martes, 1 de marzo de 2016

Corazón Friendzoneado

Por Luis Ironicus Maximus.

Para la preparación de este suculento plato que es una re interpretación a nuestros tiempos de una receta clásica que data de hace siglos, es necesario disponer del tiempo para la elaboración ya que puede demorar mas de un par de semanas.
Es necesario seguir al pie de la letra las instrucciones así como la lista de los ingredientes, no se recomienda de ninguna manera hacer sustituciones de los ingredientes y en la medida de lo posible mantener la entereza y estoicismo
Se recomienda servir tan frio como se pueda para de esta manera no romper con el espíritu de la receta



Los ingredientes necesarios son:

1-      Corazón de buena edad, unos 28 o 30 si es posible (si es mas joven es impredecible y mas viejo se vuelve indiferente)
2-      2 Botellas de whisky a su elección (puede utilizar tequila o algún otro licor si prefiere pero el whisky tiene un efecto mas rápido y le da un aire maduro a la carne si es que por si misma no la tiene)
3-      Cuentas vigentes en las redes sociales mas populares (facebook, twetter, instagram, etc.) y mantenerlas al día, si es posible con actualizaciones cada hora
4-      1 patán o patanesa como interés romántico según el sexo de quien prepare
5-      Sal y pimienta al gusto


Antes de comenzar la preparación un par de aclaraciones:
Este platillo se prepara como el famoso hagáis escocés, al ser una visera de mamífero es decir dentro del cuerpo del “animal”, es posible que al momento de extraer el corazón aun brote sangre, si esta salpica su cara o ropa apresúrese a lavar con bicarbonato y agua abundante o en su defecto llevarla a su tintorería de confianza,
Si es en su cara manos o piel en general con agua y jabón se limpia el desastre

Ahora estamos listos para preparar este maravilloso platillo que seria la envidia de nuestro maestro el DR Lecter







Paso 1
Comience por sazonar el corazón con demostraciones de afecto publicas tanto como privadas, provoque que de vueltas confundido por su repentina atención y quede sin saber que decir, continúe con detalles propios de un enamorado hacia el portador de nuestro corazón, pueden ser desde invitaciones al cine o desayunar antes de ir a trabajar hasta pequeños detalles enfocados a los gustos del antes mencionado portador

Es necesario tener un “timing” muy preciso para saber cuando este completamente enganchado, cuando esto pase apresúrese a presentar al patán o patanesa al portador, esto provocara una inyección de confusión y de adrenalina que enriquecen mucho el sabor de nuestro platillo

Nos daremos cuenta que estamos siguiendo los pasos adecuadamente si notamos arranques de celos e ira o una sutil indiferencia hacia nosotros después de la introducción de la parea oficial

Paso 2
Jure por lo más sagrado para usted que siente “algo” por el portador pero ojo aquí esta el truco de la receta el twist que lograra que este plato sea el mejor de su carrera como antropófago

Jamás aclare que es ese “algo” que usted siente, quéjese amargamente de lo mal que le va con el patán o patanesa, piense en voz alta y estando cerca del portador que tal ves su vida seria diferente y mejor con el o ella, salga con sus amigos y tómelo del brazo, recárguese en el si es usted una dama si es un caballero no pierda oportunidad de tomarle la mano, pasar su brazo por detrás del cuello de ella y besarla en la mejilla sin recato alguno enfrente de todos

Esto suavizara el corazón y empezara a cocinarse con la más vana de las esperanzas lo cual le dará una consistencia a la carne suave y jugosa


Paso 3
Agregue las botellas de whisky despacio copa a copa hasta que se sienta desinhibida(o) y empiece a hacer confesiones de amor hacia nuestra persona, después de las mismas usted pierda el control abrace y bese al portador llegue mas lejos y hágale el amor como si no hubiera mañana como si fuera el amor de su vida y estuviera usted dispuesto a cambiar todo por un día mas con el portador

Después haga todo lo posible por desaparecer de su vida al menos una semana pero mantenga sus redes sociales al día con publicaciones acerca de lo ocurrido pero que solo el portador entienda por ejemplo:
“La mejor noche de mi vida”  - “No recordaba esta emoción” – “Creo que la vida me lo tenia reservado para el final” o similares y por ninguna razón responda mensajes directos inbox y mucho menos llamadas o whatsapp del portador
Esto podría dar al traste con todo el esfuerzo que hasta hoy hemos hecho

Paso 4 y ultimo

Estamos casi listos, para este punto el portador esta listo para perder el control y hacer o deshacer por nosotros
Esto nos pone en una posición privilegiada al poder tener un asiento de primera fila para apreciar a un ser humano, noble, tierno, valiente pero con aun mucha inocencia lo cual confirma que el ser humano es capas de lo indecible por lograr lo que cree es la felicidad, sea esta propia o por el objeto de su afecto.

