jueves, 19 de febrero de 2015

Mañana empieza la huelga de médicos y enfermos

Basado en el siguiente titular:


Por Daniel Echeverría.

Diario el Termómetro de Uruguay.

A partir de las cero horas de mañana, primero de enero, en Jericó, un pueblo de cuatrocientos habitantes al norte de Uruguay, los médicos –que son tres- del único hospital de la localidad, iniciarán una huelga. El hecho no revestiría importancia periodística si no fuera por una circunstancia al menos llamativa: los enfermos decidieron acompañar a los facultativos en el cese de actividades.
Antes de avanzar en la nota, nuestro diario cree pertinente una aclaración. Permítasenos: Se preguntará el lector de qué manera puede una persona enferma realizar una huelga. Sabido es que tal acto impone que una persona deje de realizar su actividad en señal de protesta. ¿Cuál sería entonces la actividad que puede suspender un enfermo? Porque generalmente los enfermos se hallan inactivos.
Ante la posibilidad de un error en el titular; hace dos días, esta redacción envió un corresponsal para que investigara el hecho.
Recibimos el siguiente cable: noticia confirmada. Los enfermos iniciarán una huelga acompañando a los médicos. Y a continuación: el modo de huelga que utilizarán los enfermos es más curioso que el título de la nota. Los enfermos acompañarán a los médicos deteniendo sus enfermedades.
Los cables que se sucedieron son los siguientes.
No es esta la primera vez que en Jericó sucede un hecho de características extrañas. Carter Manfredi, vecino del lugar, reveló que el nombre del pueblo deriva de un acontecimiento asombroso. En tiempos de la fundación, unos escarabajos consumían los cultivos de los campos adyacentes. No habiendo remedio contra los insectos, los habitantes buscaron auxilio en un monasterio cercano. Del monasterio enviaron a un fraile jesuita que, mediante oraciones, consiguió detener el sol por tres días. Sí, estimados lectores (se disculpará el coloquialismo), como lo han leído: el sol detuvo su marcha en el cielo por setenta y dos horas. Semejante lapso de luz aniquiló la plaga de escarabajos, pero también secó los cultivos y endureció la tierra. Este problema colateral fue resuelto por el mismo monje. Había llevado consigo unas semillas. Las semillas se plantaron y germinaron dando vida a un vegetal cuyo fruto en forma de chaucha sirvió como alimento a los pobladores. El pueblo se salvó.
Hoy día, dicha planta se cultiva en todos los campos y jardines del lugar. Los agrónomos que la han estudiado afirman que se trata de un vegetal muy común en Asia y no han encontrado en él particularidades extrañas.
La detención del sol, claro, pertenece más al terreno de la leyenda que de la historia. Pero otro hecho no: en Jericó no existe cementerio. Y la ausencia de un campo santo no implica que los habitantes entierren a sus muertos en los jardines de las casas, o que desarrollen con los cadáveres algún ritual crematorio. O que, como en las antiguas tradiciones celtas, introduzcan a sus muertos horadando el tronco de los árboles para que con la primavera vuelvan a la vida. No, la versión es mucho más inquietante: nadie muere en Jericó. Por supuesto, las industrias alrededor de la muerte tampoco prosperan. No hay casa velatoria, no se fabrican ataúdes ni lápidas, nadie conoce el ancestral oficio de enterrador.
Quienes van más allá en esta hipótesis sobre la ausencia de muerte entre los habitantes de Jericó, sostienen que el mismísimo José Saramago basó su conocida novela “Las intermitencias de la muerte” en lo que ocurre en la localidad uruguaya. Y que un pacto de privacidad que asumió con quienes le revelaron la historia, lo obligó a disfrazar la realidad en una ficción.
Pero aquí no terminan las particularidades en Jericó. Un culto iconoclasta se profesa entre sus habitantes. Los adeptos a la herejía sostienen que Cristo no murió sino que, en un hecho borrado por la Iglesia, fue descendido de su cruz antes de su muerte y sanado de sus heridas con las mismas chauchas misteriosas que, en tiempos bíblicos, ya se conocían en Jerusalén. En la trama que sustenta el culto se especula que participó José de Arimatea, poseedor de las influencias necesarias para obrar el subterfugio que, con el tiempo, engañaría a media humanidad.
Ahora bien, volviendo al tema que nos ocupa, debe saberse que si en “apariencia” (las comillas señalan nuestra incredulidad acerca de la inmortalidad de los habitantes) los habitantes de Jericó no mueren, sí enferman. Y que sería ese el motivo de la existencia de un hospital de médicos en el lugar.
No obstante, debemos reconocer que al día de hoy, el motivo de la huelga de los médicos y el apoyo a dicha protesta de parte de los habitantes enfermos de Jericó, es un misterio que no hemos podido desentrañar ya que nadie, a excepción del Sr. Carter Manfredi se ha prestado a hablar con la prensa. Por tanto sería absurdo, incongruente y atentatorio contra la lógica más común hablar de crisis en una situación privilegiada por la ausencia de la muerte.



