Por Oráculo de Delfos
El 23 de febrero de 2018, el Señor Amarillo, permitió
el debate abierto sobre la interrupción al embarazo. Su objetivo oculto era
desviar la atención de la población al inminente aumento del dólar previsto
para ese año, empezando con un valor de 18 pesos y tocando el punto más alto en
octubre con 42 pesos.
El color de los pañuelos dividió a las personas:
estaban los de pañuelo celeste, los pro vida y los de pañuelo verde, los pro
aborto.
Se puso en uso el lenguaje inclusivo, para quienes
entendían la profundidad que significa esto para las personas que no se sienten
representadas con el sexo que les fue asignado al nacer.
La ética de los pro vida fue muy cuestionada dando a
entender que actúan solo cuando les conviene. Si bien, pretendían “salvar las
dos vidas”, al momento de caminar en las calles, ignoraban a los indigentes que
pedían ayuda.
El color del pañuelo pro aborto se puso en duda ya que
el verde simboliza la vida, idea contraria al significado que le impuso el
movimiento.
El cristianismo representó un obstáculo ante la
demanda de las multitudes, por lo que fue creada un pañuelo naranja que
impulsaba la separación del Estado y la iglesia.
Al ser un tema con mucha controversia, parece que la
mayor parte de quienes estaban a favor, lo hacían porque estaba de moda.
Llegaron a asociar erróneamente el aborto con ser feminista, cuando en realidad
tiene un sentido mucho más profundo.
Era muy frecuente ver manifestantes de algún bando
cortando calles en Capital.
Toda esta nueva perspectiva, le dio una manera
diferente de ver la vida a Lucia, que fue criada con buenos valores, por lo que
solía repudiar el modo en que la vestimenta y la música definían a la juventud.
A pesar de tener dieciséis años, no se veía ni sentía propiamente de la edad.
Cumplía con el uniforme escolar, aunque procuraba usar la pollera mas debajo de
las rodillas. Intentaba suprimir de su dialecto los modismos de sus coetáneos. Repudiaba
los géneros que imperaban en la actualidad: el trap y la cumbia. No le gustaba
el modo en que se normalizaba el consumo de alcohol, drogas, vivir de fiesta y
menospreciar a la mujer a tal punto de reducirla solamente a un objeto de
placer. Se consideraba calzar perfectamente el estereotipo de la estudiante
tranquila que nadie parece notar, a menos que necesitaran ayuda con la tarea.
Ver a diario
protestas de mujeres con escasa ropa y pintadas le llamó la atención. La sola
palabra “Feminismo” despertó en ella una profunda curiosidad, entonces se puso
a investigar su historia. Leyó durante horas en muchos sitios web, absorbiendo
cuanto conocimiento podía. Para las dos de la madrugada sintió que tuvo
suficiente y simplemente se dispuso a escuchar música en YouTube con
auriculares. Sus géneros predilectos eran el folklore y el flamenco; gusto que
nunca mencionaba por miedo a recibir burlas. Como la reproducción estaba en
modo automático, le sorprendió escuchar un ritmo nuevo, al menos para ella. Vio
la pantalla y notó un video clip viejo de una cantante que nunca le interesó.
La vestimenta, maquillaje y estética del video le encantó. Se preguntó cómo era
posible que nunca haya investigado los temas clásicos de Ariksha. Escuchó un
par más antes de dormir. A la mañana siguiente decidió que era momento de hacer
un cambio. Etsa vez, si algo le molestaba, lo haría saber. Comenzó poco a poco
a participar más en las clases, levantando el interés por parte de los
compañeros. Durante el recreo, solía sentarse en las escaleras mientras
dibujaba. Pero decidió dejarlo, porque un pequeño cambio podría hacer la
diferencia. En su lugar prefirió escuchar música con auriculares mientras veía
los estudiantes caminar de un lado a otro.
En el fondo se sentía tonta. Nunca necesitó hacer algo para atraer la
atención de otros. Tal vez seria una oportunidad temporal solo para ver si
consigue algún resultado. Sumida en sus pensamientos, no se percató que dos
compañeras se le acercaron y le hacían señas para que las escuche. Pausó su
lista de reproducción y se dispuso a atenderlas.
_ ¿Cómo estas, Luci?
Escuchamos las respuestas que dabas durante las dos primeras asignaturas. Sos
re inteligente. ¿por qué no hablabas antes? Tus respuestas pudieron salvarnos
muchas veces. Como sea. ¿Querés venir con nosotras?