Acorde una cita con el portador y siga aderezando con alcohol (tragos cortos, esta vez no es recomendable que nadie pierda el control) tómese el tiempo necesario para el toque final

Después de ofrecer una muy breve y escueta disculpa por desaparecer sin avisar preséntele al portador la invitación para su boda con el patán o patanesa tómelo de la mano y dele las gracias por siempre estar “allí” para usted por ser la persona mas increíble que ha conocido y que su vida seria un desastre si el o ella, prepare el tiro de gracia con el clásico “Eres mi mejor amigo(a)”

Retire ahora el corazón del cuerpo antes que se rompa, no se preocupe por usar algún cuchillo el pecho ya debe estar abierto y es muy fácil la extracción, sírvalo en un plato plano adorne con frutos rojos como cerezas o frambuesas que van muy bien con la carne roja si le apetece acompañe con vino tinto

Y disfrute de un plato bien preparado y tenga la satisfacción de haber puesto todo su empeño y mucho esfuerzo, esta es su victoria no lo olvide


Le deseo buen provecho y una feliz vida.

BUEN GOURMET

Por Zvonimir Dobrovolski.

El sol golpea con fuerza sobre la metrópoli, creando espejismos sobre el caliente asfalto. Son pasadas las tres de la tarde y los minutos parecen quedarse detenidos en el tiempo. Tal vez sea la hora en donde el sopor parece adueñarse de cada cosa o persona existente en el planeta. Vamos volando y observando todo lo que hay bajo nosotros. Nuestras alas nos llevan al sector más pobre y abandonado de la capital. Vemos personas arrastrando los pies dirigiéndose a ninguna parte, quizás atontados por los rayos que caen del cielo. Ha sucedido algo terrible hemos sabido y ese es el motivo de nuestra visita. No estamos acá para juzgar, sino para conocer y analizar el comportamiento de esta mal llamada humanidad. Tenemos los datos. Lo sabemos todo, por que somos observadores omniscientes de cada una de las cosas que suceden en este mundo. Volamos un poco más y descendemos lentamente, puesto que ya hemos visto a unos de los principales protagonistas de esta historia. No nos sorprende que sea como uno mas de los millones de seres que a duras penas lucha por tener como recompensa un día mas de vida. Lleva una sucia camiseta que en tiempos mejores fue de color amarillo; unos pantalones color caqui que tiene agujeros y cortes en las rodillas y corona la decadente vestimenta, unas sandalias de plástico que nos da la impresión que en cualquier momento se van a desarmar. Vemos su cara que curiosamente, nos parece la de una buena persona: tez quemada por el sol, ojos claros y un sin fin de arrugas que le dan un aspecto bondadoso. Lo vemos caminar apresuradamente por las calles polvorientas que existen en aquel rincón de la ciudad .Las gotas de sudor le recorren todo el rostro y bajan cuesta abajo por su cuello .Lleva sobre sus hombros una raída mochila llena de cachivaches inservibles que ha intentado vender en el mercadillo local .A veces las ventas andan realmente mal pero hoy al menos ha tenido algo de suerte: vendió una taza a la cual le faltaba la oreja. Sin dejar de caminar, lanza un suspiro y mira a su alrededor. Las casuchas que no son mas que escombros armados parecen rodearlo todo .Ve niños desnudos y desnutridos jugando sobre un basural gigantesco lanzándose cáscaras de sandia mientras los perros esqueléticos, husmean de aquí a allá, en busca de cualquier resto que les pueda servir como alimento.  La pobreza es extrema. Parece la postal de algún pueblo perdido en otro continente. Le deprime cada centímetro que ve. Baja la mirada. Lo mejor es no ver, no pensar, solo sobrevivir de la manera que sea .Se lleva una mano al bolsillo del pantalón y saca la moneda que ganó producto de la venta .Cree que lo mejor es hacer las cosas rápido. No analizar, ni cuestionarse nada .Apura más sus pasos y entra a la pocilga de boliche que sabemos, se llama Juan .Las tripas le suenan en el momento exacto en que le pide un pan al viejo .Este se lo da sin siquiera mirarlo y vuelve a la parte trasera del rancho. Sale. Ya falta poco. En su hogar tiene un paquete que le durará varios días. Llega a donde vive. Saca de la mochila las llaves y las mete en el candado que protege la puerta de madera .Entra desesperado y se dirige rápidamente donde tiene la cocinilla y mientras lanza la mochila lejos , sabe que lo peor no es ser pobre, lo peor es casi no tener que comer y lamentablemente para el , hoy tiene mucha, mucha hambre.