Carter Manfredi vecino de Jericó.   

  Aunque era sábado y no tenía que ir a trabajar, Carter Manfredi se levantó a las seis en punto. Al bajar de la cama sintió las piernas hinchadas y recordó que a su abuela, un doctor le hundía los dedos en las piernas para comprobar si los riñones le funcionaban correctamente. La  hinchazón en las piernas de Manfredi no tenía que ver con los riñones o sí, pero él prefería echarle la culpa al cigarrillo.
Llegó hasta el baño y mientras orinaba con dificultad, vio sobre la mochila del inodoro uno de los tantos atados que tenía desperdigados por la casa. Encendió el primero del día. El paso del humo le irritó la garganta y tosió. La misma molestia lo iba a esperar no menos de cuarenta veces ese día. Recordó que había comprado tres atados la tarde del viernes y ya no sabía cuántos le quedaban o si alguno le quedaba. Recordó que dos años atrás había conseguido dejar el vicio por un mes, y que estaba contento; pero que cuando le diagnosticaron cáncer ya no tenía sentido seguir privándose del placer de fumar y agarró otra vez. Recordó el gusto que les sentía a los cigarrillos cuando joven sólo fumaba después de las comidas o en alguna fiesta.  Recordó cuando compraba sus primeros atados en un kiosco del pueblo y los escondía en el hueco de un árbol antes de entrar en su casa. Recordó con fidedigno malestar, el mareo que le dio la primera pitada del primer cigarrillo que encendió a los doce años. Recordó los días en que volvía del colegio en colectivo y subían las chicas del Santa María; y él, para impresionar a una que le gustaba, mantenía un cigarrillo entre los dedos sin encenderlo. Recordó que esa chica se convertiría en su primera novia y que ella le pedía que no fumara –porque ya esa altura fumaba-. Pero en la barra de amigos no podía no fumarse. Y recordó que la chica sería después su esposa y que no pudieron tener hijos. Y que un día se fue con otro tipo de otro pueblo. No porque el otro no fumara y él sí. Simplemente nunca supo por qué se fue. Y tampoco preguntó.
Su padre padece cáncer en la vejiga, el mismo que él. También provocado por el cigarrillo. Sonrió con resignación. En lo que duró una meada –y un cigarrillo-, pudo recordar su vida entera. Tiró la colilla al inodoro. Llevó el atado a la cama. Se sentó y encendió otro. Sacó del cajón de la mesa de luz revolver viejo, de seis balas, que había sido de su padre. En calzoncillos, con el cigarrillo sostenido en los labios, ubicó el cañón en el hueco debajo del mentón. Y apretó el gatillo.
Todas las mañana de su vida Carter Mafredi repetía la misma escena. Lo único que hacía distinto cada seis días, era recargar el revolver.   


Joven prometida muere tras tomarse una selfie

Basado en el siguiente titular:


Por Karytha Bravo Palma.

Joven prometida muere en accidente tras tomarse una “selfie”
Nueva muerte en el famoso barranco “Muere Solo”

Tras dos semanas de la última muerte accidental ocurrida en la  localidad de “Muy Lejos”, provincia de “No se me ocurre”, muere la joven de 23 años Ana Torrealba que estaba comprometida con el famoso director de Cine Pedro Dumont de 52 años.

La policía descarta un suicidio, asegurando que lo acontecido fue producto de un lamentable accidente.

El domingo 18 de enero,  Ana Torrealba  decidió detener su vehículo para  tomarse una foto en el barranco “Muere Solo”, que se ha vuelto tristemente famoso por los múltiples accidentes mortales que ahí han ocurrido. Según indican los datos policiales, en la mañana de ese día la víctima, después de tomarse la selfie y enviárselo a su prometido, trastabilló y cayó de espaldas por el precipicio; en la caída se hizo una herida en el cuello tras golpearse con una roca lo que provocó su muerte por hemorragia dos horas después.

