido apoyo de tus seres queridos para dar este paso?

Es curioso, mis padres apenas se enteraron de la existencia del libro luego de que estuviera ya en Amazon. Podría contar casi con una mano las personas que sabían de este proyecto. Es algo que me traía muy bien reservado y no quería divulgar mucho hasta que tuviera realmente claro el rumbo que tomaría. Creo que el que camina en silencio parece dar pasos más largos, así que les conté más que todo a personas que de alguna manera pudieran ayudarme con dudas, detalles y opiniones.

¿Qué opciones viste antes de decidirte por este método de publicación?

Pues intenté mandar la obra a un par de editoriales del exterior, pero no vi mucha luz. Tampoco puedo decir que intenté mucho, creo que siempre estuve resignado a irme por la opción digital, al menos, por ahora.

    ¿Cuánto tiempo le has dedicado al libro?

Ufff, muchísimo. Todo esto comenzó, casi podría asegurar, allá por el 2012. Tenía la idea pero me costaba mucho desarrollar la historia. Recuerdo que cada año, cada vez que se acercaban las vacaciones, pensaba «Esta vez sí voy a aprovechar el tiempo para escribir el libro». Mentira, siempre lo dejaba. Por suerte este 2015 pasado supe que mi tiempo había llegado, así que me metí de lleno en la historia y poco a poco descubrí cómo iba fluyendo todo hasta que, casi sin darme cuenta, tenía noventa mil palabras escritas y una historia que me emocionaba con solo pensarla. Más o menos podría decir que unos seis u ocho meses.

¿De dónde salió la idea de «El espejo»?

Una vez, hace unos buenos años atrás, estaba con mi familia en un centro comercial de por acá y había una especie de exposición de muebles. Recuerdo que mientras mis padres veían las camas y sofás, yo me concentré en un espejo bastante grande que había allí. Me imaginé cruzándolo, así sin más, como si hubiera otro mundo más allá. Desde entonces me han llamado la atención los espejos y he tenido esa premisa de imaginar y descubrir qué podría ocurrir al atravesarlo.

¿Qué consejo les das a los autores nuevos para lograr una publicación?

Que nunca dejen de creer en sus capacidades. Es fácil desanimarse rápido en este mundo, realmente yo no conozco mucho de él, pero lo que sí sé y lo que puedo aconsejar es que no se cansen de aprender, de corregir, de volver a leer, de investigar, de aceptar críticas y buscar siempre seguir superándose. Si tienes alguna duda, o no estás muy seguro de algo tan simple como un signo o una coma, no dudes en preguntarle a alguien o en investigar sobre ello. Creo que lo más importante no es solo escribir, pues cualquiera en el mundo puede hacerlo, sino presentar un texto muy bien pulido y con cierto nivel de profesionalismo, que siempre será bien recibido en cualquier parte. 

  
¿Llevas algún tipo de rutina o método a la hora de escribir?

Como que sí y como que no. Cuando estoy libre me gusta levantarme temprano (de por sí soy madrugador) y meterme directo en la computadora. Tengo mi playlist para escribir, así que lo dejo correr mientras ando en la labor. En esto se me puede ir toda la mañana, y a veces incluso buena parte de la tarde. Unos días escribo mucho, otros no tanto. Admito que me distraigo bastante. Pero de por sí, no tengo una rutina fija.

¿Cuál es el lugar ideal para escribir? (descríbelo, aunque sea imaginario)

Un lugar con mucho silencio, pero que al mismo tiempo esté ambientado con música o alguna bulla lejana; quizá la naturaleza, quizá la voz de alguien que te recuerde que aún estás en este mundo. Pero aparte de todo esto, para mí cualquier lugar en donde pueda dejar plasmadas palabras es un lugar ideal para escribir. Mi favorito, por supuesto, es en mi casa frente a la computadora. Pero cuando ando en la calle, el teléfono funciona muy bien para escribir lo que se me ocurra estando lejos del Word.