Toma un cuchillo oxidado, una cebolla media podrida y la corta rápidamente ya que no quiere tener los ojos anegados en lágrimas. Saca de un cajón de tomates- que le sirve de despensa- un trozo de pimiento, las cáscaras de una zanahoria y unos dientes de ajo. Los pela, los rebana en tiras y los lanza las verduras dentro de la cacerola. Le añade un chorro de aceite. Enciende la cocinilla y tararea una canción de un tipo que habla otro idioma a todo pulmón: VOLAAREE…OH OH OH OH mientras el menjunje empieza a freírse .Va hacia el colchón que usa de dormitorio. Allí en una esquina, toma un paquete que al parecer, es bastante pesado y que está envuelto en un grasiento envoltorio marrón. Se da cuenta de que aun queda sangre coagulada en el suelo y en el mismo paquete. Las moscas zumban enloquecidas alrededor. Vuelve donde prepara su almuerzo. Deja la preciada mercancía sobre un sucio mesón, lo abre y se queda mirándolo durante algunos segundos. No cree que pueda. Esta a punto de arrepentirse. Sin embargo, sus tripas no dejan de reclamarle algo de comida. Tal vez debió exigir otra parte, pero los otros dos idiotas lo amenazaron con dejarlo sin nada.  Toma nuevamente el cuchillo y lo afila en una piedra especial que ha guardado durante años y pone manos a la obra. El trabajo es arduo ya que tiene que eliminar la grasa y los pequeños huesos que encuentra .Nunca pensó que fuera tan difícil .Una vez terminado el desposte, corta la carne en cubitos y la deja reposar. Se gira y revuelve el sofrito que esta casi listo. Echa una taza de agua a la cacerola, además de una pizca de sal. Camina hacia el otro extremo de la habitación y toma otros dos cajones de tomates. Los pone de pie y sobre estos, una tabla de perfectos 50 x 50 centímetros. ''La mesa está lista'', piensa. Regresa a la cocina, revuelve la olla y le añade los trocitos de carne que ha cortado con anterioridad. Cubre la olla con la tapa y pone la cocina a fuego lento. Esa cocción le garantizará -cree- un sabor casi tan marcado como la carne tradicional. Saca un cigarrillo doblado del bolsillo de su camiseta y lo fuma tranquilamente mientras el aroma a comida inunda el lugar. Intenta no pensar en nada mientras se toca los brazos llenos de rasguños, pero le llegan a la mente las imágenes como si fuera el protagonista de una película de terror. Termina de fumar, destapa la olla y prueba el caldo. Le parece asombrosamente delicioso. Toma un plato limpio desde una caja y vierte dentro de el la comida que ha preparado y conseguido con sus propias manos. Da unos pasos hasta la improvisada mesa y deposita la cocción dentro del mismo plato. Toma el pan que compro en el boliche y lo deposita a un costado de la comida. Se sienta en el suelo de tierra con las piernas cruzadas, lanza un suspiro aún mas profundo que el anterior y en el preciso momento en que va a dar la primera cucharada, golpean la puerta. Se sobresalta. Piensa que han sido descubiertos. Intenta mantener la calma y se decide a actuar con naturalidad. Se levanta lentamente y se las arregla para que una sonrisa cruce su cara. Después de todo, los vecinos le tienen por una persona amable y educada. Camina hacia la puerta, quita el candado y abre. Es la vecina Mirella quien lo saluda. Se le ve demacrada, como si todo si tuviera que cargar todo el peso del mundo sobre sus hombros y se le nota además, que ha pasado la noche en vela. Se miran fijamente por algunos segundos y finalmente le pregunta si ha visto a su hijo Adrián. El le pregunta inocentemente cual de los siete hijos es Adrián y ella le responde que es el menor, el que tiene 3 años. El hace la parodia de que esta recordando y luego le dice que no, que no lo ha visto. La señora le cuenta que se ha perdido desde ayer, que aun no lo han encontrado  y que para mas remate se encontraba enfermo, pues aparte de unas ronchas que le había visto en el cuerpo, vomitó durante toda la mañana. La imagen de la sangre coagulada en el suelo y el paquete, cruzan como un rayo la mente del tipo. Se atraganta con su propia saliva y escupe un gargajo que va a dar a la polvorienta calle. La nota realmente preocupada. Él le pregunta si no ha llamado a la policía y ella le responde que aun no lo ha hecho pero al parecer no le queda otra opción. Él le dice que si lo ve, le avisará. Que se quede tranquila, que ya aparecerá. Que lo más probable es que este jugando por ahí con otros de sus amigos. Por fin se despiden. Cierra la puerta, y le pone el candado nuevamente. Camina unos pasos y se detiene en medio de la habitación con la mente en blanco. Reanuda sus pasos, vuelve a sentarse en el suelo y se queda mirando fijamente el humeante plato, mientras una terrible duda inunda sus pensamientos.