El teléfono móvil fue encontrado unos metros más arriba de donde estaba su cuerpo.

 El lugar de los hechos ya era famoso antes por los múltiples avistamientos de ovnis que ocurren en las noches  gracias a la extraordinaria visibilidad que hay en el lugar.

Lamentablemente, desde hace tres meses como una maldición han  acontecido varios accidentes donde los involucrados terminan muertos: recordemos el asesinato involuntario a la hija del reconocido empresario Mardones por su prometido y su posterior suicidio en el mismo lugar, o la caída de la familia Gutierrez, compuesta por Pedro Gutiérrez, su esposa Gabriela y sus dos pequeños hijos Anya y Diego, quienes cayeron por el mismo barranco donde perdió el equilibrio Ana Torrealba.

En el sector ya han comenzado a circular varios rumores sobre un fantasma maldito. La sra. Juana, dueña del único restaurante en el pueblo más cercano,  afirma que se trata de un lugareño que fue asesinado en la década de los ´20 y que se levantó de su tumba para vengarse de los descendientes de su asesino; dice que no se detendrá hasta no haber matado al último de ellos. Esta leyenda tiene una base, pues en 1924 encontraron el cuerpo sin vida del obrero  Raúl Díaz Salazar a quien lanzaron por el barranco después de dispararle en el estómago; se dice que estuvo toda la noche desangrándose mientras gritaba por  una ayuda que nunca llegó, y, según los rumores, 90 años después ha despertado por su venganza.

El único descendiente (indirecto) de Raúl Díaz es Petronilo Altamirano, nieto de la hermana de Raúl Díaz, es un hombre de 34 años conocido y querido por todo el pueblo quien padece  de un retraso mental. Tratamos de hablar con él, pero no fue posible obtener ningún tipo de respuesta coherente, y aunque la municipalidad del sector ha insistido en llevarlo a una institución psiquiátrica para su mejor cuidado, los mismos vecinos lo han evitado escondiéndolo cuando ven a las personas del psiquiátrico de la ciudad más cercana.

Lo que los vecinos sí están exigiendo a las autoridades es que acordonen el lugar para evitar más muertes, ellos piensan que si el fantasma continúa asesinando se le puede hacer costumbre y terminar alojándose y haciendo sus fechorias en el mismo pueblo que lo vio crecer y que no escuchó los gritos de ayuda que dió antes de morir.

La policía, consultada acerca de los rumores, descarta completamente la existencia de alguna fuerza sobrenatural que esté en el lugar produciendo los accidentes, sino que dicen que esta vez al menos, se trata de un muy lamentable accidente que podría haber sido evitado si la muchacha no hubiese estado tan concentrada en tomarse la foto, aunque no descartan acordonar el lugar para evitar futuros accidentes.

Pedro Dumont, el prometido, volvió de EEUU al enterarse del trágico accidente pero no ha querido hacer acto de presencia en el sector del accidente e indican sus familiares que no lo hará sino que esperará los restos de su difunta prometida en la Iglesia de “Nuestra Señora Lala”,  misma que habían solicitado para contraer matrimonio.

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Nadie comprendía realmente lo importante y sagrado que era ese lugar.
Desde que la nave nodriza contactó con ella su mundo había cambiado por completo.
No estaban solos...

Corrió por el sector a pies descalzos para sentir la energía de la tierra subir por su cuerpo, se sentía gloriosa: su pelo suelto y largo se movía con el viento que los árboles dejaban pasar mientras la alegría de su misión inundaba su ser. Alzó la mirada para observar nuevamente la hermosa alfombra de colores que sus padres celestiales habían creado para ellos.

El cielo estrellado se veía más límpido de lo normal y esos, justamente, eran los días de sacrificio.

Alzó sus brazos al cielo y entonó suavemente un pequeño rito de iniciación que le habían enseñado cuando la abdujeron. La limpieza de la tierra ya había comenzado, se notaba en los cambios climáticos, en los terremotos y los avistamientos que eran mayores que de costumbre… ella estaba segura que tanto su prometido como ella misma pasarían la prueba de la pureza y serían salvados.

Cuando finalizó su pequeño canto inspiró fuertemente y se dirigió al barranco “Muere Solo”.