¿A qué edad descubriste que tenías facilidad para la escritura?

Más o menos como a los dieciséis, tiempo después de que empecé a participar en los ejercicios y talleres que se han realizado en esta página. Pero si soy sincero, creo que me di cuenta realmente de mi potencial el año pasado. A veces yo mismo me sorprendo.

¿Qué cosas has hecho para explotar esa habilidad?

Escribir, mucho. Escribir de lo que sea, no solo ficción, sino cualquier cosa que me viniera a la mente. Trato de hacerlo todos los días, así sea escribir un párrafo con un pensamiento o una página entera de un cuento. Y por supuesto, investigar y nutrirme para lograr una redacción que sea gustosa para la vista.

¿Cuál es tu escritor favorito?

Esta está fácil… Stephen King, claro. Creo que ha inspirado a muchos por su ligereza y fluidez para crear historias increíbles. Me incluyo en el combo.

Menciona cinco libros que  hayan sido un parteaguas en tu vida como lector…

1. Navidades Trágicas – Agatha Christie.
2. Cell – Stephen King.
3. Los Miserables – Víctor Hugo.
4. El viaje del elefante – José Saramago.
5. IT – Stephen King.
Sé que algunos no son los mejores de estos autores, pero cada uno tuvo una importancia importante para guiarme o enseñarme algo en el momento en el que los leí.

Menciona cinco que te sean insoportables (aunque no los hayas leído, eso suele pasar entre lectores).

1. La saga Crepúsculo en general.
2. Cincuenta Sombras de Grey y los que le siguen.
3. Cualquier libro de la mano o donde haya participado un youtuber.
4. Libros de política.
5. Once Minutos – Paulo Coelho. Lo veo demasiado en las manos de jóvenes que lo cargan por allí solo para parecer intelectuales y no, no queda bien.

Menciona cinco libros que quisieras leer y por alguna razón no hayas podido.

1. Guerra y paz – León Tolstoi.
2. Crónica del pájaro que da cuerda al mundo – Haruki Murakami.
3. Ensayo sobre la ceguera – José Saramago.
4. Frankenstein – Mary Shelley.
5. La sombra del viento – Carlos Ruiz Zafón.

¿Cuál sería tu biblioteca perfecta?

La que tengo me gusta. Cualquier biblioteca a mi parecer es perfecta si la has armado tú. Efectivamente me gustaría cumplir con ciertos placeres o metas: tener todos los libros de Stephen King en español, hacerme con los de Harry Potter, agrandar mi colección de Saramago y Agatha Christie y tener un montón más de clásicos.

Eres uno de los escritores más jóvenes que han pasado por estos lares… ¿qué opinas de la literatura juvenil que se está poniendo de moda en estos años?

Mala, muy mala. La nueva literatura que se les está vendiendo a los jóvenes es pésima, llevada de la mano de personas que ni siquiera podrían considerarse escritores, que por su influencia en medios y redes han conseguido acaparar también, y de una manera muy pobre y baja en calidad, el mercado editorial. La última vez que me compré un libro, me entristeció no solo ver que las estanterías estaban llenas de libros de estos llamados “youtubers”, sino que los pocos jóvenes y niños que entraban, lo hacían solo para buscar esos libros que, a mi parecer, son una burla para muchos que buscan la manera de crear y compartir increíbles historias que terminan frustradas en el disco duro.


¿Qué hace Gean Rossi en su tiempo libre?

Más que todo escribir y leer. Toco el piano, cosa que hago también casi todos los días. Y me gusta mucho hacer ejercicio y entrenar, creo que soy casi profesional saltando la cuerda, ¡ja, ja! Me gusta mucho investigar sobre temas de nutrición y comidas saludables, aunque antagónicamente, me encanta preparar y comer dulces.

Aparte de ser escritor, ¿a qué te dedicas?

