martes, 9 de junio de 2026

EL CANTO DE LA ALONDRA por Aenea

por Aenea


 Maya alzó la vista del campo de mijo; se irguió para observar

mejor la nube de polvo que se acercaba. Le pareció que era una

manada de ciervos aunque al fijarse mejor, le pareció distinguir

unos cuerpos humanos entre la polvareda.

Decidida a averiguar lo que era; Maya empezó a caminar hacia el

comienzo del campo de mijo. No le pareció importante avisar o

decirle nada a los demás; quería que fuera su descubrimiento.

Las plantas le cubrían hasta el pecho; no era muy alta así que le

costaba avanzar, aunque llevaba su hoz para ayudarse.

Apartó el mijo que tenía delante; esperaba ver la carretera pero se

encontró con un grupo de chiquillos que avanzaban por entre las

plantas. La primera niña; rubia y con vestido azul, le quitó la hoz y le

abrió el vientre con ella; todos los demás, unos once , se

abalanzaron sobre la mujer. El hombre que se encontraba detrás

de los niños; su guía por así decirlo; les gritó:

- ¡ Comed,hijos míos! - ¡Éste será el comienzo de un banquete!.

Dalen;así se llamaba el hombre encapuchado; sonrió (en la

medida en que alguien sin rostro puede sonreír). Su cráneo pelado

mostraba unos ojos blanquecinos; similares a los de un pez

cuando lo fríes en la sartén.

Mientras Maya era saboreada por los niños, los demás habitantes

seguían trabajando ajenos al peligro que se acercaba. La luz del

sol se iba apagando; Dalen alzó la mirada hacia las casas en la

sol se iba apagando; Dalen alzó la mirada hacia las casas en la

distancia, con una orden silenciosa, ordenó a los niños que se

pusieran en marcha.

De Maya solo quedó ropa; los niños , por supuesto,necesitan

calcio para crecer. Dalen les llevó hacia las gentes del pueblo;

llegaron como un vendaval; masticando y sorbiendo. Los adultos

intentaban proteger a sus pequeños; en vano

Hacía décadas que se movían así; silenciosos y sedientos e

La entidad superior que creó a Dalen no quería adultos; solo

niños. Eran más fáciles de engañar y de manejar; el grupo de

Dalen era uno de los tres que la entidad habia creado. No

vampiros ni zombis; algo más antiguo, primitivo.

Dalen inspeccionó las casas que se levantaban cerca pero no

quedaba nadie; reunió a sus niños y a los del pueblo, convertidos

estos ya en parte del grupo .

Hacía décadas que se movían así; silenciosos y sedientos en

busca de poblaciones pequeñas. Ahora les tocaría al pueblo

vecino y al acabar, al siguiente y al siguiente hasta acabar con la

sed.

El canto de la alondra. Jules Breton

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