Hacía cinco meses exactos, su vida y la de sus cercanos habían cambiado drásticamente. Se había convertido en una antena humana, entre ella y los seres celestiales, tras la abducción y los experimentos que hicieron en ella.  Estaba segura que le hicieron algo para transformarla en lo que era ahora: una receptora, pues podía escuchar y transmitir las órdenes a los seguidores, escogidos estratégicamente, para liberar la tierra del karma acumulado que la estaba carcomiendo.

Por fin tenía un propósito de vida, por fin su existencia se veía recompensada con algo maravilloso, con la conciencia de que ella no era una más del rebaño, ella no era una más de las hormigas que saturaban el planeta.

No.

Ella era especial.
Era la Limpiadora.

Y por supuesto sabía lo que debía hacer.

El cielo la llamaba, las estrellas clamaban por ella. Sentía el tirón de angustia y necesidad que la tierra y las estrellas le estaban ocasionando con su súplica.  No era algo fácil, su tarea era delicada, pero los seres celestiales le habían otorgado dones para que conociera los momentos exactos de los sacrificios.

Cuando llegó al lugar, se acercó sigilosa y observó al nuevo sacrificio, esta vez era una joven muchacha, se veía alegre y feliz.  Observó cómo sacaba su teléfono móvil y se tomaba una foto a si misma, luego se dispuso a enviarla… esa fue su oportunidad...

La sra. Juana, Sacerdotisa de los seres celestiales liderados por el hombre gris, y nueva prometida de Elisario Gómez conocido como “la mano del destino”, se acercó velozmente a la joven muchacha y, ayudándose con una gruesa rama, la empujó en el pecho para que cayera por el precipicio.

Desde el borde, observó cómo la joven se desangraba mientras con los brazos alzados recitaba el ritual del sacrificio.
Un alma había sido liberada y un karma había sido borrado.

La salvación de la tierra se acercaba.


La gorra

Basado en el siguiente titular:


Por Robe Ferrer.

MUERE COSIDO A PUÑALADAS POR “UNA GORRA” DURANTE UN CONCIERTO

El guitarrista del grupo Tu Otra Bonita murió en el acto y otro de los componentes todavía se debate entre la vida y la muerte en el hospital. La Policía no descarta ninguna hipótesis.

Los hechos ocurrieron el pasado sábado a las dos de la madrugada en la sala Galileo Galilei de la capital. El grupo Tu Otra Bonita finalizaba la gira-presentación de su último disco “Solitario Hombre Escoba” ante más de doscientas personas, cuando una persona sin identificar saltó al escenario. Ante la sorpresa de artistas y público, le clavó a Fico Cámara una baqueta de batería en un ojo después de asestar cerca de treinta puñaladas al guitarra Félix Vigara. Los hechos ocurrieron en apenas treinta segundos, por que ninguno de los presentes pudo reaccionar a tiempo.
Según testigos, el concierto estaba en su momento más álgido, el cantante había anunciado que iba a finalizar la actuación tocando “Se quemó”, la canción más conocida del grupo y tras los primeros acordes del tema el agresor apareció en el escenario, sin que nadie pueda especificar cómo, y cometió el brutal crimen.
Tan misteriosamente cómo había subido, el autor de la agresión se escabulló del escenario por la parte trasera en dirección a los pasillos de los camerinos, para abandonar el local por la salida de emergencia.
Pocos minutos después, y tras numerosas llamadas a emergencias, los facultativos sanitarios se personaron en el lugar. Una ambulancia medicalizada trasladó al herido al Hospital Clínico en estado grave tras estabilizarlo en el lugar de los hechos. Allí fue operado de urgencia para retirarle la baqueta que tenía clavada en el ojo derecho. Su estado continúa siendo crítico y se encuentra en la UCI. del citado hospital.
Nada pudieron hacer, sin embargo, por la vida del guitarrista; que se encontraba en parada cardiorrespiratoria cuando los sanitarios llegaron al lugar. Tras treinta minutos de masaje cardíaco, los médicos certificaron la defunción del músico cuyo cuerpo quedó custodiado por la Policía hasta la llegada del Juez de Guardia.
Los funcionarios de la Unidad de Delitos contra las Personas (UDP) llegaron poco después y procedieron a identificar e interrogar a todos los presentes; tanto público como componentes del grupo y personal de la sala en la que se organizaba el concierto.