Pues estudio, claro. Estoy atrapado (por motivos ajenos a mí) en el cuarto semestre de Contaduría Pública, pero pronto saldré de él. Por otro lado, en algún momento de mi vida intenté dedicarme a la música. Participé en un par de conciertos de piano y uno de flauta cuando era más pequeño. Luego lo dejé y ahora solo me dedico a ello como hobby o pasatiempo diario.

Descríbete en siete palabras.

Curioso, alegre,  paciente, optimista, reflexivo, competitivo y sincero.

Si pudieras pedir tres deseos… ¿Cuáles serían?

Ver «El espejo» en papel, viajar por el mundo y que exista otra vez la Venezuela de esperanzas y posibilidades.

¿Cómo te ves a ti mismo en diez años?

Ufff, no sé. Quizás estudiando aún (otra cosa para entonces), con varios libros más escritos y tal vez manejando mi propio negocio. No me pregunten de qué, ya veremos cómo está todo en diez años…

Si te encontrarás con tu yo de 9 años, ¿qué te diría? 

«¿Todo eso lo escribiste tú? Te pasaste...».

No nos queremos meter en tu vida privada, bueno, sí queremos así que…
¿Qué tal tu vida sentimental?

¡Además de brutos, chismosos! ¡Ja, ja! Bueno, a pesar de que creo que soy muy bueno en muchas cosas, no lo soy tanto en el amor. Esto no me entristece, pues he conocido, estado y compartido con personas muy buenas. Pero aún tengo mucho por aprender, como en todo, así que voy sin apuros.

Menciona a cinco personas a las que les estés profundamente agradecido y menciona el motivo (por cualquier cosa).

Me tomaré la libertad y la rebeldía de responder esta pregunta a mí manera. Mis agradecimientos especiales, con nombre y apellido, se encuentran al final de la novela, así que si quieren curiosear los invito a echarle un ojo. Por otro lado, estoy sorprendido y sumamente agradecido con todo el apoyo y la buena recepción que he recibido de mis familiares y amigos. Es increíble. Cada mensaje, cada vez que comparten el anuncio del libro que hice en Facebook. Me emociona mucho ver la cantidad de personas que creen en mí y saben casi con los ojos cerrados cuánto habré trabajado en este proyecto. Así que mis gracias son eternas, y espero que todas sus felicitaciones, bendiciones y buenos deseos, se les multipliquen en absolutamente todo lo que hagan.
Por eso les digo gracias, siempre, a todos los que de alguna manera han pertenecido al viaje de mi vida.

Pues las gracias debo dártelas yo en esta ocasión, Gean dijo Carmen apagando la grabadora, gracias por venir hasta acá y dejarnos conocer un poco de ti.
     Se pusieron de pie y estrecharon las manos, ella señaló el ejemplar sobre la mesa y añadió:
Y gracias por mi libro, lo leeré en cuanto pueda.
Caminaron hacia la puerta; antes de salir, Gean dijo, ruborizándose:
Carmen, ¿puedo tomar una foto?
Ella sonrió y dijo:
Claro que sí, recuerda que en el mundo virtual todo se puede.
Y posó para la fotografía, sonriendo junto a Gean Rossi, el escritor más joven y osado que haya tenido El Edén De Los Novelistas Brutos.


lunes, 6 de junio de 2016

El espejo. Gean Rossi



Sinopsis:¿Quién es la mujer que se muda al otro lado de la calle? Nadie lo sabe, pero Elizabeth Salazar no piensa quedarse con la duda. Thomas, su hijo, no parece muy animado en cambio. Su suspicacia lo lleva a sospechas que al final no resultan tan disparatadas.

Una salida al centro comercial y el encuentro con un misterioso espejo se convierten en el inicio de una búsqueda que parece no tener fin. Elizabeth debe enfrentarse a un acontecimiento sin sentido. Mientras tanto, Thomas se encuentra atrapado en un mundo desconocido, donde descubrirá un terrible secreto que podría alterar todo.