Chamorro adobado

Por Carmen Gutiérrez.

     Esmeralda entró en la cocina llevando las últimas bolsas de papel. Sobre la enorme mesa de madera extendió el contenido de las mismas y asintió al comprobar que no había olvidado nada. Los niños estaban en la escuela y aun le quedaban unas cuantas horas para preparar la comida. Se sentía tranquila, serena, a pesar de todas las noches en vela. Le gustaba cocinar, le encantaba llenarla casa de olores y ver las caritas de los niños cuando saboreaban sus platillos.
     En el cajón de la alacena encontró el recetario de la abuela Rosa. Sonrío al recordar a la hermosa y amable mujer que la cuidó en todo momento hasta que el cáncer le ganó la batalla. Casi podía verla inclinada sobre la mesa, con una taza de té al lado, escribiendo con una letra pulcra y adornada las recetas de su vida. El cuaderno lo habían comprado juntas al salir del consultorio la fatídica tarde en que les anunciaron que el cáncer había vuelto. Desde ese día, Doña Rosa dedicaba sus tardes a escribir sus mejores recetas. Buñuelos, mole poblano, camote en dulce piloncillo, pollo en tomate, caldo de res, etc. Incluso había agregado una sugerencia sobre la ocasión ideal para prepararlo. Esmeralda buscó la receta idónea para ese día: Victoria ¿El resultado? Chamorro adobado. La abuela había escrito:

Ocasión: Victoria. Cuando una de las metas se cumpla puedes festejar con este platillo. El chamorro es la parte de la pierna de la res que está justo atrás y debajo de la rodilla. Es una parte muy tierna de carne del animal. Lo cual hace de la combinación del adobo y las texturas toda una experiencia. El sabor fuerte del adobo se quedará impregnado en tu corazón y los jugos de la carne se intensifican cuando logras algo extraordinario después de una batalla. Ejemplo: lograr que el bastardo de tu ex marido pague la pensión alimenticia.
·         1 pieza de chamorro (800 gramos)
·         1 kilo manteca de cerdo.
  
     Esmeralda sonrió de lado, era la primera vez que sonreía con sinceridad desde que “el bastardo” había firmado el divorcio. No malinterpretemos, ella sonreía en presencia de sus cuatro hijos, sonreía demasiado dirían algunos. A veces se sorprendía sonriendo mientras Franciso, el mayor, le contaba que le había ido mal en la escuela, o que le habían pegado a Joel de camino al parque. La vieja costumbre de fingir que todo estaba bien frente a los niños le había quitado la espontaneidad a su vida. Pero ahora incluso dejó salir una risita de satisfacción.
Adobo:
·         15 gramos de chile guajillo
·         80 gramos de ajo pelado
·         150 gramos de crema blanca
·         10 gramos de mejorana
·         25 gramos de laurel
·         2 clavos
·         1 onza de vinagre de manzana
·         sal al gusto
·         1 onza de jugo de limón