_Claro. No es que tenga algo importante qué hacer. _
Guardó su celu y las siguió. En los pocos minutos que quedaba del receso
conversaron de un montón de temas. Le gustó haber hablado tranquilamente con
sus compañeras sin necesidad de haber dado el primer paso.
Esa noche, en la cena, Lucia les comentaba a sus papás
lo bien que le fue en clase. Ambos la felicitaron y la animaron a ser mas
conversadora para conseguir amigos. Fue así que decidió desenvolverse más con
sus compañeros. Al principio pedía prestado útiles, y de manera disimulada
iniciaba una conversación banal. Tal vez una medida insignificante pero lo
suficiente como para querer seguir la charla en el recreo y así conocer mas a
los compañeros. Le tomó cerca de un mes para lograr conversar con la mayoría
del curso. Ahora la invitaban a un paseo por el centro o iba a la casa de una
amiga. Como resultado, debía maximizar sus técnicas de estudio ya que, en su
tiempo libre, se la pasaba escribiendo por mensaje con su nuevo círculo. Aun
así, en caso de escuchar algún comentario misógino, trataba de concientizar la
mente de quien lo dijo, omitiendo el hecho que podría también tratarse de una
simple broma. Entendió que no puede modificar un pensamiento ajeno ni ofenderse
solo por un chiste. Entonces creyó necesario reprimir su personalidad
moralista. Prefirió ser como los demás esperarían de una chica de su edad. Optó
por imitar la vestimenta de sus compañeras, con la pollera corta. Claro que los
papás lo notaron pero llegaron a la conclusión que quería captar la mirada de
algún chico que le guste. Sus calificaciones seguían manteniéndose altas a
pesar de su nueva vida social. Implementó el uso del maquillaje sobre su rostro
por primera vez. De manera sutil al principio, escalando con el pasar del
tiempo. Los estudiantes la encontraban más hermosa y no se dieron cuenta en qué
momento pasó de ser la mas desapercibida a la más bella.
Se aproximaba la ultima etapa del año: los exámenes
finales. Se reunió con compañeros en casa de un tercero donde daban lo mejor de
cada uno para abordar cada tema visto. Estudiaron arduamente por dos semanas,
logrando aprobar la mayoría de las materias los que estaban muy flojos; en
cuanto al resto, no se llevaron ninguna materia a diciembre. El año concluyó
con el tedioso acto escolar, con la diferencia que Lucia portaba la bandera
nacional, consiguiendo vítores y silbidos por parte de su curso.
Al finalizar el acto, sus amigas la invitaron a un
boliche juvenil para menores que era seguro. Se mantuvo dubitativa por un largo
minuto y como respuesta dijo que pediría permiso a sus papás. En casa trató de
convencerlos. Le tomó como cinco minutos, pero lo logró bajo la condición de
que el papá esperaría a la salida. Estuvo contenta y les confirmó a sus
compañeros que iría. Lo pensó bien y notó que accedió ir solo porque lo
sugirieron. En realidad, no sabía bailar y no tendría tiempo para aprender en
un par de horas. Simplemente se vistió de una manera muy llamativa, nunca antes
hecho y fue al evento nocturno. Su padre la esperaría en el auto en caso de
alguna emergencia, dejándola que se divierta cómodamente. Mostró su documento y
el patovica le permitió el acceso. Era un mundo diferente al que estaba
acostumbrada. La indumentaria consistía en faldas cortas, vestidos, camisas y
chupines, tacones y zapatillas de calidad. El antro estaba iluminado por hilos
de luz y bolas colgantes que disparaban patrones luminosos. El volumen de la
música era muy alto y debieron tocar su hombro para que note que sus amigas la
llamaban desde que entró. La llevaron al sector de las mesas donde estaban casi
todos los de su curso. Le ofrecieron asiento y un trago de fernet. Es evidente
que no bebía. Se le notó en la mueca que puso al probar apenas un sorbo, pues
le resultó mas amargo que la realidad. Provocó risas por parte de los demás
presentes y le ofrecieron Gancia con Sprite. Era tan dulce que se le olvido que
se trataba de alcohol. Un compañero la invitó a la pista de baile, obteniendo
negativas ya que no sabia bailar, por lo que le prometió enseñarle en el
momento. Accedió y trató de imitar sus pasos. Muy ridículos al principio pero
logró sincronizarlos al cabo de unos minutos. Los demás que observaban
fascinados desde la mesa, se unieron a ellos, ya sea que estén en pareja o no,
todos bailaban obedeciendo los compases que sonaban en los parlantes.