El autor:


Biografía: Gean Rossi nació el 17 de diciembre de 1996 en Caracas. Estudiante de Contaduría Pública, aficionado a las letras desde temprana edad. Con quince años, empieza a participar en ejercicios y talleres literarios a través de Facebook, en donde poco a poco fue adquiriendo las herramientas y experiencias necesarias para desarrollar sus historias. Siguiendo sus aspiraciones, decide escribir su primera novela El espejo.






sábado, 13 de febrero de 2016

9° Especial de Sábados de Brutos Escritores


Paciencia
Por Luis Seijas.

Han pasado dos horas desde que sonó la campana de la salida y aún estoy aquí, sentado en el último pupitre esperando que venga Rosita.
Me escondí cuando el señor de vigilancia -creo que se llama Leo- pasó a revisar el salón. Espero que ella haya hecho lo mismo, lo último que quiero es que la castiguen por mi.
Ojalá haya comido suficiente en el recreo, por la sed no me preocupo; porque ella siempre tiene el termo lleno de agua.
Sé que va a venir, lo siento aquí en mi pancita. Igual que cuando la veo entrar en el salón, es una sensación como de hambre sin importar que haya recién desayunado.
Ya es de noche y la puerta del salón no se abre todavía.
Me pregunto: ¿Cuánto tiempo tengo que esperar para que me den mi primer beso?


[Sin título]
Por Calista Manríquez.

Antes de que empezara el apocalipsis ella había asistido a esa escuela y en esa misma aula.
Le pareció extraño que, pese al caos alrededor del edificio y en las otras salas, esa estuviera en buen estado. Los vidrios intactos y limpios, los muebles de madera enteros y no convertidos en leña como tantos otros, el piso limpio... tan normal en un mundo devastado y destruido que se sintió transportada a un tiempo en que la vida era fácil y su única preocupación era pensar que ponerse al día siguiente para ser la mejor vestida de la secundaria.
Quizá su mente moribunda la hacía alucinar llevándola a esos días más felices mientras que el mundo real se deshacía con el impacto de la bomba nuclear que el gobierno había lanzado para acabar de golpe con el problema.


La lección.
Por Facu Dassieu.

- Estudiantes, en nuestra lección de supervivencia, haré hincapié en la especie humana, que es con la que mayor interacción tendremos en la cotidianeidad.
Paren las antenas y presten suma atención.
El ser humano posee un tamaño colosal y es hábil para crear diversos métodos para destruir especies, incluyendo la suya.
- Disculpe Profe, pero es sabida nuestra resistencia a las inclemencias naturales más extremas. ¿Cómo puede ser mortales para nosotros?
- Buena pregunta. Nuestros conciudadanos más ancianos han determinado que pueden crear alimentos químicamente atractivos y letales. La muerte por aplastamiento con toda clase de objetos es también muy común.
Para subsistir huiremos valiéndonos de nuestra velocidad y tamaño aunque contamos con una ventaja evolutiva que los hace aterrorizar: Volar hacia sus caras.
Usar las alas - memorizó la larva de cucaracha y, sintiéndose valiente, pensó: será emocionante enfrentarlos.


SIBILANTE
Por Ángela Eastwood.

Llegó agarrada a un andador. El profesor se giró para mirarla y trazó un enunciado en la pizarra: La guerra civil española. Los muchachos miraron a la vieja y pensaron que debía tener como mil años. Sólo tiene 100, aclaró el profesor acariciando la mejilla arrugada y fina como papel de cebolla de la anciana.
Sonó un móvil anunciando algún mensaje importantísimo y una bomba de chicle explosionó en unos labios de fresa. El profesor sentó a la invitada en su sillón de enseñar y la anciana miró a la clase. No le funcionaba muy bien el oído a Remedios y gracias a esa sordera oportuna no pudo oír las risitas sofocadas, ni los comentarios jocosos, ni las mofas.
—¿Queréis saber cómo suenan las bombas al caer en mitad de la noche silenciosa? Imaginad el silbido de una serpiente.


