Por Levol
“El
sonido de sus pasos, quebraba el silencio. Al atravesar el gran campo mientras
que sus sollozos acompañaban a su desesperación. La sangre caía de su brazo
cortado, bañado en la esencia rojiza -carmesí- de sus conocidos. Comenzaba a
notar los leves rayos del sol que se dejaban ver. Las lágrimas caían de su
rostro, buscando la libertad. Una que aún que quisiera sabía que no podría
alcanzar. A menos que llegue hasta los primeros árboles del extenso bosque que
se alzaban ante él.
No
debía mírar por detrás, su piel palidecía ante la presencia de aquella alma
trastornada que lo perseguía, con una gran sonrisa y una afilada guadaña.
![]()
La
cena tardo aquella noche -una visita familiar- con una cocinera particular, una
vieja amiga de su infancia que trabajaba para su familia cumpliendo las tareas
del hogar. Algo le había hecho dudar, su fiel compañero de cuatro patas había
desaparecido hace tres noches atrás y la carne sabía muy bien. Ella se
vanagloriaba al contar cada especia, cada toque esencial que había dejado caer
en aquella olla de metal.
-
Es
una receta especial, que mi padre, tu antiguo mentor me enseñó
Decía
con una sonrisa, entre vasos llenos de vino oscuro, añejado también con la
mezcla de ese toque especial. Un extraño somnífero, una droga que lentamente
iba entrando en su ser. A la vez sus ojos demostraban un poco del secreto que
escondía en su interior.
Una
esencia tan erótica se dejaba notar, la escena frente a él se podía ver.
Suspiros entrecortados, leve sudor bajando por la delicada piel que se movía
contra su cuerpo. Un dolor profundo que se notaba en su garganta, tirones de
pelo y mucha humedad cayendo desde sus piernas. El sabor metálico de la sangre
invadía el sabor de las especias que anteriormente sintió.
Abrió
los ojos notaba a su dulce Julia frente a él, los toques eran los mismos. Los
movimientos igual, la diferencia fue en la forma de besar. Su lengua tocaba la
suya, su gusto no era el mismo y los colores de sus ojos eran verdes en cambio
del color celeste que lo había enamorado.
Giró
su vista aún adormecida, con todo el esfuerzo que eso conllevó. Vio a sus
padres y a sus hermanos, sin brazos, con la mandíbula cortada -extirpada- la
parte inferior. La desesperación en su pecho apareció y al fijar sus ojos
contra ese cuerpo que continuaba su baile sobre él, lo noto.
El
rostro suplantado por la piel de Julia, una sonrisa que no conocía. La mesa que
antes estaba repleta de diferentes manjares ahora era adornada con el cuerpo de
su futura esposa, con su piel cercenada con una precisión quirúrgica y con su
piel desnudo, con símbolos desconocidos escritos con su sangre.
-
Ya
tengo la sangre, me falta la esencia y viviré para siempre…
Ella
susurraba entre los suspiros del momento, a la vez que los ojos de él,
comenzaban a lagrimear. El efecto de la droga empezaba a desaparecer,
lentamente la resistencia, la desesperación, el deseo de querer escapar se le
notaba en su cuerpo.
-
No…
no… me toques… ¿Qué es lo que has… hecho?
Preguntaba
con las fuerzas que retomaban su conciencia. Lentamente la piel de Julia
comenzaba a caer y se dejaba ver el verdadero rostro de la obsesión frente a
él. La luz del foco en contraluz daba paso a las sombras.
-
Mierda…
parece que ya se me terminó mi diversión…
Decía
míentras bajaba de sus piernas, y se alejaba lentamente en dirección a Julia.
Al estar frente a la mesa levantó uno de los tantos cuchillos que tenía
preparado. Aquel filo curvo como una guadaña empezó a cortar y desmembrar la
carne, a separar la piel de la carne, la carne del hueso y el hueso del cuerpo.
Una risa psicopata retumbaba por todo el lugar junto a los golpes de la silla
donde él estaba atado tratando de escapar.
-
¡Para!
Ya detente, está muerta ¿Qué más quieres de ella?
Giro
su cabeza hacia él y lentamente con guadaña en mano y en alto se acercó para
clavarlo directamente en su brazo, para empezar a mover lo de izquierda a
derecha, de arriba abajo, en forma circular y muchas otras formas geométricas.
-
¿Qué
quiero? Todo… Su belleza, su tiempo de vida, su eternidad, tu calor y tu
esencia.
Dijo
a la vez que apretaba con fuerza su entrepierna y guiando hacia arriba su
garganta con la guadaña, clavo nuevamente sus dientes, tan profundo que el
sabor de la sangre empezaba a bajar por su boca.
-
Y
gracias a los libros de tu mentor… sus secretos Ancestrales que él manejaba
fueron heredados a mí y pienso usarlos para vivir por siempre. En un futuro
tendré que volver a matar, pero ese es un precio que no me importa pagar.
En
el momento en que ella hablaba el había logrado sacar una de sus manos de las
ataduras. Y cuando ella le dio la espalda, se abalanzó por detrás, tumbándola
quitándole el filo de metal.
Toda
la sangre que había perdido, lo hacían palidecer, pero quería escapar. Al ver
todo el horror que se le presentaba delante, ya no podía hacer nada más. Una
completa abominación, pero aquella oscura sabia del mal. No se lo iba a dejar
tan fácil. Ella sabía que es lo que quería y esa era la última noche donde
podría tener todos los elementos juntos y sea cual sea el final. Lo iba a
lograr mientras que él, escapar iba a intentar”
-
No
me gustó…
Una
sonrisa sonaba detrás de él, al mismo tiempo que sentía como una mano lo tomaba
por el hombro.
-
¿De
en serio? ¿Qué fue lo que no te gustó?
Él
se cruzó de brazos
-
Y
la verdad el desenlace, siento como que algo le falta. El protagonista logra
sobrevivir, evitando la muerte o la villana se sale con la suya… no sé, siento
que es muy repetitivo Julia.
Ella
lo golpea en la espalda.
-
Te
dije que no me llames por mi segundo nombre
El
se llevó la mano detrás de la cabeza, a la vez que sonreía
-
Bueno
cuando termines avísame que leeré tu relato. Aunque dime, ¿Este es de un sueño
que tuviste?
Al
escucharla afirmó con un movimiento y se despidió dándole un beso en la mejilla
-
Si
aún que uno muy vivido, como si realmente me hubiera pasado.
Ella
volvió a sonreír
-
Y
bueno muchos sueños provocan eso… me voy, no te olvides de limpiarte la herida
de tu brazo…
Consigna:
Relato inspirado en base a la pintura el canto de la alondra (1884) de Jules Bretón

No hay comentarios:
Publicar un comentario