Una gorra y unas huellas
Los asistentes afirman que no recuerdan nada de lo sucedido momentos antes de la agresión.
Según ha podido saber este medio, a través de los entrevistados, ha sido que nadie puede aportar ningún detalle del agresor salvo que portaba una gorra plateada de los New York Yankees. Ninguno de los asistentes ha podido aportar más datos.
En palabras de A.L. manager del grupo “Fico y Félix fueron atacados por una gorra plateada. No sé de dónde salió ni por dónde se fue; solo sé que esa persona ha atacado a dos miembros del grupo y amigos personales. Espero que la Policía dé pronto con el asesino y se haga justicia”.
“Solo recuerdo una gorra plateada. El resto está borroso, como una sombra. Salió de la nada y cosió a puñaladas al guitarrista, después, atacó al de la batería. No lo vi subir al escenario ni tampoco lo vi bajar; solo vi cómo mataba a ese chico”. Manifestó uno de los miembros del público.
“Nadie del personal de la puerta recuerda haber visto entrar a la persona que llevaba la gorra”. Comenta el encargado del local. “La Policía ha interrogado a todos los trabajadores y asistentes al concierto, así como a los artistas y he oído que todos dicen lo mismo, que lo que les llamó la atención del asesino fue la gorra plateada. No sabían cómo iba vestido, si era hombre o mujer, ni si era viejo o joven; pero todos sabían que llevaba esa gorra”.
El bajista del grupo, Pablo García, dijo que no vio subir al atacante al escenario y que tampoco lo había visto entre el público. “Fue como si se materializara encima del escenario bajo esa gorra plateada. Yo estaba entre Fico y Félix y no había manera de llegar a ellos sin pasar por mi lado, pero no hubo nadie que lo hiciera. No puedo explicarlo. Es como si los hubiera atacado un puto fantasma”.
A pesar de que nadie vio al agresor subir o bajar del escenario, este dejó varias huellas de sangre en su huída. La dirección de las huellas es hacia los camerinos y la salida de emergencia.
El local tiene conectada la apertura de la salida de emergencia a un sistema de aviso acústico, pero el personal de la sala manifiesta que el sistema no se activó. En el exterior del recinto las huellas dejadas por el asesino desaparecen.
La rápida llegada de la Policía evitó que cundiera el pánico y que los presentes abandonaran el local. La poca gente que se marchó de la sala, pudo ser localizada casi de inmediato e interrogada en el lugar.
Los miembros de la UDP identificaron a todos los presentes y los citaron para declarar en las dependencias policiales al día siguiente.

Último concierto
Tu Otra Bonita daba en Madrid el que iba a ser su último concierto de presentación del disco “Solitario Hombre Escoba” cuando ocurrió el ataque sobre dos de sus miembros.
Formado en 2009, el grupo había recorrido cuarenta ciudades de la geografía española presentando su primer álbum de estudio y anoche en Madrid cerraba la gira.
Pablo y Héctor comentaban, hace apenas dos días en un programa de radio, que tenían muchos proyectos de futuro y que trabajaban en nuevos temas.
“Después de lo ocurrido esta noche no podremos seguir adelante” manifestó Alberto.



El inspector Maldonado cerró el diario y lo lanzó sobre la mesa de su despacho con un enfado visible.
—¡Me cago en su puta madre! —exclamó. La puerta de su despacho se abrió despacio. Raramente la tenía cerrada, pero sus hombres sabían que cuando estaba cerrada, su jefe no quería ser molestado.
—Jefe, siento molestarle, pero era para decirle que los miembros del grupo y el personal de la sala ya han acabado de declarar —informó el oficial Vega.
—Muy bien. ¿Queda alguien más por declarar?
—No. Ya está todo el mundo. Estos días hemos interrogado a los asistentes al concierto y hoy al personal del local y los músicos.
—¿Hemos obtenido algo nuevo?
—Nada. Todo el mundo dice lo mismo que los atacó una gorra plateada de los Yankees. No tenemos más datos.
—No es posible que nadie haya visto nada más que una puta gorra, joder.
—Lo sé. Es como si nos enfrentásemos a un fantasma —argumentó Vega sin dar crédito a lo que él mismo decía—. Es de locos.
—¿Qué han dicho los músicos? ¿Habían recibido amenazas o habían intentado agredirles en alguna ocasión?
—Nada. Ahora mismo Lucas está hablando con el cantante, que lo conoce de antes.
—Muy bien. Si tenemos alguna novedad venid a comunicármelo de inmediato.
—Sí, jefe, no lo dude. ¿Alguna cosa más?
—Sí, que dejes de llamarme de usted. Llevas aquí más de cuatro años y sigues tratándome de usted.