MI CLASE FAVORITA
Por Francisco Medina Troya.

Alicia era tímida,con una mirada azul cielo. Se movía por la clase con elegancia y aunque ella trataba de evitarlo la danza de sus caderas atrapadas en su vestido ajustado me dejaba hipnotizado. Apenas prestaba atención a las palabras de sus labios y hacía como que escribía en el cuaderno de francés. Multitud de dibujos de corazones atravesados y su nombre rubricado de mil formas y tamaños lo adornaban. Mis ojos ávidos la seguían ajenos a las bolitas de papel que mis compañeros me lanzaban con saña y me paraba en sus manos blancas de marfil, que, con una letra inmaculada realizaban el enunciado en la pizarra... Cuando sonaba la campana un sentimiento de perdida me ahogaba. Mientras abandonaba la clase la miré por última vez, y ella, dueña de mi desasosiego ordenaba sus libros como si el mundo fuera tan fácil...


LA CLASE
Por David Otero Arias.

Ese tic tac que escuchamos hace rato rompe el tenso silencio del aula
Todos miramos sin mover un músculo. Morillo permanece de pie ante la pizarra, no consigue despejar la x de la ecuación. El padre Fajinas señala de modo despectivo con su índice los pantalones del muchacho que aparecen mojados en una de las perneras; se ha meado encima del pánico que le provoca el cura. Suena la campana que pone fin a la clase pero nadie se atreve a moverse. Fajinas, nos mira con suficiencia y desprecio; sale dando un tremendo portazo. Toda la clase grita al unísono, ¡se ha meado!, riendo y golpeando con las manos la tapa de nuestros pupitres. Morillo, cabizbajo, vuelve a su puesto, se sienta y oculta la cabeza entre sus brazos. Ante la fría indiferencia de todos, llora en silencio…


[Sin título]
Por Evelyn Roa Herrera.

Era la chica más linda de la escuela nunca había visto una niña tan bonita, el uniforme limpio la falda medianamente corta y perfecta le grite me gustas y le mandé un besó al aire. Ahora nunca más la veré la directora me hecho de la escuela y para colmó se puso a Pololiar con Juan. Siento qué odio la escuela.


Graduación
Por Robe Ferrer.

Tras cuatro años de instituto, hoy, por fin, es el día de la graduación. Será la última mañana que me siente en mi sitio, junto a la mesa del profesor. Hoy también será el último día que mis compañeros se sienten en su sitio. Será el último día que mis compañeros se sienten en cualquier sitio.
Desde aquí delante he tenido que aguantar insultos, lanzamientos de tizas, gomas de borrar, papeles chupados escupidos a través del canutillo del boli… Pero hoy me vengaré. Todos están deseando recibir el diploma y empezar la universidad. Sin embargo, lo único que recibirán será un balazo de M-16.
Me siento en la mesa del profesor a la espera de que empiecen a llegar mis compañeros. Ya se acercan, los oigo por el pasillo. La puerta se abre y aprieto el gatillo.


Pánico
Por Gean Rossi.

Sentado en el último puesto, uno parece no existir. Pero está bien, así no me atravieso en la vista de alguien que esté más interesado en la clase que yo. ¿A quién le importa lo que pasó hace doscientos años? Estoy seguro de que… Dios, ¿qué ocurre? La estancia parece muy escandalosa de pronto, como si todos decidieran hablar a la vez; gritar, incluso. Pero al mismo tiempo todo parece mudo. El mundo a mi alrededor se ha silenciado. Mi respiración se entorpece. Respiro, pero el aire no llena mis pulmones. Mis ojos se desvían a todos lados y la vez no se fijan en nada. Veo las bocas moviéndose, los rostros tan calmados y alegres. Podría asegurar que estoy a punto de morir. ¿Alguien notará lo que me ocurre? No. Sentado en el último puesto, uno parece no existir.


sábado, 31 de octubre de 2015

8º Especial de Sábados de Brutos Escritores


De vuelta.
Por María Galerna.