Lucia por
primera vez se sentía viva. Contenta de haber socializado con sus compañeros,
de fortalecer la cercanía y que logren invitarla a un evento el cual no se
hubiera imaginado en su vida disfrutar. Sin embargo, ahí estaba, gozando el
momento con amigos y compañeros. Y siguieron danzando hasta el cierre del local
a las seis de la mañana. Se despidió de cada uno y corrió emocionada hacia
donde su padre tenia estacionado el auto. Golpeó la ventanilla para
despertarlo. Una vez dentro, le contó de principio a fin cómo le había ido,
omitiendo el hecho de haber consumido alcohol. Apenas llegó a casa, se echó a
dormir hasta pasada la una de la tarde. En el grupo del salón agradeció a todos
por haberla invitado. Salió la propuesta de ir a bailar cada fin de semana ya
que eran las vacaciones. Todos estuvieron de acuerdo, salvo Luci, que debía
pedir permiso. Convencerlos no fue difícil. Estaban alegres de que su hija
pueda disfrutar de su juventud. Además, finalizó el curso con sobresalientes calificaciones,
así que merecía una recompensa durante las vacaciones. Su petición obtuvo luz
verde. Como resultado, cada viernes por la noche iba a bailar con sus
compañeros. Mejoraba cada vez que lo hacía y hasta solía bailar con algún que
otro desconocido si es que tenían valor de invitarla. Se le ocurrió la idea de
vestirse con combinaciones de colores vivos, hasta teñirse el pelo si lo creía
necesario, ya que los padres le daban permiso. Al hacerlo, sentía como captaba
la mirada de quienes asistían al boliche. Ya sea por envidia, deseo, curiosidad
o admiración, le gustaba ser el centro de atención.
En una ocasión quiso ir sola. No solamente ingresar
con sus compañeros, sino que no quería que su padre la espere. Su idea consistía
en salir un miércoles. Su vestimenta se basaba en el videoclip de aquella
cantante pop: una camisa blanca, corbata negra, falda negra, medias de red,
tacones negros, la cara perfectamente maquillada, y por último pero no menos
importante, el pelo color violeta, que se lo tiñó un par de dias antes.
El plan era sencillo: escapar por la ventana de la
pieza a media noche, bailar hasta las seis de la mañana y volver en Uber bajándose
una cuadra antes para no alertar a sus padres. Se escabulliría de nuevo por la
ventana y nadie sabría lo que habría hecho por la noche.
Ahora sí, todos se fijarían en ella. Con ese atuendo
se sentía muy empoderada. Faltaban dos cuadras para llegar al antro. El lugar
estaba muy oscuro y vacío. Pero no tenia miedo, porque no hay probabilidad de
que le pase nada en lo que se convertiría su gran noche.
“A veces, salgo a caminar por el bosque. Me gusta el silencio.
Es donde puedo pensar mejor. Hay deseos que son difíciles de saciar. Por eso es
que prefiero la compañía muda de la Luna. No me juzga. Solo observa sin decir
nada. No pude haber elegido una mejor compañera para mis búsquedas. Esta noche
hubo algo novedoso en mi rutina. Una hermosa flor, específicamente una jacinto.
La intensidad de su violeta me deslumbró. Esta flor debía ser mía. Me acerqué en silencio. La acaricié, olí su
dulce néctar. La extraje de la tierra. Palpé sus finas raíces. Deshojé sus
bellos pétalos uno a uno lentamente. En mis manos, su tallo se quedó sin
clorofila. Ya estaba hecho. Un nuevo espécimen para mi colección. Nadie notará
que falta una flor. Hay millones en el bosque. Y miles que aún están por brotar. Guardo cada resto en un sobre y lo sello.
Acomodo la tierra y el pasto de donde la saqué. Me dirijo a casa y abro una
nueva entrada en mi diario de flores. Dedicarme a registrar casos únicos en la
botánica hace la vida mas interesante. Me pregunto cuándo será la próxima vez
que tenga una bella flor como la que tuve hoy.”
Consigna: Escribí un relato del género que quieras. Solo te pedimos que NO agarres uno que tengas escrito hace tiempo. Realiza una obra nueva que merezca ganar este mundial.
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