     Sacó todos los ingredientes y miró la hora con preocupación. Le faltaba la carne y la manteca. Se llevó la uña del meñique derecho a la boca, la fea manía de morderse las uñas le tenía las manos en estado deplorable, pero no podía evitarlo; ante la mínima preocupación sus dedos terminaban semi mutilados. Llamaron a la puerta.
     Con el meñique aún en la boca, atravesó la cocina, cruzó por la sala y abrió. Al ver al doctor Ballí sus nervios se relajaron y su estómago soltó decenas de imaginarias mariposas que le hicieron sonrojarse. El doctor entró con el paquete en la mano e hizo una pequeña reverencia a manera de saludo. Siempre elegante, siempre caballeroso, con su traje blanco de lino y su sombrero de ala estrecha parecía un ángel disfrazado de hombre. Esmeralda le saludó con timidez y lo guió a la cocina.
     Su pedido está listo dijo el hombre dejando el paquete sobre la mesa, veo que se dispone a cocinar. Encontrará que la carne ha sido tratada con toda delicadeza y le brindará el sabor que busca. Le traje un poco más de lo acordado para que los niños repitan porción, si lo desean.
     Gracias, doctor Esmeralda sintió que se le subían los colores a la cara al notar la espalda fuerte y arrogante de Ballí. Los niños están creciendo y ahora comen más.
     Es de esperarse replicó él. Prepárese para cocinar cada día más. Ese par de chicos que tiene crecerán con rapidez y necesitarán estar sanos y bien alimentados.
     Gracias, doctor dijo ella sintiéndose más estúpida de lo normal. Nunca sabía que decir en presencia del médico. Se ponía tan nerviosa que parecía un perico repitiendo “Gracias, gracias” una y otra vez.
     No hay porque agradecer. Al contrario. Encuentro su situación excepcionalmente interesante e injusta a la vez y el hecho de que usted me permita ayudarla me hace sentirme profundamente agradecido. Este recetario es muy bello tomó el cuaderno de la abuela y lo hojeó con respeto. ¿Usted lo escribió?
     Mi abuela lo hizo  respondió ella. Lo terminó justo antes de morir.
     Lo siento. Ballí continuó pasando las recetas con sumo interés.
     No se preocupe, doctor. Murió hace un año pero se preocupó por dejarme su legado además de esta casa.
     Debió quererla mucho…
     —Sí. Mi abuela fue la única que me apoyó cuando me divorcié. Mi madre me prohibió volver a su casa, creo que se avergonzaba de que su hija hubiese sido despreciada por un hombre.
     Una mujer excepcional sin duda, me refiero a su abuela dijo él abanicándose con el sombrero.
     Lo siento, doctor… no pensé que hiciera tanto calor…¿Gusta un vaso con agua?
     Muchas gracias respondió el médico mirándola fijamente mientras bebía del vaso que Esmeralda le acababa de dar. De hecho, quería pedirle de favor… pero claro, si es inconveniente yo entiendo que usted se niegue…
     No podría negarme a nada que usted me pidiera, doctor dijo ella conteniendo el aliento, con la esperanza de que Ballí no notara la urgencia en su voz.
     Bueno, ya sabe que viví mucho tiempo en el extranjero y no tengo mucha experiencia con la comida tradicional, un hombre soltero como yo rara vez encuentra la oportunidad de comer comida casera… ¿Podría comer con ustedes? Sé que es grosero invitarse uno mismo a comer en casa ajena, pero en realidad tengo curiosidad por probar la receta de su abuela.
     Doctor Ballí, no es ninguna grosería. Permítame invitarle a comer, es usted bienvenido. Es más, tome asiento y quédese conmigo…en la cocina, mientras lo preparo todo, si es que no tiene otros compromisos.
     El médico sonrió con tanto entusiasmo que Esmeralda sintió que las mariposas de su estómago se habían mudado de prisa a su entrepierna y para disimular su consternación abrió el paquete de carne que había llevado el doctor y se dispuso a cortarla en cuadritos.
     Es maravilloso dijo Ballí sentándose a la mesa. Me encanta admirar el proceso de la comida mexicana. Mírese, está usted hermosa en ese delantal, cortando con tanta firmeza y precisión la carne. Podría admirarla por horas, si me estuviera permitido.