El bosque está callado, sombrío. Los árboles cobijan a los dueños de los ojos que me vigilan, docenas, cientos de miradas malévolas que no se apartan de mi un segundo y siento que me traspasan.
Camino entre la niebla, perdido, el miedo me atrapa y por un instante me quedo inmóvil…algo más grande, más maligno, me observa, lo noto.
De repente todo queda en silencio, ningún habitante de la espesura se atreve ni siquiera a respirar,algunos huyen despavoridos.
La bestia se acerca, la huelo, siento sus gemidos en mi interior y mientras la luna llena lanza uno de sus rayos, comienza la transformación.
El lobo ha vuelto


Hambre
Por Carlos Ultraman.

¿Qué es esto? ¿Dónde estoy? Mi cabeza… Mi cabeza pesa como si fuese más grande. Y el cuerpo, ¿qué pasa con mi cuerpo? ¿Qué es este malestar que siento? Este aturdimiento, este cansancio.
Ah, Dios, pero nada supera al hambre. Estoy desesperado por comer algo.
Comida. Allá adelante, detrás de aquella línea de árboles hay comida. ¡Lo sé! Tengo que ir a buscarla. Sí. Sí. Ya estoy cerca. Ya casi puedo saborearla.
Gente. Una familia, quizás haciendo camping. Parrilla con asado. Mesa con sándwiches y tortas. Frutas. Dulces. Salchichas. Ensaladas…
No, no. Esto me repugna. No. Quiero otra cosa. Mi cuerpo pide otra cosa.
Ese nene.
Despacio, despacio. Seguí jugando con tu camioncito, querido. Despacio. ¡Por favor! ¡Qué hambre tengo! Ya casi lo alcanzo. Sólo necesito estirar mi brazo y… ¿y esa mordida? ¿Quién me la hizo? ¿Fue en el bosque?
Bah, que importa.
El nene ya es mío.


Por culpa de un aguará guazú
Por Juan Esteban Bassagaisteguy.

Todos los que jugábamos en la canchita salimos disparados cuando vimos acercarse al aguará guazú desde el monte vecino.
Pero Valentín no fue tan rápido.
La fiera saltó sobre él y le clavó los dientes en la mitad de la espalda. Su padre, el entrenador del equipo de baby fútbol, logró espantársela pegándole con una rama de quebracho.
Valentín se salvó. Pero nunca lo volvimos a ver, ni a él ni a su familia. Se decía que se habían mudado a Empedrado, acá cerquita, nomás.
De todo eso hace más de treinta años.
Hoy lo tengo frente a mí, con la luna llena como su principal aliada. Valentín, mi amigo de la infancia y séptimo hijo varón de don Dante Palotta. El lobizón que asola a toda la región.
No lo duda un instante: famélico, se lanza directo a mi yugular.
Y la bala de plata le atraviesa el corazón.


Una mano entre la niebla
Por Gean Rossi.

¿Hasta cuándo seguiría caminando? Sus piernas temblaban y su sedienta boca pedía a gritos una gota de líquido. Empezaba a anochecer, mientras la neblina se hacía más densa dificultando su visión. Todo había sido culpa de aquel pendejo perro callejero, ¿por qué lo había seguido? Quería ayudarlo y terminó perdido en el bosque luego de que el can desapareciera entre los árboles. Aún era bastante claro cuando eso ocurrió… ¿Cuántas horas habían pasado ya desde que intentó seguir su camino de vuelta sin resultado alguno? Todo adonde mirara era igual, no recordaba tan inmenso aquel seco bosque otoñal.
Se cruzó con una figura, un hombre en traje negro. ¡Sería su salvación!
—Disculpe, ¿sabe cómo salgo de aquí? —llamó el chico en la lejanía mientras se acercaba al hombre.
—Donde termina la niebla, termina el camino —aseguró sonriendo.
—¿Me puede ayudar?
—Claro, toma mi mano. Te llevaré adonde termina todo.
Accedió.