Vega salió de nuevo a la zona de trabajo de la unidad. Su compañero Lucas estaba colocando todas las declaraciones que acababan de tomar. Héctor, el cantante de Tu Otra Bonita, esperaba a que el policía acabara con el papeleo.
—Oye, ¿qué tal está Fico? —preguntó Lucas.
—Muy jodido. No sabemos si saldrá de esta; y si sale perderá el ojo —respondió el cantante—. ¿Qué os han dicho los testigos?
—Lo mismo que todos. Nadie vio nada salvo una gorra plateada.
—Eso no es posible.
—Ya lo sé. Y vosotros, ¿no tenéis enemigos? ¿Alguien al que le hayáis levantado una novia, algún grupo al que hayáis vencido en concursos, fans cabreados?
—Nada. Por lo menos que yo sepa —respondió Héctor—. Ha habido chicas que han querido liarse con nosotros, pero cuando las hemos rechazado no ha habido problemas. Habrá novios celosos, aunque no creo que para llegar a estos extremos. Ninguno del grupo ha tenido líos con fans.
Maldonado salió de su despacho en el mismo momento en que entraban en las dependencias Isaac y Martín, los otros dos policías del grupo.
—¿Qué tenemos? —les preguntó nada más verlos.
—Más de lo mismo —respondió Isaac.
—¿Habéis ido a la tienda de caza?
—Sí, pero no hemos conseguido nada. El dependiente sí que recordaba el cuchillo, y haberlo vendido el viernes por la tarde, pero no recuerda nada más. Bueno sí, una gorra plateada. Ninguna descripción.
—¿Cámaras?
—Sí. Aquí traemos la grabación. Íbamos a verla ahora mismo.
Los cuatro policías, el inspector y el cantante del grupo se sentaron frente al ordenador para ver el vídeo de seguridad. Todos se quedaron boquiabiertos cuando en la imagen apareció la silueta de una persona con una gorra plateada de los New York Yankees. Aquello era lo único a lo que prestaron atención. No eran capaces de centrarse en la cara del comprador, en su ropa, en su estatura, ni siquiera en su sexo.
Acabado el video, Maldonado se dirigió a sus hombres confuso.
—¿Qué es lo que habéis visto?
—Una gorra plateada de los New York Yankees —fueron respondiendo uno tras otro los policías. El cantante de Tu Otra Bonita, que aún seguía allí, afirmó lo mismo que los miembros de la UDP.
—¿Nadie ha podido sacar ni un solo rasgo del dueño de la gorra? —quiso saber el jefe.
—Nada. Pero podemos volver a ver el video. —Vega pulsó de nuevo el botón de reproducción del programa multimedia, pero en lugar de la grabación apareció un mensaje de error: “El archivo que intenta visualizar está dañado o tiene un formato desconocido”—. ¿Pero qué…?
Todos los presentes se quedaron estupefactos. Menos de un minuto antes habían visto aquel video. Vega pulsó una y otra vez sobre el archivo, pero siempre salía el mismo mensaje de error.
—¡Joder! —masculló el inspector—. Todos a la calle a buscar a esa puta gorra y al que vaya debajo.
Los cuatro policías abandonaron las dependencias de la UDP y comenzaron la búsqueda del asesino de la gorra.

Dos días después, Lucas y Vega entraron en el despacho con una persona esposada. Maldonado salió de su despacho al ver que el detenido llevaba puesta una gorra plateada de los New York Yankees. Los dos policías hicieron que se sentara en una silla para tomarle declaración y le dijeron a su jefe dónde habían detenido al sospechoso del ataque.
—Estaba en una estación de autobuses y llevaba allí desde la noche de la agresión —informó Vega—. Según nos han dicho los vigilantes, llegó allí, se sentó en un banco y no se ha movido desde entonces. Al principio no les extrañó porque hay muchos mendigos que entran a la estación para no pasar frío.
—Muy bien —felicitó el inspector. Después se dirigió al detenido—. Y tú, ¿cómo te llam…?

La pregunta se quedó en el aire cuando Maldonado se giró hacia el individuo de la gorra y este había desaparecido. En la silla en la que estaba sentado solamente quedaba una gorra plateada de los New York Yankees y las esposas de Vega.