     No es nada del otro mundo dijo ella haciendo acopio de la poca seguridad que sentía ¿Había dicho que era hermosa? . Una vez cortada la carne se fríe en la manteca para sellar los jugos. ¿Lo ve? La manteca dora la carne en el exterior permitiendo que los jugos se queden en el interior.
     Usted lo hace parecer fácil, Esmeralda dijo el doctor con la  voz entrecortada. Existe gente negada para lo culinario. Yo cocino mi propia comida y tengo buen sazón, al menos mi único comensal, que soy yo, nunca se ha quejado.
     Ella soltó una carcajada alegre que retumbó en su corazón mientras desgranaba los chiles guajillo para ponerlo a cocer. Se sentía bien hablando con ese hombre. Desde el primer día en que lo conoció, se sintió libre.
     Ahora ponemos a cocer en un poco de agua, los chiles con el ajo, la cebolla, mejorana, laurel, clavo, vinagre de manzana y un poco de sal aclaró la mujer mientras agregaba los ingredientes a la olla- hay que cocer todo a fuego lento, el chile impregnará la cocina con el aroma ¿Lo nota?
     Claro…mientras se cuece todo eso…quiero que aclaremos algunas cosas, Esmeralda.
     Ella asintió mientras sacaba los trozos de carne frita y la colocaba con cuidado en una cacerola de barro.
     Cuando aceptó mi ayuda, me hizo el hombre más feliz sobre la tierra. Mi vida tiene un propósito gracias a usted. Pero no quiero que se sienta comprometida conmigo de ninguna manera. No es mi intensión ser una carga más en su vida y si algún día mi presencia le resulta molesta no tiene más que decirlo y me dedicaré a cumplir mi parte del trato…
     Esmeralda sonrió de nuevo. No se imaginaba el escenario en que ese hombre le fuera molesto, si no fuera por él aún estaría limpiando casas ajenas para llevar un poco de comida a la casa. El médico había logrado localizar al ex marido fugitivo, y a través de sus contactos en los juzgados se aseguró de que la ley le hiciera llegar la pensión que tanta falta le hacía. Era por su ayuda que su alacena ahora estaba llena, después de años de estar peleando por un poco de comida.
     Doctor, no se preocupe por eso dijo ella. Ahora voy a moler los chiles y todo lo cocido en la licuadora. El ruido no me permitirá escucharle así que le pido disculpas de antemano.
     Ballí sonrió y se dispuso a leer el recetario. Chiles en nogada (Bodas, compromisos), cabrito asado (bautizos, primeras comuniones) enchiladas suizas (cualquier día es bueno para enchiladas) pastel de arándanos con arrayán (para los niños), el cuaderno seguía y seguía recomendando y dando consejos.
     Me habría encantado conocer a su abuela dijo cuándo el sonido de la licuadora se detuvo-. Se ve que era una mujer inteligente y amorosa.
     A ella le hubiera gustado conocerlo, doctor. Mi abuela siempre me aconsejó que hiciera lo que usted hizo con mi ex marido.
     Los dos rieron de buena gana. Esmeralda coló el chile, lo mezcló con la crema, bañó los trozos dorados de carne con la salsa resultante y sirvió sendos platos. Los niños aun no salían de la escuela pero ella quería comer sola con el doctor. Se sentía como una idiota adolescente enamorada del profesor y lo miró expectante mientras él probaba el chamorro. El doctor Ballí saboreó el adobo con los ojos cerrados, se notaba el placer al comer ese platillo que Esmeralda había preparado con tanta ilusión. Cuando dijo que estaba delicioso, ella pensó que se iría flotando de felicidad.
     Espero que no le moleste comer sólo conmigo, doctor.
     No podría molestarme, Esmeralda. Cocina usted como los mismos ángeles.

     Ella no cabía en sí de gusto. ¿Qué importaba ahora que su madre le hubiese dado la espalda? ¿Qué importaba si la gente hablaba mal de ella? ¿Qué importaba que su ex marido se enterara? ¿Qué podía hacer ese “bastardo” encerrado y ahora cojo en el sótano del consultorio del doctor Ballí? ¿Gritar? Eso tenía solución… mañana prepararía Lengua en salsa verde y asunto arreglado. El doctor Ballí sabía cómo cortar la carne y no tendría problema en llevarle la lengua de su ex marido, así como no tenía problema en comérselo. Sus hijos nunca lo sabrían, además… es obligación de los padres alimentar a sus hijos ¿no?