Desaparecer
Por Juan Carlos Santillán.

–¡Ya no te quiero ver!–gritó él. Y no volvió a verla.
Ella salió corriendo más rápido de lo que él se arrepintió. Veloz como una mala decisión.
Él corrió detrás de ella siglos después, cuando ya ella se había internado del todo en el bosque, en la noche, en la niebla.
Él la buscó, llamándola a gritos, hasta que él mismo se fue difuminando, se fue borrando.
Y hasta el último instante antes de desaparecer para siempre, él la siguió llamando:
–¡Ven, hija, vuelve, mi niña!

[Sin título]
Por Calista Manríquez.

Si su sombra es todo lo que queda ¿De qué sirve seguir caminando?
Miles y cientos de arboles lo rodea y su vaporosa cabeza voltea de un lado a otro buscando el camino que lo lleve hasta la casa de la que fuera su amor.
¿Cuánto tiempo llevaba caminando? Los días y las horas no tenían sentido cuando solo eres el terco recuerdo de una antigua vida, una muy antigua de la que solo mantiene la idea de llegar a su hogar.
Una vuelta, un giro a la izquierda o a la derecha, ya no le importa, lo que importa es salir y mira… un árbol con el que no se había cruzado antes en todo el tiempo caminando ¿O será flotando?
Ella está ahí, dejando flores bajo un árbol. Esta vieja y triste pero igual de hermosa. Vaya, aun lo recuerda. Quizá no debió colgarse.
Si, fue un idiota.


sábado, 9 de noviembre de 2013

4º Especial de Sábados de Brutos Escritores


La configuración del lamento
Por Raúl Omar García.

Kirsty aferró la caja de Lemarchand con sus manos temblorosas y se recostó en la cama. Cerró los ojos y al instante se halló frente a una casa, donde unas niñas saltaban la soga en el jardín delantero al son de una canción macabra.
—Hola, perra. —La bienvenida le llegó por sorpresa, y se giró con celeridad—. ¿Me extrañaste?
La joven dibujó unas caricias con los pulgares sobre la pulida superficie de «la configuración del lamento*» y, cuando esta empezó a desmontarse, la arrojó a las manos del hombre del guante con navajas, quien se encontró, de pronto, rodeado de ganchos y cadenas; desde lejos oyó las risas de aquella puta atrevida.
Un ser con la cabeza llena de alfileres sentenció:
—Solo quieres ser maligno, letal e inmortal. Suéñalo, jamás ganarás.
—¿Tú quién eres? —preguntó Freddy Krugger.
—Yo… soy… dolor —declamó, Pinhead.
Sonriente, Freddy desafió:
—Ven por la aspirina.

*La Configuración del Lamento es un tipo de caja oriental ficticia creada por el novelista británico Clive Barker, propia de la serie de películas de la saga Hellraiser y la novela de terror del mismo nombre, escrita por Barker.
     Esta caja tiene forma cúbica, y en la misma hay que resolver un rompecabezas muy complejo. Cuando este se resuelve se produce una entrada espacio-tiempo por la que ingresan a nuestro mundo unos seres llamados cenobitas.

Leyenda
Por Juan Esteban Bassagaisteguy.

¡Pum!
El golpe sonó en medio de la noche lluviosa de Braşov, la capital del distrito homónimo de Rumania, y los ojos de Vasile se abrieron, enormes y temerosos, como dos lunas negras.
¡Blam!
Los postigos que cubrían la ventana de su habitación, en lo alto del primer piso de la casa, se abrieron de par en par con el ventarrón y él tembló más que nunca ―y no debido al frío―.
La figura del anciano apareció suspendida en el aire. Tenía el cabello recogido en un rodete canoso y vestía un traje rojo propio de otra época.
Los colmillos asomaron blancos como el marfil en la sonrisa demencial del viejo, y Vasile supo que todo lo que contaban sus amiguitos sobre Vlad Tepes y el castillo de Bran era verdad.
La oscuridad inundó sus venas cuando estallaron los vidrios del ventanal.

EFECTO 3D
Por Gean Rossi.

—Silencio que ya va a empezar —dijo Andrés.
—¡Espera! —exclamó Samantha y su hermano detuvo la película— Mami, pásame unos lentes que yo no tengo. Listo, ponle play. —concluyó la pequeña con los enormes lentes oscuros sobre su nariz.
La película empezó repentinamente, sin cortos ni créditos, ni nada por el estilo. Las cincuenta pulgadas de la tv Led 3D se vieron ocupadas por un triste campo forrado al fondo por un frondoso bosque. Lo único que resaltaba era un pozo en medio de aquel solitario y oscuro campo.
—Hijo, ¿De qué va esta película?, se ve muy extraña —comentó María.
—No lo sé, creo que es de terror, el joven de la tienda me la recomen… —Se detuvo, del pozo de la pantalla empezaba a salir una silueta negra que se iba acercando  a tropezones cada vez más.  Entre un parpadeo y otro aparecía más cerca que antes.
Lentamente la cabeza de la silueta empezaba a asomar fuera de la pantalla, seguido de sus brazos sucios y oscuros hasta salir por completo.
—¡Tremendo el efecto del 3D eh!—Exclamó el padre de la familia —Hasta pareciera que de verdad estuviera aqu…
Un parpadeo y la silueta de la chica del pozo se encontraba frente a ellos. Rápida y silenciosa como sólo la muerte puede ser. No les dio tiempo de gritar, de pensar, ni de darse cuenta de lo que estaba pasando. Simplemente se limitaron a disfrutar el efecto del 3D mientras la oscuridad inundaba sus vidas.

La última habitación
Por Esteban Di Lorenzo.

El pasillo es lo único que me separa de mi destino, mejor dicho el cuarto de maquinas. 
Revisé toda la nave, solo me queda marchar hacia la puerta. Camino aferrando mi fusil. Necesito dejar de ser la presa de este monstruo.
Al acercarme, la puerta se abre deslizándose hacia un costado. La oscuridad deja de estar inmóvil y de ella sale un cráneo enorme, el mas grande que vi desde el abordaje de estos “pasajeros”. La cabeza parece estar formada por huesos haciendo una corona ¡SU REINA!. Disparo hacia la extraterrestre pero es inútil, las balas solo hacen rasguños en su coraza.
La velocidad de su garra me sorprende y me arranca el ultimo suspiro de aire, me sostiene del cuello en alto, casi toco el techo, no puedo gritar... solo me queda pensar:
«No pude matar a su reina, el derroque va por mi cuenta»

SMS desde el infierno
Por Sergio Bona.

Mi buen Doctor Lecter:

Sigue costándome aparecer delante de un espejo siempre que un idiota pronuncia mi nombre cinco veces. Si, si, lo se Doctor, es mi carga, forma parte de mi maldición. Sé que me dijo que tenía que aceptar mi rol en el papel del universo. No luchar, dejarme llevar por mi naturaleza. Pero cuando veo sus imbéciles caras con la única motivación del morbo, o peor aún, azuzados por el alcohol...pierdo el control. Y entonces mis manos-ganchos comienzan a hablar por mí. Y me detesto. Mis manos son pinceles de mi alma, podría dar tanto amor con ellas. Odio matarlos de esa manera. ¿ Me puede sugerir mi buen amigo, algún sustituto para proporcionarles una muerte agónica, desmembramiento, ojos fueras de sus órbitas,etc... pero sin utilizar mis manos-ganchos?
Gracias mi buen Doctor.
Atentamente su amigo Candy.